Plastilina Mosh fue una bomba desde su inicio
A mediados de los años 90, estamos hablando del siglo pasado, se gestaba lo que invariablemente se da dentro de la música: un cambio generacional, una nueva fuerza motora que intentó una vez más remover las reglas dentro del negocio musical y evolucionar en una pequeña medida el arte sonoro. Control Machete irrumpió con "Comprendes Mendes?" y metió al hip hop de lleno a los canales de divulgación masiva. Hip hop que no nace en la calle, sino en un estudio. Otra llaga se abrió con la sorprendente aparición de Molotov, irreverentes, simples y punquetos contemporáneos. En esta incipiente avalancha se agregó un dueto de cerebro bipolar nombrado Plastilina Mosh, conformado por dos personajes que miran hacia lados distintos, pero que un día cruzaron sus miradas y encontraron algo en común: hacer música a los 18 años de edad. Curiosamente reúnen algunas características de las otras dos bandas mencionadas: el espíritu detrás de una consola de grabación y la rudeza de estar sobre un escenario. Jóvenes aún, Juan José González y Alejandro Rosso probaron las mieles de la fortuna gracias a una canción, "Niño bomba", rola que se programó con insistencia en radio y canales de video, y que entró de lleno a la rotación de MTV Estados Unidos; caso extraño, pues aún no tenían grabado un elepé. No obstante, desde entonces se vislumbraba que algo nuevo se estaba generando en la música hecha en México. Los dos regiomontanos, en un ejercicio de memoria, hablan de su primera actuación en el DF. "No tenía nada que ver con el rock. Vinimos al Salón México con una aglomeración de DJ, a un festival que se hacía llamar Massive Abstract. Era una onda electrónica. Fue en 1997, y nosotros apenas teníamos un año de formación; ya después nos empezamos a meter en la onda del rock, pero al principio lo nuestro era más un proyecto electrónico", recuerda Jonaz, con su sonrisa afable y mirada cínica. En ese mismo festival electrónico los vio un ejecutivo de EMI, Camilo Lara, y se entusiasmó con el potencial de la Plastilina Mosh. Los firmó para el subsello Tómbola Records. "Sólo que no sabían bien cómo iban a manejar el proyecto; fue entonces cuando decidieron hacer una prueba con un disco, que funcionó bastante bien", señala Jonaz, y agrega: "Yo pensé que así era la onda, que a todos los grupos les pasaba lo mismo: sacaban un disco y los conocían en todos lados. Pensé que era algo regular, que pasaba como con Café Tacvba, que sacaban un disco y todo el mundo lo sabía. Estaba muy chavo, tenía 20 años. Ya después entendimos que era puro negocio, no te apoyan las disqueras porque seas un gran músico, sino porque eres un producto que está vendiendo". (Busca el artículo completo en la edición de abril de la revista "Rolling Stone México")





