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Tata Chú resiste los siglos

Lupita Thomas / Quadratín| El Universal
Domingo 20 de abril de 2014
Tata Ch resiste los siglos

SINCRETISMO. Creyentes honran al Cristo Negro con una procesión donde también se realizan rituales prehispánicos de los antiguos mixtecos. (Foto: Lupita Thomas / Quadratín )


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SAN ANDRÉS HUAXPALTEPEC

Dicen que a Tata Chú lo han visto sudar. Otros cuentan que le crece el cabello y que puede parpadear, como respuesta a quien pide su ayuda. Tata Chú es un cristo negro, tallado en madera, que se adora desde el siglo XVI en la capilla de San Andrés Huaxpaltepec, municipio de la Costa donde conviven mixtecos y afromestizos.

El Cuarto Viernes de Cuaresma se realiza una procesión en su honor, pero a diferencia de otros pueblos, aquí la religiosidad se combina con rituales prehispánicos de los antiguos mixtecos.

Se adora al Cristo negro y se visita también “la piedra del señor”, una enorme roca donde vive Savi, el dios del viento.

También habita en el cerro Ndoso, el principal nahual de la cultura mixteca, que otorga a sus hijos el equilibrio para sus vidas.

Felipe Ángel Velasco, presidente municipal de Huaxpaltepec, menciona que esta celebración reúne a más de cinco mil visitantes de los municipios vecinos y gente que vuelve desde Estados Unidos en estas fechas.

Los juegos mecánicos, las tradicionales mascaritas y los vendedores ambulantes forman parte de la atracción.

Pedro Hernández García, secretario municipal, explica que en Huaxpaltepec la celebración religiosa de la Semana Santa no está bajo responsabilidad del cura, sino de los tatamandones, un consejo de ancianos que ya han prestado diversos servicios a la comunidad y quienes son la máxima autoridad.

Por eso a la imagen del Cristo se le llama Tata, Tata Chú, como una forma de profesarle respeto.

Antes, dice, los mixtecos adoraban a Savi. Acudían a la roca para celebrar rituales y pedían la lluvia para sus cosechas. Ahora, Tata Chú acompaña este recorrido con música de tambor, flauta, cantos y rezos, en mixteco y castellano.

En esta piedra, ubicada a unos 600 metros sobre el nivel del mar, el viento es fuerte. “Los mixtecos de Huaxpaltepec son hijos del viento, y del viento proviene la lluvia, la lluvia que refresca la tierra y la hace florecer en abundancia”, explica.

La piedra se ubica en Yucu Tityi, el cerro sagrado de los mixtecos de Huaxpaltepec, y en Cuaresma se depositan ofrendas como pan, dinero y veladoras.

Filogonio es uno de los devotos que acude cada año al cerro sagrado después de visitar a Tata Chú en su templo. “Por muchos años quise dejar la bebida, pero nada más no podía, hasta que le hice la promesa a Tata Chú; él me ayudó y por eso vengo aquí, a darle gracias”.

Cada uno acude con su petición particular, que deberá platicar en silencio. El viento la escuchará.

La policía municipal de Huaxpaltepec resguarda el sitio durante la celebración.

Para llegar al Yucu Tityi, que en mixteco significa cerro de la iguana, algunos caminan más de tres kilómetros, aunque las autoridades locales abrieron una brecha para llegar en vehículo al pie de la roca. Después, hay que recorrerla caminando, con el cuidado de no resbalar, pues una caída sería mortal.

Se cree que el viento protege a quienes acuden con fe. En la cima de la roca hay varias cruces de madera, que adornan con flores. El dejar cruces de menor tamaño se ha convertido en parte de la adoración, ya que es una forma de agradecer los favores de Tata Chú.

La historia

Dicen que en el siglo XVI, los indígenas mixtecos se negaban a dejar sus rituales tradicionales para aceptar la fe católica. Los españoles, en el proceso de evangelización, dejaron aquí la figura de un Cristo negro, tallado en madera, que un indígena mixteco encontró.

Dio aviso a los tatamandones, quienes decidieron bajarlo y llevarlo a la población, pero el pueblo vecino de Huazolotitlán, reclamó la imagen. Allá la llevaron, “pero el Cristo decidió volver a Huaxpaltepec”, cuenta Pedro Hernández.

Aunque saben que fue dejado con el propósito de hacer creer en una aparición, lo adoptaron como una más de sus deidades, adjudicándole todo tipo de milagros.

Fueron los tatamandones quienes decidieron edificar la iglesia donde se adora al Cristo, además del Cuarto Viernes, el 6 de agosto, que es la fecha de su hallazgo.

Desde el siglo XVI, Huaxpaltepec es uno de los pueblos que ha conservado esta mezcla entre lo prehispánico y la religiosidad traída por los españoles.



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