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Una amarga experiencia

El Universal
Lunes 02 de abril de 2007
En 1990, Raúl Ramírez, que estaba al frente de la ANDI, enfrentó cargos contra la ley

Cuando Raúl Ramírez despertó aquel sábado de junio de 1990, nunca imaginó el calvario que viviría debido a "una jugada política de Silvia Pinal", su compañera de profesión y "amiga de toda la vida".

Según relató Raúl Marcelo, hijo de Ramírez, a EL UNIVERSAL, aquel sábado un grupo de agentes judiciales se presentó en la casa de su progenitor, con una orden de cateo y arresto. Raúl fue detenido y trasladado desde su domicilio, en Ciudad Satélite, hasta el Reclusorio Oriente, pero de forma artera y brutal, según lo confirma hoy en día el propio actor.

La acusación que pesaba sobre los hombros de Ramírez, productor y director cinematográfico, era por exceso de gastos en el presupuesto asignado a la Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI) que el propio Raúl Ramírez presidía. La principal acusadora de los hechos delictuosos, imputados a Ramírez, es decir Silvia Pinal, quien estaba ya al frente de la agrupación que tiene a su cargo la defensa y el cobro de los derechos de interpretación de los actores en México, dijo que el fraude ascendía a mil 25 millones de pesos. En esos años, debido a la inflación cabalgante que vivía nuestro país, el peso se había devaluado enormemente.

Detrás de las rejas del Reclusorio Oriente, Ramírez clamó por su inocencia afirmando que no estaba dispuesto a pagar un solo quinto a la ANDI, "porque no soy cupable de lo que se me acusa".

Raúl Marcelo, por su lado, calificó la acusación y el encarcelamiento de su padre, como "una jugada política de Silvia Pinal. La razón es muy simple, si se demostraba su inocencia, mi padre podría solicitar que se le restitituyera al frente de la agrupación y eso no le convenía a Silvia, porque sería desplazada".

De mil 25 millones a 300

Como si se tratara de una oferta comercial, unos días después del encarcelamiento de Raúl Ramírez, la directiva de la ANDI comenzó a manejar la posiblidad de que el monto del "exceso de gastos" bajara de mil 25 millones a sólo 300 millones de pesos, lo que daría la posibilidad al inculpado de restituir el dinero faltante, siempre y cuando hicieran otro tanto los demás integrantes de la mesa directiva que él presidió.

Tres días después de lo afirmado por el hijo del actor encarcelado, se revela que el perdón a Raúl Ramírez baja a 210 millones de pesos. Si paga, queda libre. Lo anterior, de acuerdo con lo expresado por Raúl Marcelo, quien indica que prácticamente todo está listo para que su progenitor obtenga su libertad a la brevedad posible. La ANDI retiraría la acusación, si él pagaba los 210 millones de pesos.

Aunque Raúl Ramírez se mostró aún incrédulo de la disposición de sus acusadores para llegar a un acuerdo y puedan dejarlo en libertad, sí deseaba estar libre lo más pronto posible.

Se lavan las manos

Julio Alemán, líder de la Asociación Nacional de Actores (agrupación hermana de la ANDI) dijo, al ser interrogado por los medios de comunicación en torno al caso: "Lamentamos que se encuentre en esta situación, pero suponemos que al ser demandando por nuestra agrupación hermana, existen elementos de juicio para tal gestión". Para concluir, señaló que era Raúl "quien, a través de su defensa, pruebe su inocencia. Confiamos que salga adelante".

Tuvieron que pasar tres meses para que se resolviera el problema, los cuales los vivió Raúl Ramírez en el Reclusorio Oriente, al lado de maleantes, criminales, defraudadores, secuestradores y toda clase de delincuentes y otros que, quizá, estaban ahí acusados injustamente. El actor nunca imaginó vivir algo igual.

Considera que el hecho más terrible afrontado por él "fue sin duda el día que me llevaron a la cárcel". Hace una pausa, en su silencio rememora los hechos, y vuelve a decir "fue terrible, me pasé tres meses en el reclusorio. Para mi fortuna, gané el pleito, quedé absuelto del señalamiento de que había gastado más dinero del asignado. No se me acusaba de robo, sino de haberme sobregirado".

Diez años perdidos

Está consciente de que "un grupo de personas, compañeros míos de la ANDI, me quisieron hacer daño. Gané el juicio penal y lo mismo sucedió con la demanda civil. Ya para esto había perdido como siete o 10 años de mi vida. Aunque sólo me estuve tres meses en el reclusorio, perdí 10 años de mi vida, porque al detenerme en mi casa, los agentes judiciales me dieron una golpiza.

Raúl explica la razón por la que se negó sistemáticamente a pagar la fianza que le hubiera dado la libertad condicional.

"Sabía que aquello era una cosa política y que debía aguantarme en el reclusorio.

"Si yo hubiera pagado un solo peso, estaba aceptando mi delito. Me absolvieron los jueces y yo nunca renuncié a la ANDI. Jamás me pudieron comprobar nada".



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