En el olvido, el altar del emperador Cuauhtémoc
IXCATEOPAN, Gro. Por el tiempo y el olvido oficial, el Altar de la Patria ex parroquia de Santa María de la Asunción, donde descansan los restos del último emperador azteca, Cuauhtémoc, en unos años más podrían derrumbarse si no se invierten recursos para rehabilitarla. Don Jairo Rodríguez del Olmo, decimotercer descendiente de los tlatoanis aztecas Moctezuma-Chimalpopoca-Cuauhtémoc, dio a conocer que desde 1974 cuando el ex presidente Luis Echeverría ordenó la restauración del templo "ya nadie le ha metido mano". Ahora, a 56 años del descubrimiento de los restos del último emperador azteca, las ceremonias cada vez son más deslucidas, a grado tal, dice don Jairo Rodríguez, que ni los gobernadores vienen a visitar ese lugar que está casi en ruinas". ¿Qué le falta? se le pregunta a don Jairo Rodríguez. Todo, así como está es un peligro, pero a los del Instituto Nacional de Antropología e Historia no les importa, son celosos de la honra, pero se olvidan de la obligación. El guardián de los restos de Cuauhtémoc, hijo de don Salvador Rodríguez Juárez, que recibió en custodia los documentos que describían dónde fue enterrado el último emperador azteca, agrega que la parroquia fue construida en 1529. Añade: "La edificó fray Toribio de Benavente (Motolinía). Era una iglesia fea, mal hecha, de lodo, tejitas y piedritas, una construcción del siglo XVI que la hicieron para asegurar las tumbas del padre fray Juan de Tecto y de Cuauhtémoc". Agrega sin embargo que para los jefes de los calpullis que aún existen en varias zonas indígenas del país, "sigue siendo el Altar de la Patria, por eso cuando me quieren correr como guardián de los restos de Cuauhtémoc, se dejan venir como bala y aquí sigo con un suelo de mil 500 pesos al mes, pero contento de cuidar los restos de mi antepasado". Ahora los restos de Cuauhtémoc, que dice fueron formados por Enrique Acosta, desde 1974, pueden ser vistos por los visitantes de manera directa, porque el mausoleo termina en una vitrina de cristal, "se ven quemados porque de acuerdo con la tradición de los pueblos aztecas, a los grandes personajes de aquel tiempo se les quemaba para purificar sus cuerpos". Y a propósito de las ofrendas por el Día de los Fieles Difuntos, señala que en este pueblo sus habitantes aparte de celebrar el ritual prehispánico de ofrecimiento a los cuatro vientos la ofrenda a sus muertos, también lo hacen en memoria del último emperador azteca.
Con los restos de su antepasado
Después de 474 años de su construcción, el templo donde reposan los restos de Cuauhtémoc luce sombrío, sin pintar, con sus puertas débiles, semiluminado, vacío y a punto de desplomarse, porque como asegura don Jairo Rodríguez, "al gobierno ya no le interesa esto, sólo vienen en temporada electoral".





