El explorador francés que halló el “Acuario del mundo” en BCS
Hacia finales de 2009, las autoridades federales mexicanas bautizaron la isla de Cerralvo, en el Mar de Cortés, con el nombre de Jacques-Yves Cousteau, explorador, fotógrafo, escritor y cineasta francés, nacido el 11 de junio de 1910. Cousteau, quien rodó más de 100 películas y documentales acerca del ambiente marino y su diversidad de especies, pasó grandes temporadas en esa zona de Baja California Sur, a la que bautizó con el nombre de “El acuario del mundo”. A bordo de su barco de investigaciones “Calypso”, el explorador marino atravesó el Mar Rojo y la Antártida, desde donde captó la colorida vida submarina con sus cámaras. Cousteau nació en Saint-André-de-Cubzac, Francia, en una familia de la clase media alta. Sus padres fueron Elizabeth y Daniel Cousteau. Este último, a quien le gustaba definirse como un “técnico oceanográfico”, fue en realidad un sofisticado director y amante de la naturaleza. Su trabajo le ha permitido a mucha gente explorar los recursos del “continente azul”, como él llamaba a los océanos. Ingresó en la Academia Naval Francesa en 1930 y, tras servir en Extremo Oriente y aprender a pilotar aviones, en 1943 probó por primera vez una máscara subacuática. Por mucho tiempo, la movilidad necesaria para una exploración ágil del fondo marino y el mantenimiento de la respiración bajo el agua por un período razonable, parecieron objetivos irreconciliables. Cousteau inventó, junto con Emile Gagnan, el sistema de buceo autónomo conocido como Aqua-lung, que comprendía botellas de aire comprimido y un regulador de gases. Este sistema permitió la popularización del buceo autónomo como deporte, debido a que otorgaba al buzo independencia con la superficie, al no necesitar un tubo para el suministro de aire. También fue un fotógrafo subacuático, y fue el primero en popularizar las videofilmaciones submarinas. Las filmaciones de sus exploraciones con el barco “Calypso” han sido emitidas por televisión durante años alrededor del mundo. Cuando la popularidad de Cousteau decaía, en octubre de 1960 una gran cantidad de desperdicios radioactivos iban a ser descargados en el mar por la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Cousteau organizó una campaña publicitaria con la cual ganó amplio apoyo popular de la gente. El tren que llevaba los desperdicios fue detenido por mujeres y niños sentados en las vías del tren y fue enviado de vuelta a su lugar de origen. En 1973, con sus dos hijos y Frederick Hyman, creó la Sociedad Cousteau para proteger la vida oceánica, que ahora tiene 300 mil miembros. En 1977, junto con Sir Peter Scott, recibió el Premio Internacional sobre el Medio Ambiente, otorgado por las Naciones Unidas; y en 1985 se le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad en Estados Unidos, otorgada por el entonces presidente Ronald Reagan. En 1992 fue invitado a Río de Janeiro, Brasil, a la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas por el Medio Ambiente y el Desarrollo, y se convirtió en asesor vitalicio para las Naciones Unidas y el Banco Mundial. Su trabajo creó una nueva forma de comunicación científica. En 1975, luego de casarse por segunda vez, se vio envuelto en una batalla legal con su hijo Jean-Michael sobre el uso del nombre Cousteau. La corte le ordenó a Jean-Michael Cousteau no crear confusión entre sus negocios con fines de lucro y las labores sin ese objetivo de su padre. El 25 de junio de 1997 Jacques-Yves Cousteau falleció. Su funeral fue masivo en la catedral de Notre-Dame, en París, y sus cenizas fueron trasladadas al mausoleo familiar en Saint-André de Cubzac, su ciudad natal. La Sociedad Cousteau y el Equipo Cousteau, los cuales fueron fundados por él, siguen funcionando hasta el día de hoy. Dentro del legado que Cousteau destacan más de 115 documentales de televisión y películas. Aportó al conocimiento oceanográfico y biológico de las especies marinas, su clasificación y comportamiento, además de que descubrió especies. Contribuyó a la medicina submarina, fue un gran defensor y custodio del medio ambiente, diseñó un barco movido por energía eólica, luchó porque la Antártida fuera consagrada a la paz y la ciencia, hoy mandato del Tratado Internacional y su Protocolo de Madrid, entre muchas otras más. (Notimex)





