El primer abanico surgió en Egipto
El abanico es un instrumento utilitario que se maneja manualmente y que fue concebido para producir corrientes de aire. Probablemente el primer abanico fue una simple hoja utilizada para avivar el fuego, ahuyentar los insectos y aliviar el calor. Este fue el comienzo de un utensilio que a través del tiempo se convertiría en un objeto de arte y jugaría un importante papel sociológico en casi todos los países. El testimonio más antiguo de un abanico se encuentra en un museo de Oxford y data del año 3000 a.C. Se trata de una pintura en la que se representa a un rey egipcio protegido del calor y los insectos por grandes abanicos fijos provistos de largos mangos. Otras muestras posteriores de abanicos egipcios fueron el abanico de la reina Aah Hotep (15601412 a.C.) y las dos piezas encontradas en la tumba del faraón Tutankhamon. El abanico se introdujo de tal forma en la cultura egipcia, que el abanico hecho de hojas de Doum, una palmera muy extendida por todo Egipto, llegaría a convertirse en la representación simbólica de la felicidad y del descanso celestial. Los primeros indicios de abanicos orientales datan del siglo VII a.C., pero corresponde a Japón el invento del abanico plegable, los cuales fueron los primeros en llegar a Europa transportados por los navegantes portugueses e italianos. En Asia Menor, el más famoso es un bajorrelieve que representa a Assurbanipal en un banquete acompañado por su esposa. En Grecia el aprecio por el abanico lo demuestra el que se entregaba como ofrenda a la diosa Afrodita. La aportación de los romanos fue el abanico "Flabelllum", que consistía en una pieza semicircular de maderas policromadas con mango de oro o ébano incrustado con piedras preciosas y en la parte curva se incrustaban plumas de avestruz o pavorreal. En Italia, Catalina de Medicis lleva a Francia con motivo de su boda con Enrique III (1533) abanicos plegables. También en Portugal, España e Inglaterra se generaliza su uso como objeto de lujo y capricho. El siglo XVIII, época de esplendor del abanico, se populariza su uso y en la siguiente centuria se produce un cambio en el contexto social y formal de la fabricación y utilización del abanico. Se amplía de tal forma la clientela, que la calidad de los materiales se reduce y se fabrican más deprisa, además de que se vulgarizan los motivos decorativos y ornamentales. En España hay noticias del uso del abanico desde la Edad Media, sin embargo no existen noticias fidedignas de su fabricación. Se sabe que numerosos personajes públicos de gran relevancia usaron este accesorio. Entre ellos Pedro IV de Aragón, D. Juanamadre del emperador Carlos I, Margarita de Austria, Mariana de Neoburgo e Isabel de Farnesio. A comienzos del siglo XIX, el sector abaniquero español no cubría la creciente demanda de abanicos, por lo que fue necesario su importación. El 98 por ciento de estas importaciones procedían de Inglaterra. Más tarde surgían las primeras iniciativas empresariales españolas, como la de Rafael Mitjana en Málaga, la madrileña Casa Diego o el cada vez más sólido grupo de fabricantes valencianos. A mediados del siglo el sector abaniquero español se consolida, lo que significa el punto de arranque de un proceso que llevará a España a convertirse en uno de los primeros productores de Europa, junto con Francia, permitiendo incluso la exportación. Como cualquier actividad artística, la Abaniquería dispone de su particular vocabulario que conviene conocer. Espiga: parte superior de la varilla Varilla: soporte del país compuestos de fuente y espiga Padrones-caberas: varillas normalmente más gruesas situadas en los extremos que protegen al país cuando el abanico está cerrado Clavillo: eje metálico que ensarta las varillas y las permite des plegarse y plegarse Roseta-virola: extremo del clavillo que impide que las varillas se salgan de su posición Cabriolet: abanico en el que el país aparece dividido en dos o tres espacios intermedios vacíos en los que se muestran las espigas Baraja: pieza compuesta únicamente de varillas unidas entre sí mediante una cinta. Estas hacen las veces de país en este tipo de abanicos. Decoupé: en el que el país se encuentra calado simulando encaje Lorgnette: lleva pequeñas lentes de aumento en las caberas. Se usan en el teatro Fontagne: en el que la escena representada en el país cambia según se abra el abanico hacia un lado u otro A la inglesa: en el que sólo se presenta un país, por lo que las espigas se ven por el reverso Quebrado: cuyas secciones están entrelazadas por separado, de manera que al abrirse el abanico de derecha a izquierda caen a un lado dando la impresión de que este está roto, en cambio, al abrirlo de izquierda a derecha las secciones se enganchan y la pieza adquiere su forma habitual Pay-pay: fijo de una sola pieza unida a un mango portador.
GLOSARIO
Cada una de las piezas que componen estas piezas de arte tiene un nombre especial País: parte superior del abanico, realizada de seda, batista, percal, organdí, pergamino, piel, vitela, encaje (a partir del siglo XVIII), plumas de ave y papel Fuente: parte inferior visible del montaje se elabora de carey, nácar, madre perla, marfil, hueso y maderas diversas. El celuloide y la proteína reformada imitan al carey, marfil y hueso.





