Los densos colores del dolor humano pintaron sus murales
El Museo Mural Diego Rivera, en la Alameda Central, exhibirá hasta el 2 de marzo de 2010 obras de caballete de José Clemente Orozco, fallecido hace 60 años, el 7 de septiembre de 1949.
Las obras de Orozco, junto con otras de Diego Rivera y Rufino Tamayo, forman parte de una sección de la exposición Fernando Gamboa, el arte del riesgo, que fue abierta el 27 de agosto como un homenaje al promotor del arte mexicano, en el centenario del natalicio del célebre muralista.
Nacido en Ciudad Guzmán, Jalisco, el 23 de noviembre de 1883, fue hijo de Irineo Orozco Vázquez y María Flores Navarro, al lado de quienes se trasladó primero a Guadalajara y luego a la ciudad de México, donde recibió su primera instrucción.
Desde ese tiempo comenzó a asistir a la Academia de San Carlos, aunque el resto de sus estudios académicos los hizo en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Escuela de Agricultura de San Jacinto, donde se tituló como perito agrícola.
Su primera exposición fue en 1910 (tiempos revolucionarios), en una muestra colectiva.
El artista realizó caricaturas para El hijo del Ahuizote (revista satírica mexicana fundada en 1885 por Daniel Cabrera y Manuel Pérez Bibbins), formó parte del cuerpo de ilustradores de La Vanguardia (1914) y pintó acuarelas y óleos que, según su propia expresión, reproducen en forma sintética “las sombras pestilentes de los aposentos cerrados”.
En esa época llevó a cabo también una serie de dibujos con escenas de la Revolución y su primer cuadro de grandes dimensiones, Las últimas fuerzas españolas evacuando con honor el Castillo de San Juan de Ulúa (1915). En 1917 viajó a Estados Unidos y a su regreso pintó los cuadros, Soldaderas, Combate y el retrato de su madre.
En 1922, José Vasconcelos llegó a la Secretaría de Educación e impulsó el movimiento muralista; invitó entonces a varios pintores, entre ellos a José Orozco, a dedicarse a las paredes del patio grande de la Escuela Nacional Preparatoria.
Allí, relatan sus biógrafos, el pintor puso al servicio de las ideas revolucionarias un estilo heroico, fundado en un realismo expresionista, ligado a las viejas tradiciones artísticas mexicanas, de violento dinamismo y amplísima factura. Borró sus primeras composiciones: Los elementos, El hombre de lucha contra la naturaleza, Hombre cayendo y Cristo destruye su cruz y conservó sólo Maternidad y la cabeza de Cristo, que después usaría en La huelga.
En la planta baja pintó La destrucción del viejo orden, La trinchera y La Trinidad (obrero, campesino y soldado); en el primer piso, Los aristócratas, Acechanzas y otras alegorías al clero y al poder.
En el segundo, Los temas del hombre al borde de la tumba, El hijo que se despide de su madre, La familia que queda atrás, Los soldados improvisados seguidos por sus mujeres y las soldaderas y en la escalera del patio, Cortés y la Malinche y algunas alegorías al mundo indígena y a la evangelización.
Junto con Diego Rivera fundó el Grupo Solidario del Movimiento Obrero y en 1922 realizó sus primeros murales en la Escuela Nacional. Hizo uno más en 1925 en la Casa de los Azulejos y otro en 1926 en la Escuela Industrial de Orizaba.
Entre 1927 y 1934 vivió en EU donde presentó algunas exposiciones y murales en varias escuelas. En 1934 pintó un mural en el Palacio de Bellas Artes, y luego, en Guadalajara, decoró la Universidad, el Palacio de Gobierno y el Hospicio Cabañas.
Trabajador incansable, Orozco hacía, además de murales, retratos, composiciones, bocetos, dibujos y estudios para murales que luego ejecutaba en las grandes capitales del mundo. Realizaba sus pinturas a la manera antigua, con una mezcla de temple y óleo, de la misma manera que los medievales. La calidad de sus murales está ligada, según apunta Darío Suro, a las técnicas florentinas de la pintura al fresco, de menor transparencia que la que utilizara el otro gran muralista mexicano, Diego Rivera. No era ciertamente un gran colorista, probablemente porque su interés fundamental era captar y plasmar en los muros del mundo las agonías y angustias del hombre, del dolor humano.
En 1948 pintó un mural en el Castillo de Chapultepec y al año siguiente un mural al aire libre en el Multifamiliar Miguel Alemán que quedaría inconcluso, tras morir en la ciudad de México, el 7 de septiembre de 1949.
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