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Debuta nieta de Hank González como actriz

Mariana Chávez/?Contenido?| El Universal
Jueves 09 de agosto de 2001
Asegura que heredó las dotes artísticas de sus abuelos maternos: cantantes aficionados

Experimentó el calor de las candilejas antes de cumplir cinco años cuando organizaba "conciertos" en los que, vestida con prendas tomadas del ropero de mamá, entretenía a amigos y familiares, que hasta accedían a comprar boleto para verla y contrajo el "virus" de los escenarios, para siempre.

Hoy, a los 23 años, Nina Olimón Hank (defeña, soltera, nieta del megamagnate Carlos Hank González) se dispone a debutar profesionalmente como actriz en la cinta The King of Clubs (El rey de las discotecas, 2001), rodada en EU bajo la dirección de Robert Zavala y coproducida por la propia Olimón.

Cuarta de las hijas del industrial Carlos Olimón y de Ivonne Hank, Nina asegura que heredó las dotes artísticas de sus abuelos maternos, cantantes aficionados. Cuando la chiquilla cumplió cinco años de edad, la familia se mudó temporalmente a Dallas, para que los niños aprendieran inglés. Ahí, en compañía de 2 primas, formó un grupo al que llamó Splash y hasta pergeñó sus primeras canciones, escritas en un inglés mitad inventado.

Al retornar a México, se integró al coro de su escuela primaria, con el que pisó su primer escenario "de a de veras" cuando interpretaron Carmina Burana , de Carl Orff, en el Auditorio Nacional.

Aunque aseguraba que al crecer se convertiría en cantante profesional, a los 12 años de edad cambió de amor, tras ver la película Rocky V , en la que el estadounidense Silvester Stallone encarnaba a un boxeador más golpeado por la vida que por sus contrincantes. Al terminar la cinta, Olimón anunció a sus padres que estaba enamorada del forzudo actor y que se dedicaría a la actuación para conocerlo. Nadie la tomó en serio.

Si bien persuadió a sus progenitores de matricularla en talleres de actuación, por años abandonó la idea de convertirse en profesional de la escena y, al ingresar a la universidad, optó por cursar sicología.

Tras un día especialmente malo en la universidad y harta de postergar sus sueños, Olimón decidió enfrentar a su padre y le pidió apoyo para viajar a Los Angeles y convertirse en actriz. El papá capituló.

Con la bendición familiar, Nina entonces de 20 años de edad se inscribió en la prestigiada escuela Actors Studio (de cuya rama neoyorquina, fundada por el legendario Lee Strasberg, egresaron figuras como Marlon Brando, Robert De Niro y Al Pacino); dos años más tarde, aún sin graduarse, incursionó en el ámbito profesional.

Codo a codo con el actor mexicano Raúl Julia-Levy (hijo del puertorriqueño Raúl Julia, fallecido recientemente y célebre por la película Romero , en la que encarnó al asesinado arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero), y el productor y director Robert Zavala, Olimón se lanzó a producir y protagonizar El rey de las discotecas , que narra las componendas y traiciones enfrentadas por la hija de un empresario que incursiona en el negocio de los centros nocturnos.

Tras largas jornadas de hasta 15 horas, el rodaje fue terminado a principios de este año y su estreno está programado para octubre: Primero iremos a festivales de cine, como el Sundance, patrocinado por Clint Eastwood señala la actriz y a fines de año probablemente estará en la cartelera comercial de México y Estados Unidos.

Mientras aguarda el juicio del público, Nina Olimón prefiere entretener la ansiedad con trabajo y ya participa como actriz en la película 30 Seconds of Breath (30 segundos de aliento), a filmarse en escenarios estadounidenses y mexicanos.



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