Protestan en Morelos por retraso de juicio sobre feminicidio
“Los presuntos homicidas de mi nuera y mi nieta se ampararon
porque aducen que violamos sus derechos al exigir una prueba de ADN”, denunció
Alejandra Anaya, suegra de Marlene, la joven embarazada a quien privaron de la
vida para extraerle a su bebé de 35 semanas de gestación, en un domicilio
particular.
Los familiares de la víctima se manifestaron frente al
edificio de Juicios Orales donde fueron citados a audiencia pero el juez
correspondiente difirió el proceso hasta dentro de tres meses, porque los
imputados objetaron la prueba de ADN que se les practicó, presuntamente de
manera obligatoria.
De acuerdo con el proceso los imputados, entre ellos una
mujer, fueron sometidos a la prueba así como sus prendas que vestían el día de
los hechos porque estaban manchadas con sangre que, a decir de los familiares,
era de la víctima.
Con esa prueba “los presuntos homicidas de mi nuera
argumentan que dañé sus principios, su moral, sus derechos humanos, su dignidad
como seres humanos”, señaló Anaya Mariaca.
De acuerdo con la causa penal JC/244/2014 los tres
procesados fueron vinculados a proceso en abril por el delito de feminicidio
luego de participar, presuntamente, en el homicidio de Marlene de 20 años de
edad a quien asfixiaron en un domicilio de la colonia Prohogar del municipio de
Emiliano Zapata. Se trata de dos hermanos y el padre de éstos.
Las investigaciones sostienen que el objetivo de los
indiciados fue quitar la vida a la madre embarazada para practicarle una
cesárea con el uso de un objeto cortante, un cúter, y extraerle al bebé.
Sin embargo, la menor murió por la ausencia de circulación
toda vez que había fallecido la madre. El cuerpo de la madre fue levantado en
el domicilio particular y la bebé en el ISSSTE del municipio de Emiliano
Zapata.
Gabriela y su hermano se declararon culpables pero el padre
se dijo inocente y argumentó que “sólo ayudó a su hija a mover un cuerpo y él
mismo la entregó”, relató la suegra de la víctima.
La hija mayor de Marlene, una pequeña de sólo tres años, fue
testigos de los hechos y relató que fue José Luis quien la sacó del domicilio
cuando ya su madre estaba muerta, le ordenó que se quedara ahí parada, sin
embargo la pequeña caminó varias cuadras hasta que un matrimonio le preguntó
por sus padres, a lo que la pequeña sólo respondió “Mataron a mi mamá ahí”.
Cuando las autoridades llegaron al lugar del crimen los
autores materiales ya habían limpiado el sitio y el cuerpo de la joven estaba
embolsado.





