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Paulina Gaitán huye de "los maras"

César Huerta| El Universal
Viernes 15 de mayo de 2009
Hoy se estrena “Sin nombre”, producida por Gael García y Diego Luna

Paulina Gaitán tiene apenas 17 años. Sin embargo, ya fue dirigida por Luis Mandoki en Voces inocentes, incursionó en Hollywood como coprotagonista de Trade: crimen sin perdón, llevó el papel estelar en Cosas insignificantes, producida por Guillermo del Toro y este viernes se le verá en la producción mexico-estadounidense Sin nombre.

En la reciente encuesta efectuada por KIOSKO para encontrar a las actrices favoritas del cine mexicano, donde se consultó a productores, cineastas y actores, figuró en los primeros 15 lugares entre 40 nombres mencionados.

“Cuando niña era supertímida, mi mamá me decía que saludara y yo no miraba ni a los ojos. Me dice que cuando lloraba me ponía frente al espejo y ahí estaba horas”, cuenta Paulina.

Se encuentra en plena promoción de Sin nombre, producida por Focus Features y Canana, ésta última creada por los charolastras Gael García Bernal y Diego Luna.

Ahí interpreta a Sayra, una adolescente centroamericana quien, en compañía de su padre (Gerardo Taracena) se sube a la bestia, como llaman al tren, para trasladarse a Estados Unidos.

El problema es cuando un mara (Édgar Flores) se sube al mismo vagón, mientras es perseguido por algunos de sus ex compañeros de banda (Luis Fernando Peña y Krystian Ferrer).

“¡Esas escenas arriba del tren fueron de miedo!. Si ahorita me suben otra vez al vagón... ¡vuelvo a gritar!”.

— Tienes 17 años, pero ya has trabajado con los mejores

—¡Fue algo muy raro todo!. Un día, yo tenía 9 años, me hablaron (por teléfono) para preguntarme si quería ser actriz. Un amigo de mi mamá trabajaba en una empresa de casting y habían pedido que mandara algo, pero hasta ahí me había quedado.

—Y tu primer trabajo fue...

—Comencé de extra en María Belén (telenovela, 2001). Era de las clásicas de “esa es mi mano” (risas). Mi línea era “ahí viene la maestra” y nada más.

— ¿Qué te decían en la escuela?

—¡Se burlaban! Iba a un lugar donde no había niños actores y pues algunas amigas se separaron de mí, decían que era muy rara.

— ¿Cómo llegaste a Voces inocentes?

—Una de mis maestras de actuación era Margarita Mandoki, hermana de Luis ). Me dijo que iba a hacer una película y que hiciera el casting.

Iba para el personaje de Cristina María (la protagonista), de hecho en el taller de cuatro meses con Luis era la única niña, pero entonces llegó Carlitos (Padilla) que iba a hacer al niño y era muy alta para él, me llegaba al cuello. ¡Así que perdí el papel por estatura!.

— ¿Pensaste que no servías para esto de la actuación?

—Para nada, no me quedé ahí, pero estuvo bien. Claro, te vas a casa y como niña sufres y lloras, pero hasta ahí.

Luego me hablaron para decirme que habían escrito un personaje para mí.

—Y luego llegó Trade... compartes créditos con Kevin Kline

—Se supone que llego virgen a Estados Unidos y bueno, yo hacía la película, pero cuando comencé a ver todo, la historia, me di cuenta de que era algo muy fuerte. Yo tenía entonces 14 años y dije, ni modo, hay que sacar esto adelante.

— Para “Cosas insignificantes” estuviste a punto de no dar por la edad, el personaje era más pequeño

(Risas) ¡Tuvieron que vendarme los pechos para disimular la edad!.

Cuando supe del proyecto era más chica, pero por cosas que pasan no se filmaba y eso ya me tenía preocupada. Ya en el rodaje también tuve que aprender a andar en bicicleta.

—¿Y viene más cine?

—Está el estreno de Deseo donde hago a una chica sexy y comienzo el rodaje de Somos lo que hay, sobre una familia de caníbales.

Una historia de maras es la que lleva a Paulina Gaitán a la primera línea del cine nacional. Junto a ella, los actores Édgar Flores, Luis Fernando Peña, Gabino Rodríguez y Tenoch Huerta.

La película obtuvo el primer premio a la dirección en Sundance 2009.

 

 



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