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Cardinale, seductora a los 62 años

Alma de Lira/?Mujeres de contenido?| El Universal
Domingo 09 de julio de 2000
Cardinale, seductora a los 62 aos

. (Foto: ARCHIVO/El Universal )

Conquista a un jovencito, en teatro; no le preocupa su aspecto físico

Vestida con un atuendo muy femenino que permite apreciar su espléndido cuerpo de músculos firmes, Claudia Cardinale abre la ventana de su elegante departamento en la Ile de Saint-Louis, frente al río Sena. Aspira una bocanada de aire y se vuelve para iniciar la conversación. Sus movimientos son ágiles y graciosos, sus ojos, de un café oscuro, poseen luminosidad juvenil.

Contemplamos a la afamada estrella de origen tunecino que a lo largo de un mes ha atiborrado el teatro Rond-Point al estelarizar ?La veneciana?, montaje teatral en el que seduce a un muchachito.

¿Quién sabe dónde ha escondido sus 62 años de edad? La mujer que tenemos a un metro de distancia es una encantadora chica ilusionada con su más reciente éxito escénico.

Claudia, que lo mismo viste Armani (uno de sus diseñadores favoritos) que jeans y zapatos deportivos, fue descrita alguna vez por el actor estadounidense David Niven como ?la invención italiana más bella desde el espagueti?.

En todo caso, se trata de un ejemplo de la mujer contemporánea, que no se deja vencer por la edad. ?Reconozco que me preocupa mi aspecto físico y, por tanto, me cuido señala. Pero no me he practicado ningún lifting; se notaría, aunque no es el caso. Siempre he llevado una vida sana y mantengo firmes los músculos, pues hago gimnasia intensiva y camino como si fuera a concursar en un maratón?.

En efecto, sus vecinos la ven cada mañana recorriendo las riberas del Sena y sus compañeros del gimnasio atestiguan las muchas horas que pasa allí.

La señora Cardinale vive con su hija Claudia, de 21 años de edad, a quien dio a luz cuando ya había cumplido los 40.



El juego del amor es eterno

De piel dorada y expresivos ojos, Claudia Cardinale jamás se ha retirado de los reflectores, a diferencia de otras luminarias que sienten pasado su esplendor. Por ello, incluso con 62 años de edad, aceptó debutar en teatro cual si fuera cualquier principiante. ?Estuve aterrorizada hasta una semana antes de la primera función?, admite. En la pieza teatral, seduce a un adolescente. ¿Tendría ella semejante aventura? Claudia se muestra enigmática: ?El juego del amor es eterno?.

A lo largo de su carrera, la Cardinale alternó con galanes como Alain Delon, Jean Paul Belmondo, Burt Lancaster, entre otros. Se la aclamó en Italia, Francia y Estados Unidos. ?Recuerdo que cuando en 1963 llegué al estudio cinematográfico de Hollywood que me había contratado plática, heredé la mesa de maquillaje de Marilyn Monroe. Al abrir los cajones encontré líneas escritas por ella y pasadores olvidados.?

Claudia Cardinale alcanzó la categoría de símbolo sexual. Su hermosura mediterránea le atraía legiones de admiradores. Conforme ha dicho el renombrado periodista y crítico francés Jean-Pierre Bouyxou: ?Lo que Brigitte Bardot revelaba con un descaro encantador, Claudia lo dejaba sabiamente a la imaginación: Era más misteriosa, más elegante bajo paños de seda que la hacían más erótica?.

Claudia nació en Túnez, al norte de África. Su padre, de origen siciliano, era ingeniero ferroviario. Hasta los 18 años, ella estudió en el liceo francés de la capital tunecina. Después, un día de primavera, fue elegida ?la italiana más linda de Túnez? y su premio consistió en un viaje para asistir a la Muestra de Venecia, un festival de cine de mucho prestigio.

Franco Cristaldi, un productor de los célebres estudios italianos Cinecittá descubrió a la joven, perdida entre gente famosa, y le ofreció un contrato. Ella hablaba fluidamente el francés, muy bien el árabe y el dialecto siciliano..., ¡pero sabía muy poco de italiano! Cristaldi dio con la solución: se le doblaría la voz, por otra parte, ronca y un tanto apagada.

La muchacha retornó a Túnez eufórica; se despidió de su familia y se dirigió a Roma. Allí trabó contacto con un francés mucho mayor que ella, quien la sedujo y luego le sugirió que abortara. Claudita se negó. Ya embarazada, filmó sus tres primeras películas. En 1958 nació en Londres su hijo Patrick, a quien ella presentó como su hermano menor, según le exigió Cristaldi, quien la manejaba a su antojo y pretendía convertirla en la rival de Brigitte Bardot.

Claudia era ya una gran figura. Por aquella época, dos de los máximos cineastas italianos la inmortalizaron: Luccino Visconti en ?El gato pardo? y Fellini, en ?8 1/2?. Filmó ambas cintas simultáneamente: en una salía de rubia y en la otra, de cabello castaño. Además, por primera vez no le doblaron la voz y ésta, contrariamente a lo que sostenía Cristaldi, cautivó a los espectadores.

En 1996 la estrella se casó con el propio Cristaldi; no obstante, al cabo de ocho años, sobrevino el divorcio.



Sin poses de diva

Hace dos años, Claudia Cardinale anunció su deseo de retirarse del espectáculo. ?Estaba en una edad cuando las propuestas que recibes ya no son como las de antes. Sin embargo, ahora he recuperado el gusto por mi profesión afirma. Me llegaron ofertas más interesantes y comprendí que me faltaba probar algo más.?

La mayor entre cuatro hermanos, asegura que fue una adolescente tímida y solitaria. Cierta ocasión, a la salida del liceo, se le acercó un desconocido francés quien le preguntó si estaría dispuesta a participar en un documental sobre Túnez. Titubeante, Claudia acabó por aceptar. Su discreta presencia llamó la atención de otro cineasta galo, Jacques Baratier, quien preparaba en el país africano su primer largometraje. Este ofreció un papelito a la atractiva joven, quien tiempo más tarde contemplaba en la pantalla su nombre escrito con letras muy pequeñas. El protagonista de aquella cinta, Goba, era un egipcio que se hacía llamar Omar Chérif y que después se transformaría en Omar Sharif.

Posteriormente Claudia contendió en un certamen para elegir a la italiana más bonita de Túnez. Su destino cambió.

La luminaria italiana asevera que jamás se sintió identificada con la imagen de símbolo sexual: ?Nunca hice desnudos en pantalla, a pesar de que lo exigieran los directores. Supe evadirme de mil maneras: me dejaba puesta una blusa ajustada o utilizaba medias color carne, por ejemplo?.

Claudia Cardinale radica desde hace años en París. Su marido, el escritor y director de escena Pasquiale Squitieri (quien también fuera senador italiano por un tiempo), padre de su hija, ha preferido regresar a Italia: ?Cuando viene a Francia manifiesta la actriz habita un departamento igualmente en Ile Saint-Louis, de manera que nos vemos de una ventana a la otra?.

A raíz de su aparición sobre un escenario teatral, la señora Cardinale (cuyo único defecto es que fuma un cigarro tras otro) ya considera otras propuestas de trabajo. Finalmente, apenas tiene 62 años de edad.



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