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Rockdrigo los inspira y Los Jaigüey se juntan

Por Natalia Cano| El Universal
Sábado 09 de mayo de 2009
La nueva banda de Poncho Figueroa retoma la crónica urbana y la fusiona con cumbia y cine

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El principio de esta banda fue su culto a Rockdrigo González. Luego, Poncho Figueroa (Santa Sabina), Gustavo Jacob y Ricardo Jacob descubrieron que también había una fascinación por el cineasta surrealista David Lynch.

Así nacieron Los Jaigüey, un trío funkero-cumbianchero-rockero que retoma en su propuesta la tradición de la crónica urbana, aquella que plasma una crítica social en su lírica, y que expone que la música puede ser “simple, pero no simplona”.

Su nombre está inspirado en el título de una de las cintas más oscuras de David Lynch, Lost Highway, aunque en palabras de Figueroa: “Por ahora somos una película de François Truffaut, casi una de Jim Jarmusch, y aspiramos a ser una de Lynch”.

La banda nació en 2005, cuando Poncho trabajaba en el segundo volumen del tributo a Rockdrigo González. Junto con Beto Ponce, los hermanos Jacob, con su grupo La Escalera de Jacob, hicieron una versión del tema “El tren de los locos”, y luego fueron invitados por Figueroa para tocar en el Zócalo en honor al músico fallecido en 1985.

“El plan era ser un grupo más de fiesta, tocar en lugares donde nos pagaran por hacer cosas muy simples, con bases electrónicas, y empezamos a experimentar sobre eso, y no nos sentimos tan cómodos. En realidad esto de ser una banda nunca lo platicamos, sucedió solo”, recuerda Gustavo Jacob (guitarra).

Cuatro años después lanzan su primer disco homónimo, que presentarán el 29 de mayo en el Museo de la ciudad de México.

—Poncho, vienes de una generación de rockeros cuya gran escuela era la calle, hoy las condiciones son otras y cualquier grupo, bueno, malo o peor, parece alcanzar la fama mucho más rápido...

—Creo que hoy en día es tan fácil hacer un disco, y en mis tiempos, hijita, hacer un disco era muy difícil. Llegó un momento en el que grabar un álbum era una presea inalcanzable, y cuando lo lograbas, ya estabas del otro lado.

Hoy no importa si tienes público o no, pero ya tienes un disco, un video, una imagen y nosotros renunciamos conscientemente a ese método de existir. Realmente decidimos tocar y tocar, como yo concibo y como a mí me tocó. Santa Sabina grabó su primer disco después de tocar juntos todos los fines de semana durante cuatro años. Los fans esperaban un disco, y tenía los demos de Santa Sabina porque los compraba en el Chopo.

Sucede un poco lo mismo con Los Jaigüey, no nos importa más que la gente sepa que en la tocada es la magia, no al revés.

—¿Los Jaigüey es un borrón y cuenta nueva para Poncho Figueroa? La música de esta banda refleja esa continuidad en tu pensamiento de lucha social...

—En un sentido es borrón y cuenta nueva, de entrada porque estamos desinteresados del mainstream, no porque no queramos pertenecer ahí, si no porque mucho de lo que lo envuelve es mucha basura.

Tenemos la intención de escuchar el radio, pero no podemos. Siempre lo intentamos, pero no se puede. Es triste escuchar que alguien dice y reconoce que no tiene nada que decir, y lo dice explícitamente cuando el mundo se viene abajo por la falta de conciencia.

Esta postura es políticamente incorrecta, nos estamos echando la soga al cuello, pero es un llamado a la conciencia, nosotros que somos de la vieja guardia, e intentamos ser de la nueva guardia.

—El año pasado cerraste la actuación de Santa Sabina en el Vive Latino con esta frase: “Gracias por soportar tanto “marketing”, tanto capitalismo. El mundo es presa del capitalismo, pero nuestras voces van más allá de eso...”, ¿estaban y no estaban en ese juego de marketing?

—En los términos de Santa Sabina, para bien o para mal, casi todos los artistas, por muy revolucionarios que sean, desgraciadamente tienen que pasar por la promotora que todos conocemos para tocar en México, llámese Radiohead o Nine Inch Nails, gente militantemente revolucionarios en su actuar personal y político en el mundo, pero aquí en México vienen y tocan con esa empresa. ¿Eso por qué? No sé, se lo pregunto a la gente.

El año pasado que tocamos en el Vive Latino con Santa Sabina lo mínimo que podíamos decir era eso, por nuestros fans, por nuestro público, decir que lo importante era darnos cita como personas y seres humanos, tener conciencia de que éramos víctimas todos de la corporatización de la música.

 

—Dice Trent Reznor (NIN) que el arte es resistencia, ¿ustedes qué opinan al respecto?

—Poncho: Lo es...aunque si nosotros dijéramos esa frase no tendría tanto peso como si la dijera Reznor, porque conservarse en esa popularidad, en ese nivel de mainstream y siendo un artista, es un mérito muy grande. Ser un artista es ser un revolucionario.

Gustavo: Ya está todo resumido en la frase, te enfrentas contra la realidad de las cosas, el arte no genera ingresos por sí mismo, sino por los caminos que encuentras para que genere lana, es un truco de magia que intentamos redescubrir nosotros.

—Rockdrigo es una persona fundamental en su vida, ¿cómo es su relación con su hija, Amandititita?

—Poncho: Desde que es Amandititita no la he visto, pero desde hace años somos “compadres”. Me fascina lo que hace porque rebasó el circuito seudointelectual del rock, se fue a lo popular y lo logró, me parece un gran mérito.

 

 



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