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Espionaje, en la SDN

Juan Lázaro y Justino Miranda/Corresponsales| El Universal
Domingo 26 de agosto de 2001

EZAHUALCÓYOTL, Méx. El general brigadier José Francisco Gallardo Rodríguez y su familia fueron víctimas de espionaje telefónico, por órdenes de altos jefes de la Secretaría de la Defensa Nacional (SDN), desde el momento en que intentó promover un ombudsman para las fuerzas castrenses.

Militares de rango medio tenientes y sargentos, principalmente recibieron la consigna de sus jefes de hacerse pasar como asaltantes, para intimidar y acosar a los tres hijos del general, con tal de que "le baje a las denuncias contra nuestros jefes en la SDN".

En la casa del general Gallardo, asegura un ex militar, que estuvo a cargo de esta tarea, aún se pueden encontrar micrófonos, minigrabadoras e incluso se utilizaba todo un equipo sofisticado instalado en un vehículo móvil, para rastrear sus llamadas telefónicas.

"Hitler" es la clave del general Gallardo Rodríguez para los grupos de inteligencia militar, que durante más de 10 años han escuchado sus pláticas telefónicas; se han infiltrado en conferencias de prensa, reuniones privadas, familiares, sociales e incluso realizaron vigilancia especial en el penal militar y ahora en la cárcel estatal del Bordo de Xochiaca, en Ciudad Nezahualcóyotl.

Sus hijos: Alejandro, Francisco, Marco Vinicio Gallardo Enríquez, y su esposa Leticia Enríquez aún son vigilados o espiados en sus conversaciones telefónicas.

Al realizar conferencias de prensa a las afuera de la cárcel del Bordo de Xochiaca, se ha comprobado que algunos militares disfrazados de periodistas se infiltran para escuchar lo que dicen, y posteriormente informarlo a su mando.

El general brigadier José Francisco Gallardo, al ser entrevistado vía telefónica desde el interior del penal del Bordo de Xochiaca, no se sorprende de este hecho, sólo le causa extrañeza que se le llame "Hitler", entre los grupos de inteligencia militar.

Sabedor de que la conversación con estos reporteros es grabada por militares, expresa: "Saludos al centro de escucha de Tlalpan y a la gente que está en el décimo piso de la Defensa (SDN), en Lomas de Sotelo".



Espías militares

Gallardo Rodríguez explica que el único facultado para labores de inteligencia es la sección segunda de la Secretaría de la Defensa Nacional; sin embargo, revela que, al menos en todo el país existen 500 grupos de información de las zonas militares, conocidos como "Gizes", que están al margen de la ley, pero aún así realizan labores de espionaje y están distribuidos en diferentes regiones de la República.

Dijo que también, sin sustento legal, los mandos militares crearon el Sistema de Información del Alto Mando (SIAM), pero como tuvieron problemas para justificarlo, entonces le cambiaron de nombre y le pusieron Sistema de Información de Antinarcóticos (SIA).

Los grupos de inteligencia, asegura, responden a sectores de interés; primero, recuerda, sirvieron para mantener a todo un partido en el poder, y luego cada político tiene su propio sistema de espías; y lo más grave es que estos servicios de inteligencia son utilizados en secuestros, asaltos a bancos, narcotráfico y en el crimen organizado.

"Estos grupos de inteligencia no están ordenados en ningún marco legislativo militar, por lo tanto, hace falta una legislación muy profunda, para prevenir que haya esta creación de grupos que actúan por su cuenta", establece.



Pájaros verdes en el alambre

Los grupos de inteligencia elaboraron la siguiente ficha (sólo extracto): 21:40 horas. Presentación del libro "Siempre Cerca, Siempre Lejos: las Fuerzas Armadas en México".

En un acto realizado el día de hoy, a las 19:45 horas, en el museo café de esta ciudad bajo el auspicio de la ONG Global Exchange, representada por el coordinador en el estado de Chiapas, Ernesto Ledezma...

La descripción del contenido del libro, a cargo de Gustavo Castro, anunció 16 capítulos, conformados a través de la colaboración de 11 autores, entre quienes los más connotados son: Federico Anaya, Gustavo Castro, Onésimo Hidalgo, Jorge Luis Sierra Guzmán y José Francisco Gallardo Rodríguez, éste último, general brigadier del Ejército mexicano, actualmente preso y autoclamado como preso político.

....Testimonio del general Gallardo Rodríguez, en vivo vía telefónica, desde el penal de Xochiaca, en el que se encuentra.

Sus comentarios: "Las Fuerzas Armadas siempre lejos de la sociedad, con gran autonomía para ejercer el mando y el presupuesto. Ajenas del escrutinio social y de los controles institucionales. Negadas a dar a la sociedad cuentas, alejadas de la ley y de la justicia. Soberbias y violadoras, resistentes del orden jurídico y de los derechos humanos.

"Si Fox y Pablo Salazar no logran someter a los militares, corren el riesgo de no consolidar su proyecto ni alcanzar una paz digna, la protección de nuestros hermanos indígenas y sus tierras, y el desarrollo fraternal de Chiapas.

"Los políticos y militares deben entender que el Ejército es una institución de Estado, al servicio del pueblo, no del gobierno, menos de partido ni de grupo de poder."



Carta a Fox

Desde antes de que estallara el escándalo por los espías del gobernador del estado de México, Arturo Montiel Rojas, el general José Francisco Gallardo Rodríguez había pedido (el 16 de abril de 2000), al entonces candidato de Acción Nacional a la Presidencia, Vicente Fox Quesada, la profesionalización y control de los servicios de inteligencia militar y la anulación de los grupos "Gizes" y el Centro de Información del Alto Mando.

Sin embargo, a la fecha, y ya Fox en la Presidencia de la República, aún no obtiene respuesta. Gallardo, expresa: "El presidente Fox no sabe cómo funciona el Ejército, los altos mandos militares están, a vox populi, jugándoles los dedos en la boca. Y entonces los mandos militares están engañando perfectamente al Presidente".



Soldados o asaltantes

Marco Vinicio Gallardo Enríquez, uno de los hijos del militar, manifiesta que su familia se acostumbró a ser espiada, incluso, lo sabían desde el principio de los años 90, y las evidencias no faltaron. Los veteranos de la guerra del golfo Pérsico, al llamar vía telefónica a su casa, ubicada en la unidad habitacional del ISSFAM, de la colonia San Pedro Mártir, delegación Tlalpan, para solidarizarse con el brigadier preso, detectaron que el aparato estaba intervenido.

"A mi madre, cuando contestaba, le llegaron a decir: Policía Judicial Militar; también cuando mi novia me habló de Corea, le contestaron lo mismo", recuerda.

Dice que durante dos años (1995-1997), la persecución y el espionaje fueron "más fuertes", incluso "un viernes llegué a mi casa como a las 11:00 de la noche, vinieron dos tipos a encararme. Uno de ellos me golpeó; llegaron por la espalda".

Esta versión fue confirmada por el ex militar, que reveló la forma en que se espiaba a la familia del general Gallardo, y reconoció que los supuestos asaltantes en realidad eran soldados que tenían la consigna de agredir a los hijos del brigadier, para intimidarlo y que dejara de lanzar acusaciones en contra de altos jefes militares.

Indica, posteriormente, Marco Vinicio, cuando mi padre denuncia al general Luis Gutiérrez Flores, ex jefe de la policía capitalina y, al parecer, actual jefe de una zona militar del sureste, porque fue él quien armó varias causas penales, aumentó el acoso y los actos de espionaje.



Denuncia ante la CNDH

Los militares que vigilaban a la familia Gallardo tenían también indicaciones de infiltrarse en las conferencias de prensa, manifiesta Marco Vinicio, y en una ocasión se descubrió que dos soldados se hicieron pasar como reporteros del periódico "Milenio".

Lo más grave fue el 21 de diciembre de 1998, cuando Alejandro Gallardo Enríquez, según denuncia presentada ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), fue acosado y perseguido por ocho militares, vestidos de civil, quienes "intentaron secuestrarlo, y portaban armas de fuego automáticas, un sofisticado equipo de comunicación y se transportaban en dos vehículos (uno de ellos con vidrios polarizados y con doble juego de placas)".

En el expediente 99/11 de la CNDH, se consignó que sólo cuatro militares fueron detenidos por agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de la ciudad de México, quienes de inmediato fueron remitidos a la 23 agencia del Ministerio Público en la delegación Tlalpan, donde se inició la averiguación previa 23/1444/98-12.

Ante el agente del Ministerio Público, los detenidos se identificaron como miembros de la Policía Judicial Militar, sección segunda de Inteligencia Militar, con grados de teniente, subteniente y sargentos.

Sin embargo, según documenta la CNDH, hubo irregularidades en la integración de la averiguación previa 23/1444/98-12 y violación a los derechos humanos de Alejandro Gallardo, ya que José Luis Chimal Carbajal, agente del Ministerio Público, ordenó a los policías preventivos, que realizaron la detención, que en la nota de remisión de los detenidos no se hiciera mención de las armas y vehículos que les fueron asegurados a los militares Juan Ramírez Huitzil, Humberto Maldonado Santana, Eucario Cruz Santos y Rubén Carrillo Espíndola.

Un dato que sobresale en esta queja que presentó Alejandro Gallardo, es que los militares intentaron secuestrarlo; tenían órdenes por escrito de su superioridad, ya que exhibieron los oficios 3420 y 2576 de la Sección Segunda, además, de que Rafael Macedo de la Concha, había sido quien supuestamente "ordenó este plagio".



La bala perdida

Marco Vinicio recuerda que no sólo hubo intento de secuestro, espionaje telefónico, persecución e intimidación, sino también intento de asesinato en contra de Alejandro Gallardo; para probar el hecho, muestra la averiguación previa 1598 de la Procuraduría General de la República (PGR), en la cual su hermano denunció que en el interior de la prisión militar, donde estaba con su padre, alguien disparó contra él.

"Siendo aproximadamente las 13:15 horas, del día 7 de marzo de 1999, estando en el interior de la prisión militar, del Campo Militar Número 1 de esta ciudad, nos encontrábamos mi hermano Marco Vinicio, mi padre, el general brigadier José Francisco Gallardo Rodríguez, y yo, jugando tenis en el área de canchas deportivas de la prisión, cuando escuchamos un fuerte zumbido que pasó aproximadamente a metro y medio de mi espalda".

Alejandro explica en ese documento que no se escuchó el ruido del disparo, por lo que presume que se utilizó un silenciador, y según la trayectoria, el disparo pudo haber salido de la torre de vigilancia.

Según las conclusiones del hijo del general Gallardo, en el interior de la cárcel militar hay un estricto control del armamento y municiones, además de que cada soldado está entrenado para manejar las armas; sin embargo, no se encontró al responsable del disparo.



?Las flores?

El espionaje a que fue sometido el general Gallardo y su familia implicó incluso que el grupo responsable solicitara la utilización de la camioneta, tipo americana, panel, color blanca, que contenía un escáner para interferir las líneas telefónicas, computadoras y con una capacidad de escucha a casi 300 metros a la redonda.

Para el grupo militar adscrito al seguimiento del general Gallardo y su familia, esta camioneta era la mejor estrategia para pasar desapercibidos, ya que una leyenda disfrazaba totalmente a la unidad espía: "Florería Lomas de Sotelo".

Con este vehículo siguieron frecuentemente al hijo del general y al propio militar disidente, que reside actualmente en el penal de Xochiaca, de ciudad Nezahualcóyotl.



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