Era como una mina de oro
CUERNAVACA.- Cincuenta años antes del mortal accidente aéreo de Pedro Infante, su fotógrafo personal recuerda esa fecha como una falta de respeto hacia la envergadura de lo que representó el ídolo de México, pues ese 15 de abril de 1957, en el momento que se velaban sus cenizas, "había una pachanga, me decepcioné, no lo creía, pero supe que en ese momento se acabó el amigo", recuerda Guillermo Quevedo, Quebello como le apodaba Pedro Infante. De acuerdo con Quebello, el ídolo fue visto como una mina de oro, nunca se apreció el legado que construyó en 13 años de carrera, pues sus allegados nunca le guardaron el debido respeto. Quebello, recuerda que el día de su muerte se extraviaron sus pertenencias: "No sé qué le pasó a todos esos trajes de charro que tenía, porque eran muchos. Sus familiares saquearon todo, tanto las pertenencias de la casa de la colonia Nápoles, como las de Mérida y Cuajimalpa", desde ese momento Guillermo Quevedo decidió alejarse. Un día como hoy, cinco décadas atrás, Pedro tuvo que viajar de Mérida, a la capital de México debido a una emergencia: "El día en que Pedro tiene su mortal accidente en Mérida fue porque tenía que regresar al DF, a firmar la anulación de su matrimonio con Irma Dorantes, porque si no se convertía, automáticamente, en bígamo" ya que nunca se divorció de su primera y única esposa María Luisa León, recordó su fotógrafo. En marzo de 1957, un mes antes de su fallecimiento, Quevedo recuerda que Pedro estuvo con su hija Irmita, "le regaló un borreguito vivo", para después tomarse unas vacaciones en Mérida. "Cuando Pedro no estaba filmando alguna película viajaba a Mérida, lo hacía con los aviones de su línea aérea llamada Tamsa (Transportes Aéreos Mexicanos) de la cual se hizo socio de cuatro o cinco aviones de carga, tenía una Superfortaleza, un avión de la Segunda Guerra Mundial, que usaba para carga y otro de doble hélice que era de pasajeros y de carga, él los manejaba". Pedro poseía una licencia de piloto aviador emitida por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Ese día negro, Pedro tuvo que efectuar el viaje en el avión conocido técnicamente como la Superfortaleza, "él no iba manejando, sino el capitán Vidales (q.e.p.d.), porque ese avión era para dos pasajeros nada más y como Pedro salió de emergencia, resultó que ese avión entregaría una mercancía en México, pero le falló un motor en el momento del despegue", platicó el fotógrafo Guillermo Quevedo. El cantante de "100 años", nunca imaginó que su pasión le cobraría la vida, pese a que años atrás tuvo un accidente aéreo con su pareja sentimental, la bailarina Lupita Torrentera, donde le implantaron una placa de platino en la frente. Guillermo Quevedo fue fotógrafo de Pedro Infante durante los últimos dos años de su carrera, y la amistad nació cuando Quevedo, como fotógrafo de EL UNIVERSAL, visitaba las locaciones de las películas del ídolo; poco a poco se fue acercando y según relata el fotógrafo, Pedro siempre le agradeció que nunca le haya pedido algún favor, porque la gente que se acercaba a él terminaban pidiéndole algún favor. La debilidad de Pedro no sólo fueron las mujeres, sino también el Topillos y el Planillas , sus dos perros de la raza gran danés que eran su adoración. A pesar de tener una facha de bohemio y que en muchas de sus películas aparece borracho, el cantante no tomaba una gota de alcohol, "él mismo le hacía mucha burla a sus conocidos que llegaban con aliento alcohólico, al grado de ridiculizarte". Incluso, para hacerles creer a sus amigos que tomaba, simulaba tomar whisky, cuando en realidad era té del mismo color para brindar con ellos. (Con información de Pedro Flores)





