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Susan Crowley encaró la adversidad

Paula Menchaca Lobato/?Contenido?| El Universal
Lunes 23 de julio de 2001
La hoy educadora aprendió que la mejor manera de enseñar es jugando

A fines de los 80, la veinteañera Susan Crowley Bolaños Cacho, con el rostro desfigurado por un accidente automovilístico que meses atrás había truncado su incipiente carrera de modelo, vagabundeaba por un barrio residencial al poniente de la ciudad de México, cavilando qué hacer con su vida cuando, por azar, encontró el camino: tropezó con un Instituto de Cultura Superior, dedicado a la enseñanza de diversas disciplinas artísticas en combinación con serios estudios de filosofía.

En el plantel descubrió sus dotes de escritora e inició una trayectoria que la llevó a convertirse en guionista de telenovelas de gran audiencia, como Alcanzar una Estrella y Agujetas de Color de Rosa; y en fundadora de una escuela, Imaginarium, para avispar la mente y despertar la imaginación de niños de entre 2 y 10 años de edad con un método que mezcla la historia del arte, la vida cotidiana de antiguas culturas como la griega o la egipcia y los principios elementales de filosofía, todo en plan de juego.

La cuarta de 6 hermanos e hija de un fotógrafo irlandés y una oaxaqueña historiadora del arte, Susan nació en el D.F. en 1964. A los 21 años de edad comenzó a trabajar en una agencia de modelaje, donde hizo anuncios para grandes firmas como Kodak y Bacardí. En 1988, cuando parecía que su carrera despegaba en serio (la invitaron a modelar en Japón), sobrevino el accidente que le cambió la vida. Como debía trabajar para pagarse la cirugía plástica (no le quedan ni vestigios de aquellas horribles heridas), al tiempo que emprendía sus estudios de arte, consiguió empleo como guionista en una productora de videos y audiovisuales.

Churros productivos: Ahí conoció a Luis de Llano, actual vicepresidente de programación musical de Televisa y entonces promotor de bandas de cantantes adolescentes y productor de telenovelas. Cautivado por la jovencita, a partir de 1990 De Llano la invitó a colaborar con él: "con lo que cobré por mi primer guión (Alcanzar una estrella, una historia de adolescentes rocanroleros) pude viajar a París, donde estudié literatura medieval un año", relata doña Susan.

De Llano, que la extrañaba mucho, la llamaba todos los días y, a finales de 1991, fue a verla y a tratar de enamorarla. Le resultó. Al año siguiente Crowley retornó a México y elaboró el guión de otro "churro" de músicos adolescentes: Baila conmigo. Al concluir el proyecto, ella y De Llano empezaron a vivir juntos, pero, en 1992, Susan viajó a Inglaterra a estudiar arte contemporáneo. En 1994 volvió a México y por fin accedió a casarse con el productor, con quien procreó a su hijo Francisco, hoy de 6 años de edad.

Aprender jugando: En 1999 Crowley emprendió su proyecto más ambicioso: la educación artística de su pequeño. Convencida de que los niños aprenden a desarrollar mejor sus habilidades y talentos si son acompañados en el proceso por sus padres, se asoció con las educadoras Claudia Benitez y Sandi Martínez para abrir Imaginarium, una escuela pensada para que las madres que tienen las tardes libres las pasen con sus hijos compartiendo la experiencia de explorar en la historia del arte.

El método concebido por Crowley intenta recrear detalladamente diversas etapas históricas: cuando estudian el periodo de los faraones, los participantes se "trasladan" a esa época y cocinan, tocan música, visten, pintan y bailan como lo hacían los egipcios hace 3.000 años. Lo mismo ocurre al estudiar a los griegos, los romanos, la época medieval y demás etapas de la historia artística de la humanidad: "Los niños asimilan mejor las diversas manifestaciones estéticas si comprenden las circunstancias que les dieron origen --asevera Crowley- sobre todo si lo hacen jugando".



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