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Alvarado: el puerto de la tolerancia gay

Édgar Ávila Pérez| El Universal
Sábado 16 de mayo de 2015
Alvarado: el puerto de la tolerancia gay

APERTURA. Con su característica vestimenta, los transexuales se encuentran en todos los sectores productivos; dicen ser respetuosos de sus vecinos. (Foto: BERNARDO LUIS )

Ser respetados por la comunidad genera que unos 5 mil habitantes de la diversidad sexual se puedan desenvolver de forma muy natural

Alvarado

Por las calles del puerto de Alvarado, cuyos habitantes tienen una simpática picardía y un estilo de vida despreocupado, se pasean con sus escotes pronunciados, sus micro minifaldas y sus espectaculares cuerpos de “mujer”…, pero también con sus vestimentas de abogados, doctores, maestros, pescadores, choferes y servidores públicos.

Son el motor y la alegría de la comunidad. Son los primeros en ofrecerse para organizar las fiestas patronales y tradicionales, ocupan espacios en todos los sectores productivos y siempre son respetuosos de sus vecinos y del entorno.

La comunidad de gays, bisexuales, transgéneros, travestis, transexuales e intersexuales, que suman ya el 10% de los 50 mil habitantes del municipio asentado en el Golfo de México, ha logrado una integración sorprendente. Son respetados por casi toda la localidad.

Pocos ejercen la prostitución, la gran mayoría vive en pareja, son sumamente productivos y jamás se aíslan. No hay restaurantes, antros, bares ni fiestas exclusivas para la comunidad gay. Todos los encuentros que organizan son abiertos y sus vecinos y amigos siempre acuden a ellos.

“Mucho tiene que ver que no solamente nos dedicamos al fashion o al relajo, la mayoría somos profesionistas, gente respetada, gente que nos dedicamos a trabajar y siento que eso tiene mucho que ver para ganarnos el respeto de la gente y no sólo hacer escarnio de la sociedad”, explica el presidente del Grupo Asociado y Unido sin Barreras (Gayub), Rodolfo Peña Lara.

El líder de la organización civil, un hombre fornido, con 20 años de vivir con su pareja homosexual, recuerda que los integrantes de la comunidad gay de antaño siempre fueron muy discretos y conservadores, lo que les transmitieron para que hoy, en un puerto de pescadores y de hombres rudos y recios, sean apreciados y acogidos.

“No solamente nos ven en el relajo y el rebane o andando por la calle, la mayoría de mis amistades somos gente que no tomamos, no nos drogamos, nos dedicamos a trabajar”, asegura rodeado de una tercia de amigos transexuales.

Sus familias —integradas por pescadores, choferes, comerciantes y amas de casa— han aceptado la transformación y la vida de sus hijos: operaciones de nariz, implantes de senos y lipoesculturas; vivir en pareja con personas del mismo sexo; caracterizarse de mujeres para actuar en shows travestis; y ser el rey y la reina de los carnavales gays.

Para la regidora integrante de la Comisión de Turismo del Ayuntamiento, Nermy del Carmen Hernández, la explicación de esta integración es muy simple: desde niños, a los integrantes de la comunidad gay, se les conoce y se convive con ellos, por lo cual forman parte del pueblo.

La lucha alvadareña

Con los intensos rayos del sol y los vetustos barcos de pesca como observadores, las tres esculturales “mujeres” se pasean por el malecón con sus diminutas prendas de vestir. De inmediato atraen la mirada de los trabajadores de la mar quienes, con su natural picardía, lanzan cantidad de piropos.

Las tres damas sonríen, se enrojecen y se contonean aún más. Atrás dejaron sus nombres de hombre y hoy con su identidad de Huma, Ivete y Nicole asumen su vida de transexuales con toda naturalidad y en un entorno tolerante.

Los pescadores bromean, se alburean entre ellos y gritan un “mamacita”, para luego volver a sus faenas y a su vida de alegría, franqueza, hospitalaria, generosa y, claro, de pachanga.

Una de ellas es Huma, de 29 años, diez de los cuales los vive como mujer, con sus implantes de seno, su nariz y mentón respingados y su minicinturita hecha a base de lipoescultura. Para su comunidad es el mayor ejemplo: ganó, a pulso, ser la Reina del Carnaval Gay.

Desde toda la vida se sintió mujer. Desde muy pequeño le gustaban los niños y al ver a las niñas quería ser como ellas. “En mi hogar no tuve discriminación, jugaba con muñecas, a la casita y al futbol, jugué con niñas y con niños”, relata.

La funcionaria municipal (titular del área de eventos especiales del Ayuntamiento), es la cabeza de la organización de un sinfín de eventos y fiestas populares, que van desde la conmemoración del Día de la Raza, pasando por el Carnaval, Día de Muertos hasta pastorelas y posadas de fin de año. “No son exclusivamente gays, la máxima es siempre invitar a todos, de quienes recibimos el apoyo de toda la comunidad”, expresa.

Uno de sus compañeros es Ángel David, mejor conocido como 'La Tola', un hombre gay que lo mismo realiza tareas de limpieza en casa particulares, vende tortas y tamales que encabeza un show travesti con personajes de la farándula.

Durante meses, 'La Tola' vendió de todo e hizo una gran promoción para lograr ser electo el Rey del Carnaval. Lo consiguió y fue el hombre más feliz de su vida porque a su coronación fue todo el pueblo.

“Me aceptan bien, es parte de la normalidad, somos muy trabajosos”, afirma, orgulloso de su vida.

Esa aceptación la sintió Ivete Hernández, de 23 años de edad, quien hace tan sólo uno decidió dejar a un lado su nombre de bautizo, Juan, y comenzar a vestir de mujer. Viajó a Cancún, Quintana Roo, a realizar show travestis y luego de 12 meses avisó a su familia que regresaba, pero con otra personalidad.

“Gracias a Dios hasta ahorita, y desde el día que llegué, he recibido todo el apoyo de familias y amistades y de gente desconocida. Ahora tengo más amistades porque ya me han visto de otra forma”, relata.

Con sólo una cirugía de nariz encima, trabaja para ponerse el busto y realizarse una lipoescultura, porque —afirma— “me siento muy segura, muy contenta con lo que soy ahora”.

Con un vestido azul entallado, Nicole Ferreti, quien se encuentra en proceso de convertirse en transexual, relata que Alvarado vive una etapa donde la gente apoya el homosexualismo, sobre todo porque sus integrantes “somos personas muy esmeradas, esforzadas, dedicadas y nos damos a respetar”.

Además, dice con picardía, por qué escondernos “si brillamos demasiado, somos talentosas”.



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