"El pueblo de Yurécuaro se ha quedado en la orfandad"
Video. Enrique Hernández fue líder de las autodefensas en ese municipio. La PGJE Michoacán informó que fue atacado luego de un mitin desde un vehículo en movimiento

DOLOR. Familiares y simpatizantes del candidato a la alcaldía de Yurécuaro, durante el velorio del político ejecutado el jueves pasado. (Foto: RAMÓN ROMERO / EL UNIVERSAL )
Yurécuaro.— Enrique Hernández no sólo dejó tres hijos huérfanos, dejó a una ciudad completa desprotegida. El jueves, el municipio michoacano de Yurécuaro perdió a su líder de las autodefensas que buscaba ser alcalde por el partido Morena.
Los ciudadanos acuden por cientos a velarlo en la casa que lo vio crecer en la calle 5 de Mayo; a la vez que dan el pésame a la familia, se se preguntan quién los protegerá de las extorsiones, los abusos y crímenes de la delincuencia organizada.
Hace más de un año, el quinto de ocho hermanos se alzó en armas junto a otras cuatro personas de Yurécuaro, cansados del cobro de piso de Los Caballeros Templarios.
Justo el 3 de febrero de 2014, narra su hermano Chuy, se cansó de pagar cuota de su tortillería a la delincuencia y enfrentó a los emisarios del crimen, les quitó sus pertenencias y las motos en las que iban a cobrar el piso a los negocios.
A partir de esa fecha, todo cambió. Enrique comenzó a ser conocido como el protector de los habitantes de Yurécuaro, municipio en el ojo de las autoridades por su alto índice del delitos y su colindancia con el estado de Jalisco. Incluso logró conformar un grupo que recorría las calles de la ciudad brindando seguridad, además de que muchas veces apoyó a los habitantes del municipio vecino de La Piedad en tareas de seguridad.
“A todos nos salvó de la corrupción, de la delincuencia, de cómo nos estaban extorsionando. Se cansó y se proclamó autodefensa y con varios ciudadanos salvaron a Yurécuaro”, dijo don Chuy, el menor de sus hermanos.
Ayer, entre los murmullos de los rezos en el velorio que acaparó la atención de los ciudadanos, Gloria Hernández, su esposa, asegura que el poblado de unos 40 mil habitantes se ha quedado huérfano.
“Prácticamente nos quedamos huérfanos, nos tenemos que enseñar a defendernos, él así lo decía, nos quería dar las armas para defendernos, nos decía que el pueblo se debía unir contra la delincuencia”, dijo de manera melancólica como si en ese momento su esposo aún le hablara de la defensa del pueblo. Entre decenas de personas que le daba el pésame, Gloria recibió a encargados de la Procuraduría General de Justicia de Michoacán; de una manera cordial les dijo que no iba a declarar en ese momento, sino hasta que su abogado estuviera presente y lo haría por escrito, sin embargo nunca dejó la hospitalidad que caracteriza a los pobladores de Yurécuaro, les ofreció algo de tomar y comer, pero nunca les declaró nada.
Lo que no quiso narrar Gloria a la justicia, lo dijo a EL UNIVERSAL, pues ella iba a lado de su esposo Enrique en el momento en que fue acribillado.
Enrique, detalla Gloria, concluía un mitin de campaña en el centro de la localidad y se dirigía a su vehículo estacionado a unas cuadras —justo en la calle Francisco Javier Mina, esquina con Matamoros— cuando una camioneta con dos sujetos se estacionó detrás suyo y disparó a quemarropa con armas de grueso calibre.
“Él atraviesa la calle y agarra el lado del piloto y yo la del copiloto, en eso venia una camioneta y se estaciona pero ni recio ni nada, no bajaron los vidrios y a través de los vidrios aventaron la primera bala y le dan en la cabeza. Él cae y le seguían tirando al tiempo que iba cayendo”, detalló.
La esposa narra que se tiró al suelo junto a varios niños que también viajaba en la camioneta del candidato de Morena, mientras los hombres seguían accionando sus armas. El cuerpo de Enrique Hernández quedó tendido junto a su camioneta, justo en el número 18 de la calle Francisco Javier Mina, donde quedaron encendidas cuatro veladoras con dos cruces para la memoria de Enrique, y los vecinos aún acuden atónitos a revisar el lugar.
“Cuando mi esposo cae al piso, ellos agarran y le empieza a dar más balazos, fueron muchos balazos”, dijo Gloria que también resultó lesionada por esquirlas de las balas.
Además del candidato, tres personas resultaron con heridas de las balas que atravesaron las paredes, puertas y ventanas de la calle Mina. Alicia y su hijo Manuel estaban detrás de una puerta resultaron heridos de gravedad a consecuencia de la balas de grueso calibre, por lo que fueron trasladados a un hospital de La Piedad; además de Gustavo que está siendo atendido en un nosocomio de Guadalajara.
En el molino de la tortillería quedó el nixtamal que Enrique preparaba todos los días antes de hacer rondines, unas veces como autodefensa y más recientemente en la campaña como candidato; ahora sus hijos Alejandro, Enrique y Lupita, se quedarán a cargo del negocio y los ciudadanos de Yurécuaro tendrán que encargarse de su propia seguridad.
Mientras el Ejército, la Policía Federal y las fuerzas estatales aumentan la seguridad en la localidad, el cuerpo del líder de las autodefensas será sepultado hoy en el Panteón municipal.





