Festejo de tradición y convivencia familiar
Todo comienza el 6 de enero, cuando alrededor de la mesa, amigos y familiares se reúnen para partir la Rosca de Reyes, uno de ellos corta su pedazo y encuentra dentro de él la figura representativa del Niño Jesús. Desde ese momento, esa persona adquiere un compromiso, tendrá que preparar o comprar ricos tamales y atole para todos los que se reunieron en enero. Obligación que ha de cumplirse el 2 de febrero, Día de la Candelaria, fecha en la que se festeja la purificación de la Virgen María, una fiesta pagana religiosa de bendición y de luz. "La fiesta de la Candelaria es la presentación del Niño Dios ante la Iglesia. Candela quiere decir luz y la luz es Dios. La Virgen de la Candelaria es la encargada del cuidado de los niños", explica el padre José de Jesús Aguilar, sacristán de la Catedral Metropolitana. La conmemoración de este día encuentra sus orígenes en la Biblia, de acuerdo con la cual la Virgen María se clarifica después de dar a luz con su presentación ante la Iglesia, 40 días después del parto. Si hacemos cuentas podremos comprobar que desde la fecha en la que se celebra el nacimiento de Jesús, 25 de diciembre, al 2 de febrero se cumple la llamada cuarentena. "Es la celebración litúrgica del festejo de purificación de la Virgen María y la presentación del Niño Jesús al templo". La vela se relaciona al diálogo que tuvo la Madre de Dios con el sacerdote del templo, quien le dijo que su hijo le causaría un profundo dolor, pero que sería la candela (la luz) de la humanidad. Por eso se conoce como el Día de la Candelaria o la Fiesta de las Luces. La mayoría de las veces este compromiso se extiende al compadrazgo, cuando el poseedor del muñequito acepta hacerse cargo de todos los gastos que genere la fiesta ante el altar. En otras palabras, el "compadre" cuidará del niño como cualquier padrino de su ahijado. En este día, se acostumbra levantar del nacimiento la figura del Niño Dios, vestirla, llevarla a misa y bendecirla como una especie de presentación. Después se comen los ansiados tamales y el espeso atole a manera de celebración y convivencia. Los tamales son y han sido un exquisito manjar para los mexicanos, ya que pueden servirse en la mesa a cualquier hora del día, como desayuno, comida, cena o entremés y, acompañados del humeante atole resultan una exquisita combinación. Son un delicioso legado prehispánico que bien puede relacionarse con la celebración religiosa de la Candelaria por su origen místico-religioso. El consumo del tamal mexicano ha adquirido una gran popularidad, por eso no es nada extraño que los capitalinos despierten envueltos por el humo de un modesto brasero, con olor a hoja de maíz. Es fácil que el vapor que emana de los vasos de unisel nos cubra y fácilmente nos transmita su calor. Sin duda son el platillo que enriquece el espíritu y alimenta el alma, cada bocado está compuesto de fe y misticismo, especialmente en esta fecha. Así que no espere más y aproveche este día para disfrutarlos. Vestir a "los niños" es todo un arte. Cada año, durante la víspera del 2 de febrero, las plazas y mercados de la ciudad se llenan de pequeñas prendas pensadas y confeccionadas especialmente para el Niño Jesús. De diferentes tamaños y estilos, la ropa y los accesorios como zapatos, coronas o cetros inundan las calles, mientras que las flores y las velas visten la ciudad. A lo largo y ancho de la República mexicana se encuentran centenares de puestos que ofrecen sus servicios como diseñadores y modistas de Niños Dios para confeccionar especialmente su ropa de fiesta. Muy a menudo es el padrino quien paga el traje, aunque también es posible que sean los dueños de la figura quienes se encarguen de los gastos. También es frecuente que los vistan como el santo de devoción de la casa en la que vive. De esto, el padre José de Jesús opina: "Por muy ejemplares que sean para nosotros los santos, no debemos confundirnos y disfrazar a Cristo de ellos, pues Jesús es su modelo de vida. Son ellos quienes quieren parecerse al Señor, por eso, no vistamos al Niño Jesús de santos". Señala que por la costumbre de vestir la figura del Niño, la religión católica es señalada por otras religiones como idólatra y fanática. Pero, para evitarlo, es importante tomar en consideración los siguientes puntos. Cristo existió, nació, creció y murió por sus seguidores en la cruz, de tal manera que la imagen del Niño Jesús que alguien tenga en su casa es sólo eso, una imagen que recuerda que el Hijo de Dios se hizo hombre por los creyentes. Las imágenes únicamente ayudan a sentir la presencia del Todopoderoso en los hogares, pero no hay que tratarla como si estuvieran viva. La vestimenta es una forma de rendir homenaje. Sobre este tema, el padre Aguilar nos cuenta: "La Advocación de la Virgen de la Candelaria tuvo su origen en Tenerife, una de las islas Canarias. Según la leyenda, en 1932 la virgen se les apareció a dos indios guanches que pastoreaban, quienes notaron que el ganado no avanzaba, como si alguien le impidiera seguir adelante. Para ver qué era lo que pasaba, uno de los pastores avanzó y vio en lo alto de una peña una imagen de madera de una mujer como de un metro de alto. En la mano izquierda tenía una vela y con el brazo derecho cargaba a un niño, quien llevaba en sus manos un pajarito de oro. "Los indios corrieron a avisar al rey, quien de inmediato fue con todos sus guardias al lugar de la aparición. Tomaron la figura y la llevaron a la casa del rey. "Cuando la gente se acercó a ella, escucharon armonías celestiales, percibiendo aromas exquisitos. Además, la imagen despedía una luz resplandeciente que infundía en las personas temor y respeto, por lo que el rey ordenó que todo el pueblo honrara aquella figura de mujer a quien le llamaron La Extranjera. ?Aquella Señora era la representación de la Virgen María cuando llevaba a Jesús a presentar al templo. Poco a poco, todos los habitantes de ese lugar comenzaron a comprender que esa virgen era la Madre de Dios y de todos los hombres y que era una gran suerte tener ese tesoro. Llevaron la imagen a la cueva de Achbinico, un templo subterráneo que parecía una iglesia natural. Alrededor de 1530 encargaron el santuario a los padres dominicos a quienes se les denominó ?Los frailes de la virgen?. En noviembre de 1826 una tormenta azotó a la isla de Tenerife y las aguas crecieron tanto que llegaron al santuario y se llevaron la imagen. Aunque se hizo todo lo posible por recuperarla no se pudo encontrar, por lo que los padres dominicos mandaron hacer una nueva que se bendijo el 2 de febrero de 1830.? La talla actual es obra de Fernando Estévez, quien la realizó en 1827. La vida de la Candelaria ha estado íntimamente vinculada a los cambios de imagen y santuario, cuya ubicación se trató de variar en diferentes ocasiones por los peligros que representaba su soledad y los posibles ataques piráticos. En 1599 se nombró a la Virgen de la Candelaria patrona de todo el archipiélago canario. Su devoción se extendió por toda España e Hispanoamérica. Actualmente, cada 2 de febrero se realizan diferentes fiestas afuera de cada uno de los templos dedicados a este virgen para conmemorarla junto con el Niño Dios. La fiesta de la Candelaria es una celebración con rasgos particulares y características propias. En todo el mundo se festeja de acuerdo a la cultura dominante. ?Es una forma de buscar identidad, algo en lo que coincidamos con alguien, por eso se extiende hasta el trabajo y la escuela. El valor de este día está en la forma de cohesión social, los lazos que unen a una sociedad, donde los pueblos se sienten identificados?, afirmó el doctor en Sociología Gustavo de la Vega Shiota.
De la rosca a los tamales
De acuerdo con la tradición, partir la rosca representa un deber para quienes poseen el niño blanco, así como compartir la mesa y el alimento con los dueños del Niño Dios, después de su presentación en la iglesia.
Engalanados para la fiesta
Dentro de cualquier celebración o fecha importante es necesario lucir bien. De igual manera, es una tradición que el Niño Dios estrene ropa el día de su fiesta, lo cual implica otra costumbre importante.
La Virgen de la Candelaria
Pero no sólo el Niño Jesús es el protagonista de esta celebración, también la Virgen de la Candelaria es venerada, de ahí que existan en el país decenas de iglesias en su nombre, las cuales se llenan de colorido y flores para engalanar a la santa patrona.





