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Pirotecnia poblana, una tradición de hace 50 años

Luis Arturo Gayosso / Enviado | El Universal
Domingo 16 de septiembre de 2012

Desde hace varios años, el municipio poblano San Juan Xiutetelco es una de las principales fábricas de la pirotecnia que se distribuye en el sureste mexicano. Luis Arturo Gayosso

En el lugar se encuentran aproximadamente 81 polvorines permisionados por la Secretaría de la Defensa Nacional. Luis Arturo Gayoso

En esta región poblana, la familia Murrieta es las más longeva en la producción de pirotecnia de castillería (como los toritos o fuegos artificiales a gran escala) y juguetería (cohetones, buscapiés, crisantemos, chifladores, palomas o cañones). Luis Arturo Gayoso

Los productores señalan que el poblado surte principalmente a estados del sureste del país como: Campeche, Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz. Luis Arturo Gayoso

De acuerdo con la normatividad de la Sedena, los centros de producción deben establecerse fuera de zonas urbanas, contar con al menos un pararrayos y un abastecedor de agua. Los lugares se someten a revisiones trimestrales por parte del Ejército. Luis Arturo Gayoso

Los materiales para la elaboración de los cohetes deben ser adquiridos a la propia Sedena, entre los materiales que se solicitan se encuentran la pólvora, nitratos de bario, estroncio y clorato. Luis Arturo Gayoso

"Los accidentes pasan cuando la gente tiene los polvorines en su casa, se puede humedecer la pólvora y hacer explosión", dicen los productores. Luis Arturo Gayoso

Pirotecnia poblana, una tradicin de hace 50 aos

TRABAJO. Los elementos para la elaboración de los cohetes deben ser adquiridos a la propia Sedena, entre los materiales que se solicitan están la pólvora, nitratos de bario, estroncio y manganio, así como clorato. (Foto: LUIS ARTURO GAYOSSO )

Cerca de 80 polvorines son los encargados de surtir el producto al sureste

estados@eluniversal.com.mx

PUEBLA.- A 75 kilómetros de Xalapa, Veracruz, el municipio de San Juan Xiutetelco, Puebla, es, desde hace años, la fábrica de la pirotecnia que se distribuye en el sureste mexicano. En el lugar se encuentran alrededor de 81 polvorines permisionados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

En aquella región poblana, la familia Murrieta es las más longeva en la producción de pirotecnia de castillería (como los “toritos” o fuegos artificiales a gran escala) y juguetería (cohetones, buscapiés, crisantemos, chifladores, palomas o cañones).

No están agrupados en una empresa, pero al menos la mitad de los polvorines son de apellido Murrieta.

“Nuestro permiso es de castilleros y juguetería, porque fue de los primeros que se dieron. Ahora sólo dan de uno. Casi fueron de los primeros que salieron. En un inicio, sólo se otorgaron 12 permisos”, narra Pedro Murrieta, trabajador en los polvorines desde hace 50 años y que recibió la autorización de producir pirotecnia hace 12 años.

Los productores señalan que el poblado surte principalmente a estados del sureste como: Campeche, Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz.

Los talleres se encuentran separados entre sí por 35 metros de distancia. De acuerdo a la normatividad de la Sedena, deben establecerse fuera de zonas urbanas, contar con al menos un pararrayos y un abastecedor de agua. Los lugares se someten a revisiones trimestrales por parte de elementos del Ejército.

Además de las revisiones, deben pagar a la Secretaría de la Defensa Nacional una cuota de alrededor de mil pesos trimestrales y una anualidad de entre mil 500 y dos mil pesos. Asimismo, los propietarios reportan las ventas, las pérdidas y la producción mensual.

Los elementos para la elaboración de los cohetes deben ser adquiridos a la propia Sedena, entre los materiales que se solicitan están la pólvora, nitratos de bario, estroncio y manganio, así como clorato.

“Los accidentes pasan cuando la gente tiene los polvorines en su casa, se puede humedecer la pólvora y causar la explosión. Pero esos son los clandestinos”, afirma.

Veracruz, comprador predilecto

Manuel Murrieta es propietario de uno de los polvorines de la región y dueño de la tienda que abastece productos para elaborar pirotecnia. Se dedica, principalmente, a la pirotecnia de castillería, utilizada de forma regular en fiestas cívicas y patronales.

Comenzó hace 20 años y confiesa haberlo hecho de forma clandestina en su casa, lo que le costó la vida a uno de sus empleados. “Ya una vez tuvimos un accidente: se murió uno de nuestros trabajadores y otro más resultó quemado”, recuerda que el permiso le fue otorgado aproximadamente en el año 2000.

El poblano asegura que Veracruz es el gran cliente de la zona. Afirma que si él no surte a algún poblado veracruzano, lo hace algún familiar.

Orizaba, Huatusco, Xico, Coatepec, Martínez de la Torre, Tlacolulan, San Rafael, Chincoquiaco, Cosautlan e Ixhuatlan son algunos de los puntos de Veracruz donde ha trabajado Manuel Murrieta.

Afirma que, a nivel nacional, los puntos centrales de distribución de pirotecnia son Tultepec, en el Estado de México; Puebla, la zona de Xiutetelco, y Maxtolayan, y parte del estado de Tlaxcala.

San Juan no se queda atrás

Los productores de explosivos deben contar con dos permisos, el de la Sedena para sus polvorines y el de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para poder llevar sus productos de un lado a otro.

Manuel Murrieta dice que para transportar los explosivos no tienen conflicto siempre y cuando cuenten con el permiso de la SCT.

Los vendedores señalan que no necesitan de trucos para pasarlos, pues su labor está acreditada por la Sedena que, a pesar de la violencia en algunas zonas, no les impiden el libre tránsito en carreteras.

“En Veracruz, ahorita que hay retén, pues ellos te checan y si llevas tu permiso no hay ningún problema”.

Murrieta sostiene que las autoridades no impiden la venta a algún tipo de personas, sin embargo, establecen cantidades de traslado.

“Es un riesgo, se le dice a la gente. La Secretaría de la Defensa Nacional advierte que tú debes vender tu producto en tus talleres. La gente sólo puede comprar hasta 10 kilos si no cuenta con permiso. A muchos se le hace más fácil venir por ser más barato, pero en el transcurso del camino pueden decomisarles el auto”.

Manuel está consciente sobre la prohibición de venta de explosivos en mercados de la entidad, sabe que gente de las entidades vecinas se acerca a sus compañeros a comprar.

A pesar de ello, Murrieta comenta que continúa con la producción normal de los materiales hacia todo el sureste del país, incluso para quienes los distribuyen de forma clandestina, ya que aseguran desconocer a qué se dedica cada persona que acude.



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