Esclarecen crimen de sacerdote en BC
TIJUANA, BC.- Su intento por redimir a un grupo de jóvenes que riñeron en un bar le costó la vida al sacerdote católico Luis Velásquez Romero el pasado 24 de octubre, aseguró la subprocuradora de Justicia en Tijuana, María Teresa Valadez Morales. La funcionaria informó que con la detención el pasado viernes de tres sujetos que participaron en el altercado en el bar donde fue asesinado el prelado, se esclareció el crimen. El autor material del homicidio fue identificado como Luis Chávez García, de 31 años de edad. Este sujeto fue rescatado por un comando armado de la Penitenciaría de La Mesa de Tijuana en abril del 2004, donde purgaba una sentencia por robo con violencia y desde entonces se encuentra prófugo de la justicia. Los tres sujetos detenidos confesaron ser integrantes del cártel de los hermanos Arellano Félix, y admitieron su participación en al menos 14 homicidios y una decena de secuestros. La información fue dada a conocer en una conferencia de prensa, en la que estuvo presente el obispo local, Rafael Romo Muñoz, quien se dijo conforme del resultado de las investigaciones, aunque preocupado por la inseguridad que se vive en esta frontera. Ell coordinador de la Unidad de Homicidios Dolosos, Francisco Castro Trenti, confirmó que uno de los detenidos, David Toris Cervantes, alias El Ocho, participó en un atentado en su contra. Junto con Toris Cervantes fueron detenidos Julio Antonio Arreola Méndez, alias El Nueve, y Enrique Bracamontes Garcidueñas, quien reveló el paradero de sus cómplices, luego de que el jueves pasado mataron a un ejidatario que se resistió a ser secuestrado, en el municipio de Playas de Rosarito. La madrugada del pasado 24 de octubre, el sacerdote Luis Velásquez Romero se encontraba en el bar La Azotea, ubicado en la plaza Fiesta de esta ciudad fronteriza, bebiendo una cerveza mientras leía el periódico. En el lugar se registró una riña entre dos grupos de jóvenes. Velásquez Romero, en cuanto el grupo que perdió el pleito se retiró del lugar, abordó a los contrincantes "con la intención de que redimieran su conducta porque estaban actuando mal", pero según las declaraciones de los detenidos Luis Chávez García le dio un empujón. El cura se retiró del lugar y en el estacionamiento lo interceptaron, lo esposaron y le dispararon en seis ocasiones con una arma .38 súper. Castro Trenti explicó que la participación de Chávez García se detectó por las huellas dactilares que se encontraron en una botella de cerveza que el homicida dejó abandonada en el techo del vehículo del sacerdote, y se confirmó con las declaraciones de los detenidos. El presunto homicida desconocía que Velásquez Romero fuera un sacerdote.





