La sorpresiva muerte de los Scorpions alemanes
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Cuando un escorpión se encuentra atrapado y sin escapatoria, se suicida con su propio aguijón venenoso. Algo parecido sucedió ayer con la banda alemana de rock Scorpions, que anunció su desaparición definitiva luego de 44 años de hacer música, incluyendo su famoso tema “Wind of changes”.
Sin dramas ni escandalos, la banda subió a su página de internet el mensaje: “Mientras estábamos haciendo nuestro último álbum en los meses anteriores pudimos sentir el poder y creatividad de nuestro trabajo, y también que era muy divertido. Pero hubo algo más: queremos terminar la carrera de Scorpions con una nota alta”.
Así que nadie más que ellos mismos decidieron “sucidarse”. No dan explicaciones, simplemente dicen: “Terminamos nuestra carrera con un disco que consideramos uno de los mejores que hemos hecho y con una gira que comenzará en Alemania y nos llevará por los cinco continentes en los próximos años”.
Scorpions nació de la posguerra en la década de los 60. Klaus Meine y Rudolf Schenker eran dos jóvenes que crecieron entre los escombros y desesperanza de la Alemania que intentaba reconstruirse. Ellos encontraron en la música que venía de Estados Unidos una motivación de fe: “admirábamos a Elvis Presley, la goma de mascar, los pantalones de mezclilla y las chamarras de cuero; pero más que todo eso, adorábamos el rock”.
Desde mediados de los 60, Meine y Schenker participaban en varios grupos de rock pero fue en 1965 cuando Rudolf Schenker fundó Scorpions en Hanover. Tradaron siete años en grabar su primer dicos, Lonesome Crow, producido por Conny Plank en la legendaria ciudad de Hamburgo, cuna de ídolos como The Beatles o Tony Scheridan. Aunque su estilo seguía teniendo un parecido casi grosero con las líneas melódicas de Jimmi Hendrix, muy pronto destacó la voz de Klaus Meine como sello distintivo de la banda. Schenker por su parte, solía declarar en entrevistas: “Un día Scorpions será una de las más grandes bandas de rock pesado en el mundo”.
En 1981 sucedió una tragedia: mientras grababan el álbum Blackout, Klaus Meine perdió la voz. El vocalista quiso abandonar Scorpions para que buscaran una nueva voz, pero la banda decidió esperarlo. Luego de dos operaciones en las cuerdas vocales y 18 meses en recuperación, Meine volvió a cantar. “La gente dijo que me habían puesto cuerdas vocales de metal”, recuerda.
Nueve años después, Meine compondría la canción emblema de la banda: “Wind of changes”, con la que consiguieron consagrarse en el mercado anglosajón, cantando incluso en La Caverna (el bar londinense donde surgió buena parte del rock inglés). Esa canción fue indispensable en el concierto del 11 de noviembre de 1999 en la Puerta de Brandenburgo de Berlín, donde se conmemoró el aniversario 10 de la reunificación de Alemania. En aquella ocasión, Scorpions fue acompañado por 166 chelistas que interpretaron las melancólicas partitura de cuerdas bajo la dirección del virtuoso Mstislav Rostropovich.
Klaus Meine y Rudolf Schenker tienen ahora 61 años y están de acuerdo en que “hemos llegado al final del camino con la misma energía con que comenzamos”.
Su nuevo y último disco se llama Aguijón en la cola y será lanzado en marzo. Meine señaló: “Nunca habrá un sustituto para nuestros conciertos en vivo; ahí sentimos la musica real y los sentimientos reales”.
Esa es la razón por la que terminan el mensaje de su página en internet con la frase: “Queríamos que nuestros fans fueran los primeros en saberlo”.





