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"Decenas de cadáveres arroja el afluente"

Gastón Monge/Corresponsal| El Universal
Jueves 16 de mayo de 2002

NUEVO LAREDO, Tamps. En un trayecto que apenas iniciaba en los primeros dós kilómetros de una travesía de 30, se comprobó por qué el río Bravo no es tan apacible como aparenta, ya que sus corrientes internas amenazaron en varias ocasiones con naufragar la expedición, frente a una cascada de aguas negras que brota de un colector ubicado justo debajo del centro de salud de esta ciudad.

En este lugar la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) registra una de las más grandes y peligrosas descargas de aguas sin tratar que fluyen libremente hacia el río con todo su torrente de químicos, grasas, aceites, metales y desechos humanos, y corre a un lado del lugar donde la planta potabilizadora extrae el líquido que beben más de 300 mil personas en Nuevo Laredo.

De este lugar, relató el guía Armando Arroyo, rescatista de Bomberos, se han sacado decenas de cadáveres de personas que presuntamente se han ahogado en su intento por cruzar la frontera de manera indocumentada; incluso, dijo "en una ocasión salió el cuerpo de una persona del drenaje que forma la cascada. Lo habían matado días antes y arrojaron el cuerpo a una alcantarilla", expresó.

Al pasar este tramo, la corriente del río es fuerte y amenaza con voltear la pequeña lancha, pero la experiencia de Arroyo salió a flote y dominó la fuerte corriente. Al llegar al tramo donde se ubica el puente del ferrocarril, una caída más de aguas negras, procedentes de Laredo, Texas, se observa justo debajo de dos unidades de la Patrulla Fronteriza, que observan los movimientos del grupo en la lancha.

Para ese momento, el sol caía a plomo sobre nuestros rostros, pero el suave viento mitigaba un poco la sensación, y así seguimos hasta llegar a un lugar ubicado 100 metros adelante del Puente Internacional II, donde detrás de una isla se ocultaba una enorme descarga de aguas negras, procedente de Laredo, Texas, que corría en medio de enormes borbollones de espuma blanca, quizás de algún detergente.

Y de aquí hasta el arroyo El Coyote, en el lado mexicano, se observaron otras tres descargas, pero la del Coyote fue la más grande y la más contaminada, debido a que son aguas que recibe de un lago artificial que a su vez recoge agua contaminada de las colonias La Paz y la Concordia, y algunas empresas conectadas ilegalmente a ese lago.

En 1995 murieron 60 mil peces tipo carpa y tilapia. Las autoridades dictaminaron que fue por el intenso frío de invierno, pero la realidad demostró que fue por la contaminación del agua, que fluyó después hacia el río Bravo.

Todo esto se observó en un recorrido de cinco horas por las aguas de ese contaminado río de más de 2 mil kilómetros de extensión, cuyo cauce se niega a morir, pese a la evidente contaminación y a que las autoridades sanitarias de ambos lados de la frontera advierten sobre los riesgos de la salud que pueda tener su contacto o ingesta.



La frontera violada

Pero además de la contaminación, el río Bravo, en este tramo de 30 kilómetros, es la zona de influencia de la Patrulla Fronteriza de Laredo, Texas, que se presume debe impedir el paso a los indocumentados; sin embargo, durante el recorrido en lancha se comprobó que pese a las cámaras de televisión instaladas a lo largo del trayecto, decenas de personas guiadas por pateros siguen cruzando la frontera.

Ni la alta tecnología, ni las 16 cámaras de TV instaladas en elevadas antenas, ni las unidades dedicadas a detener pateros son suficientes para frenar el flujo de personas que arriesgan sus vidas, con tal de cruzar la frontera.



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