Adiós al profe de las estrellas
La vida de Sergio Jiménez era hacer televisión, le decían El Profe , y es que dedicó la última parte de sus 69 años a dar clases y gracias a él, decenas de estrellas pudieron sostener un papel protagónico. Irónicamente, el actor, profesor y director de escena murió frente a la pantalla del televisor. Su cuerpo llegó a Mausoleos del Ángel al mediodía para ser cremado. Había sido velado apenas 10 horas en la funeraria, pero su hija, Iana, decidió que era momento de incinerarlo. Después de todo, en vida nunca compartieron mucho tiempo. La hija del actor lo dijo con tono duro: No nos llevábamos bien, porque desde niña hubo aspectos en los que no estuvimos de acuerdo. A veces hablábamos por teléfono, pero nunca nos pusimos una fecha para reunirnos... uno nunca piensa que se va a morir mañana. Y así fue. Sergio Jiménez murió a causa de un paro cardiaco fulminante el martes entre las dos y la cuatro de la madrugada. Ese fue el veredicto del médico forense al hallarlo sentado frente al televisor el martes por la tarde. Sin embargo, desde hace cuatro días sus amigos habían perdido contacto con él. Su administradora Violeta Blancarte narra que habían acordado pasar juntos el fin de año: Traté de llamarle el sábado y el domingo, pero no me contestó el celular. Pensé que había cambiado de planes, pero tampoco me contestó el primero ni el 2 de enero. En compañía del Ministerio Público, Blancarte y Armando Quiñones, amigo y colaborador de Jiménez, llegaron a su casa y derribaron la puerta. Al entrar vieron una luz en la sala: era el televisor que permanecía encendido, mientras Sergio yacía muerto en su mecedora. Recuerdos inolvidables Y aunque esos cuatro días de ausencia siguen confusos, muchas cosas adquirieron sentido. Angélica Vale recordó que una semana antes Sergio se despidió de ella como si fuera la última vez. Fue un shock; no he dormido desde que nos avisaron. Sergio Mayer, con quien tuvo un altercado el mes pasado, contó una anécdota que muestra el carácter de Jiménez. Un día Mayer le dijo: Profe, venga a tomarse una foto porque ya está muy viejito y quién sabe si lo volvamos a ver. Jiménez aceptó la broma, ya que el humor negro era su sello. Angélica María lo sabía: Era un hombre que siempre te enseñaba algo. La primera vez que trabajamos fue en teatro universitario con Marat Sade. Muchos recuerdos y anécdotas vienen a la mente de quienes compartieron algún momento de su vida en el terreno profesional o en el personal. Uno de ellos es el reconocido escritor Carlos Monsiváis, quien apareciera con él en la cinta Los Caifanes de 1967. Lo conocí muy bien, en la etapa de Sergio en el teatro universitario... Me tocó participar en Los Caifanes. Todo el tiempo vi su entrega absoluta a la actuación... Era un gran actor de teatro, un formador de actores. Desde luego, Sergio le dio a la televisión el entusiasmo y esfuerzo que le dio al teatro... Desaparece un actor extraordinario, intenso, lleno de energía y vitalidad, dijo Monsiváis. Era como un padre Juan Osorio, productor de telenovelas, se refirió a Sergio como un padre que siempre lo apoyó. Tuvimos la fortuna de compartir cosas muy personales, en las cuales me inyectó fortaleza, energía y visión, como por ejemplo cuando falleció mi padre. (De hecho) tengo una foto con él en la que está un letrero de Rómpase en caso de emergencia.





