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Sorprende a elenco final de ´Alborada´

Julio Alejandro Quijano| El Universal
Domingo 26 de febrero de 2006
Faltando 45 minutos para que se transmitiera el último capítulo, Carla Estrada decidió cuál sería el deselance; se reunieron para verlo

Nadie, excepto la productora Carla Estrada, sabía el final de Alborada. Lucero, la protagonista, aceptó que se asombró al ver la última escena: "Los actores grabamos varias secuencias y a veces no sabemos cómo va a quedar. La verdad sí me quedé sorprendida".

Entre las varias secuencias que podrían ser el gran final estaba una donde Ernesto Laguardia se subía a una tarima en medio del bautizo de la hija de Lucero. Cual Miguel Hidalgo y Costilla en éxtasis, anunciaba que en el país había comenzado la Guerra de Independencia y luego gritaba "¡Viva la Libertad! ¡Viva la Independencia! ¡Viva!".

También podría terminar simplemente con un beso entre los protagonistas, Hipólita (Lucero) y Luis Manrique (Fernando Colunga).

A las ocho y cuarto de la noche, faltando 45 minutos para que se transmitiera el capítulo, Carla Estrada decidió que ése sería el final de Alborada. "La época en la que se ubicó la telenovela lo permitió. Siento que, como muchas otras cosas, es uno de los deseos de la gente, ser libre, salir a la calle sin miedo.

"Es un grito de independencia del pueblo. Hoy todavía existen personas como el Conde de Guevara y Doña Juana, es decir, gente prepotente, con mucho poder y que lo maneja mal".

En efecto, el Conde Guevara (interpretado por Luis Roberto Guzmán) y Doña Juana (actuada por Daniela Romo) fueron los villanos que usurparon el poder y lo ejercieron de manera despótica.

A diferencia de la realidad mexicana, en la telenovela estos villanos sí reciben su merecido: mueren envenenados por su sirviente.

Pero hubo otra manifestación política en el final de Alborada. Asunción (Olivia Buccio) abandona a su marido (Manuel Ojeda) en un acto de rebelión por el maltrato emocional y sicológico que le ha infligido durante su matrimonio.

Reunidos para ver el final en un bar donde unas alitas de pollo cuestan 75 pesos, el elenco de la telenovela y algunos invitados especiales aplaudieron al ver esta secuencia de total emancipación femenina.

Pero luego abuchearon una secuencia posterior, donde Asunción decide perdonar a su marido a cambio de la promesa de que va cambiar y que de ahora en adelante la va a tratar bien.

Estrada explica: "Actualmente todavía hay muchas mujeres sometidas, pero también habemos muchas mujeres que no. De hecho se podría decir que ahora son los hombres los que son sometidos, ja, ja".

En el caso de Asunción, ella lo perdona por amor. Yo creo que eso se vale porque regresa con ciertas condiciones, es decir ya liberada y emancipada".

El público reunido en ese bar, no le creyó al marido golpeador, así como tampoco creyó que en la vida real, villanos como Doña Juana reciban algún día su merecido.



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