Santaclós, el personaje más representativo de la Navidad
Era inevitable que la leyenda de Santaclós, proveniente de un personaje real: Papá Noel (cuya estética y personalidad la terminó de definir la imaginería estadounidense), fuera demasiado atractiva para ser adaptada al cine, siempre ávido de historias para contar. Era aún la etapa silente, en 1898, cuando se vio al hombre del traje rojo hacer su primera entrega de regalos en pantalla con la producción inglesa homónima: Santa Claus de George Albert Smith, que careció del sonoro ?jo, jo, jo? que se le atribuye a la figura del viejito barbudo.
La presencia del ilustre hombre de la Navidad simboliza en las cintas al espíritu del amor y la armonía que debe prevalecer en las relaciones humanas. De ahí que las tramas giren en torno de personas que han perdido la ilusión o que no están contagiadas por el ambiente fraternal de la época. Eso ocurre, por ejemplo, en Milagro en la calle 34 (George Sea ton, 1947), así que Santaclós es el paladín indicado para devolverles la fe y la esperanza; por lo menos, así lo argumentan las películas tradicionales, pero en el lado oscuro, en la representación más fiel de la realidad, o en el apartado más irreverente de argumentistas y cineastas se erigen visiones que se alejan de la esencia romántica que rodea a Papá Noel.
Santa Bizarro
Títulos como Santa Claus conquers the Martians (1963)una comedia anticonvencional de Nicholas Webster en la que unos niños marcianos secuestran a Santa (John Call) porque en Marte no hay nadie que les regale juguetes.
The spirit of Christmas (1995) es otra producción, esta vez de manufactura canadiense, con planteamientos inesperados: cuatro niños conocen en Navidad a Jesús y a Santaclós y con ellos aprenden el significado real de la época. Imaginen a ambos personajes peleándose la atención de los chiquitines y los plantea mientos éticos, morales, religiosos que de ahí se derivan.
¿Santaclós con un hacha en la mano? ¡Santa imaginación! Diría Robin. ¿Lo habían concebido como una réplica de Mike Meyers o Jason? El cineasta Charles E. Sellier Jr.lo hizo en Silent night, deadly night? (1984), más conocida como Sangriento Papá Noel. Un adolescente perturbado por los abusos sufridos en un orfanatorio decide vengarse de la felicidad que todos gozan en la temporada decembrina y se disfraza de Santaclós para cometer sus crímenes. El relato comienza en una Nochebuena, cuando una familia viaja alegremente para visitar al abuelo y son atacados por un sicópata ataviado con el traje rojo.
Si ya se repusieron del susto detengámonos en otro perfil desconocido: el del Santa malhablado, alcohólico y violento personificado por Billy Bob Thornton en Un Santa no tan Santo (Bad Santa, 2003). En realidad, Willie aprovecha la temporada navideña para obtener algo de dinero y se ofrece para ser el Santaclós en las tiendas departamentales. Su real objetivo es robar la caja fuerte del local pero en tanto debe lidiar con los chiquitines. Una comedia agridulce del cineasta Terry Zwigoff (Ghost world) interesado en presentar relatos sobre personajes antisociales e inadaptados.
¿Santa víctima de homicidio? ¡Lo que nos faltaba! Esa es la premisa de donde parte Santa Cláusula (The Sante Clause, 1994) de John Pasquín con el comediante Tim Allen como el ejecutivo Scott Calvin, separado de su mujer y con un hijo. El hombre mata de un susto a Santaclós cuando éste se interna por la noche en su hogar. En el contrato de Papá Noel está estipulado que el asesino debe asumir su identidad porque la Navidad no puede quedarse sin su personaje principal. Así que el ejecutivo cambia de empleo y se transforma en un tipo gordo de mejillas coloradas con la misión anual de entregar obsequios y buenos deseos a la gente.
No podíamos dejar de mencionar al huraño ser verduzco llamado El Grinch (Ron Howard, 2000) personificado por Jim Carrey quien intenta destruir la paz y armonía navideña que reina en el pueblo de Villaquien o El extraño mundo de Jack (Nightmare before Christmas, 1993) la película animada de Tim Bur ton que conjuga las dos festividades favoritas del cineasta. Jack Skellington reina en el país de Halloween pero ya está aburrido de la misma fiesta. Cuando conoce la Navidad queda tan encantado que decide celebrarla a su modo: secuestra a Santaclós para suplantarlo y entregar los obsequios. Sarcófagos y esqueletos son el regalo ideal de Jack.
Por si no fuera poco las comedias proponen que el papel lo asuma una mujer como sucede en Llámame Santa Claus (Call me Claus, 2001), Whoopi Goldberg es la candidata. Ella se asume como Lucy Cullins, una productora de un programa de ventas a quien le han encargado contratar a un Santaclós pa ra la emisión. Como el contrato de Papá Noel ya sumó 2 siglos ha llegado el mo mento de encontrar a un suplente y él cree que Lucy es la candidata ideal.
El humor irreverente de las películas para adultos no perdió la oportunidad de destacar un insospechado perfil erótico del venerable personaje. En Santa´s Dilema, una ?inocente? chica desea conocer, íntimamente, a quien por años le ha dejado regalos y juguetes en la chimenea.
Aunque a veces no sea el protagonista, las referencias a su imagen están descontextualizadas por completo cuando vemos a los Gremlins o al Grinch disfrazados de Santaclós. O cuando se hace referencia a su presencia en forma inusual como acontece en Operación Reno (Reindeer Games, 2000) de John Frankenheimer, cuya secuencia inicial nos ofrece la imagen insólita de varios Santaclós acribillados cuyos ca dáveres están abandonados en una zo na de Michigan. Es la conclusión dra mática de un grupo de ladrones disfra zados cuyo robo tomó giros inespera dos. Pero a fin de cuentas, el traje de Santa ha sido salpicado de rojo sangre.
Esta son algunas insólitas, intrigantes e inesperadas miradas al personaje más representativo de la Navidad.





