Defraudado y atrapado en El Ocho

IMPOTENCIA. Desde que llegó, Rubén sólo piensa en volver a casa. (Foto: )
Regresó frustrado a casa. Otra vez es sábado, y hoy no sólo llegan jornaleros, también arriban a la estación de camiones aquellos que quieren regresar.
Rubén está triste y con la mirada fría. Sentado afuera de una línea de transporte, carga cuatro mochilas y cajas de cartón.
Es originario de Veracruz y recuerda que hace dos meses un enganchador le prometió que lo llevaría a un lugar donde tendría casa, agua y comida.
Así llego desde el puerto jarocho a un campo conocido como El Ocho, también en Vizcaíno.
“Vivía en una casa de lámina donde había chinches, se me subían porque dormía en piso de tierra”, se queja.
Durante dos meses sólo ha trabajado para juntar para su regreso a casa. Lo habría hecho desde el primer día, pero llegó sin un centavo.
Ahora el problema es que aunque juntó para su pasaje, mil 200 pesos, el enganchador no lo quiere regresar a Veracruz, ya le advirtió que si no consigue que se llene todo el camión no se van. Rubén no sabe qué hacer.





