Hace personaje surrealista
Jack Black voló desde el ring y dibujó su silueta en el aire, pero como finalmente no es luchador profesional, se excedió en su fuerza y rebasó a los stunt que lo esperaban abajo y se fue a estrellar contra una silla. Resultado: una cortada en la ceja que requirió ocho puntadas. Esa fue la última vez que Black y el mexicano Héctor Jiménez, quien interpreta a su compañero de lucha en Nacho libre, cinta que hoy se estrena comercialmente, realizaron sus propias escenas de acción. "Habíamos hecho todo, hasta el accidente, luego decidieron ya no exponernos y dejamos de hacer cosas arriesgadas", cuenta Jiménez, vía telefónica desde Los Ángeles. Hasta entonces, el actor mexicano había realizado sin problemas la huracarrana, la tapatía, llaves tradicionales en ese deporte, y rodado sobre el ring para las secuencias de pelea. Y es que en la historia es el temible Esqueleto, un peleador que cuando se ve en problemas emite un grito agudo y al momento de reír muestra sin pudor unos dientes chuecos y podridos. Sólo había tenido dos semanas de ensayos coreográficos, pero suficientes para ponerlas en práctica frente a la cámara. "Mucho fue por los consejos de los stunts y de los luchadores que estaban ahí, pero al final terminaba con los tobillos moreteados, con todo el cuerpo aporreado, porque no es lo mismo filmar unas caídas, que estarlas repitiendo todo el tiempo", contó. Su ingreso a Nacho libre se dio a través de casting. Tan pronto conoció a Black hubo química y todo lo demás fue compenetrarse con El Esqueleto, su personaje favorito desde que leyó el guión. "Un hombre que cuando niño se sale de su casa para asustar a su mamá, y luego se pierde de a de veras, jamás regresa y de pronto se ve envuelto en la lucha libre, es gracioso, es como surrealista. "Creo que Jack y yo hicimos una especie de El Gordo y El Flaco modernos". Para este personaje su cabello lució extensiones y además se le pintaron de amarillo los dientes. El estar en el "pancracio" cinematográfico fue como un sueño de niño, pues en Tijuana, donde pasó sus primeros años de vida, su tío lo llevaba continuamente a la arena. Recuerda bien el calzón que en esos años portaba El Perro Aguayo, similar al que utiliza Esqueleto. "La primera vez que me los puse me sentí como si estuviera desnudo, pero terminé tomándoles mucho cariño. Les voy a pedir unos de la producción para que sean mis chones de la suerte." Jiménez se encuentra en estos momentos rodando las cinta-parodia Bob Bailey, de los creadores de Scary Movie. Ahí interpreta al fauno de Las crónicas de Narnia, pero en moreno y caminando sobre sus dedos para simular que tiene pezuña.





