Cerati reniega de Soda Stereo
Gustavo Cerati ha vuelto a los 80. Es decir, su nuevo disco es "guitarrero y rockero", un sonido similar a lo que hacía con Soda Stereo. Pero que nadie le pregunte si eso significa un regreso al origen porque explota: "No coincido con esa idea, yo no puedo volver a atrás, lo que hago es mejor que Soda Stereo; esto es superior. De Soda no quiero hablar más. Es una pregunta obvia". Pero la década de los 80 es su Itaca, la tierra a la que regresa por destino. "Este disco produce cercanía con esos años porque son parte de mí; yo empecé mi carrera en los 80 aprendí a tocar en los 70. Todo eso convive en mí, de la misma manera que la música. Las canciones de este disco son una reconciliación, tampoco se trata de que yo me enoje con Soda Stereo". Parece un laberinto que lo lleva de regreso al lugar donde empezó hace más de dos décadas: "Cuando uno compone no necesariamente tiene un plan del sonido que quiere. Pero quizá estaba un poco aburrido del sonido electrónico y quería tener algo más real y potente para tocar en vivo". Si uno busca la entrada de ese laberinto, quizá habría que escuchar Colores santos, disco de Cerati y Daniel Melero que se convirtió en mito a pesar de que vendió pocas copias. En la memoria del músico argentino, ese álbum es una simbiosis perfecta del rock con lo electrónico. "Melero es pionero de la música electrónica en el pop. De hecho él fue parte de Soda antes de que el grupo fuera lo que fue. Cuando colaboramos en Colores santos la simbiosis fue tal que hubo un momento en que yo hacía lo electrónico y él la parte de rock". Desde entonces, 1992, Cerati se adentró en la construcción de música cuya virtud era la complejidad de las máquinas: lanzó Plan V en colaboración con tres músicos chilenos, luego Medida Universal con Flavio Etcheto y finalmente Bocanda, su primer disco solista en 1999. Así llegó al límite de grabar 11 episodios sinfónicos con una orquesta. Y ahora Gustavo Cerati ha encontrado la salida de ese laberinto. La sorpresa es que lo devolvió al lugar donde había comenzado en 1982, año en que conoció a Héctor "Zeta" Bosio, el bajista con el que formaría "Soda Stereo". El nuevo disco se llama Ahí vamos, fue hecho en colaboración con viejos amigos como Richard Coleman y Fernando Zalamea. Dice que la mayoría de las canciones las compuso sólo con la guitarra. Igual que hace 20 años. Pero que nadie diga que es un regreso a sus orígenes. "Yo no puedo dar dos pasos hacia atrás para avanzar". Y sin embargo debe aceptar que se parece mucho: "No todo es la búsqueda de lo nuevo, tambíén hay un reencuentro con viejos amigos". Pero que nadie diga que no se renueva: Ahí vamos tiene la colaboración de su hijo Benito de 12 años, un compositor en ciernes que le regaló "Canción a Dios".





