El cine es cadáver viviente y predomina la música chatarra
En el presente sexenio, el cine y la música nacionales han ofrecido aportaciones esporádicas. En el caso del cine, Rafael Aviña, cronista del tema y autor de libros como El cine de la paranoia y Una familia de tantas: el cine social en México , considera que en este sexenio ha prevalecido el género al que el bautizó como sex-yuppie-com . "(Son) comedietas con parejas o triángulos de profesionistas jóvenes yuppies en su mayoría obsesionados con el sexo y las relaciones amorosas, envueltos en situaciones de enredos románticos muy elementales, o con situaciones de sexualidad que intentan ser una crítica devastadora, ambientadas en zonas como Polanco, Coyoacán o la Condesa, herederas de Sexo, pudor y lágrimas o Cilantro y perejil , que intentan ser profundas sin llegar a serlo jamás. "Hay casos muy lastimosos como Avisos de ocasión, Fantasías, Desnudos o Siete mujeres, un homosexual y Carlos . "Sin embargo, a contracorriente de los planes gubernamentales, ha crecido a su vez un cine surgido de la iniciativa de jóvenes egresados de las escuelas de cine: CUEC y CCC, crítico, irónico, intenso, realizado con presupuestos irrisorios, en el que caben ficciones y documentales, (?) como serían: 1973, La canción del pulque, Trópico de Cáncer, Toro negro, Voces de la Guerrero, La guerrilla y la esperanza , entre otras". Cuando se refiere a que las cintas de calidad han surgido a contracorriente de los planes gubernamentales, Aviña lo dice porque considera que en el gobierno de Fox la ignorancia y la incultura reflejadas en las mencionadas cintas de yuppies han sido el sello de la casa y las propuestas de gobierno no han tenido que ver con el Presidente, su gabinete y la burocracia dedicada a la cultura fílmica. "A los dos primeros (presidente y gabinete) la cultura cinematográfica ni la conocen ni les importa ni la fomentan y a las instituciones dedicadas a promover nuestro cine, por un lado, les importa poco la parte de la historia y el análisis fílmico (me refiero a libros, videos, ciclos de cine, serie de TV, programas de radio y revistas) y a su vez tienen que lidiar con el lastre de la burocracia básicamente dinero, que ellos mismos siguen generando". Entre las joyas fílmicas de este sexenio que, reitera, han sido de corte independiente, el analista menciona a Un mundo raro , de Armando Casas, El gavilán de la sierra , de Juan Antonio de la Riva, Sin dejar huella , de María Novaro, Segundo siglo , de Jorge Bolado, y El baile de la iguana de Marcel Sisniega, entre otros. Aun así, considera que el cine mexicano es "una suerte de cadáver viviente que arrastra sus pedazos". "Lo curioso es que, se supone, vivimos en una bonanza fílmica si nos remitimos al glamur y al impacto de los mexicanos en el extranjero, me refiero a Salma (Hayek), (Alfonso) Cuarón, Gael (García), (Diego) Luna, (Guillermo) del Toro, (Alejandro) González Iñárritu, (Guillermo) Arriaga y (Carlos) Reygadas, quienes encarnan la promesa de un futuro maravilloso: el de una industria nacional que en realidad no existe. "Estamos en la peor de la pauperrimidad fílmica y en el extranjero se piensa que la mexicana es una cinematografía boyante y es todo lo contrario, pero por fortuna estos talentos han destacado y brillado con estrella propia", concluye. "Un gobierno más consciente, más comprometido con el futuro de México yo creo que le tendría que haber puesto más atención tanto a las instancias encargadas de la nutrición como a las culturales, a todas las artes, entre ellas la música, para proteger a aquellos artistas que no tienen de su lado la comercialización, el poder económico y todo, pero que tienen algo que los defiende, como ser una representación de nuestra cultura nacional". Porque, explica Sarquiz, existen grandes talentos en México de música muy diversa como jazzistas, cantautores y exponentes de auténtica música vernácula pero que trabajan en la marginalidad, sin apoyo, mientras que otros tantos artistas también talentosos han tenido que buscar mejor suerte en el extranjero, como es el caso del grupo Los de Abajo o de Lila Downs. Sin embargo, dice el analista, se apoya a otros proyectos de cuestionable calidad. "Un ejemplo que a mí me parece el más flagrante es el fenómeno fonográfico por excelencia de este sexenio, el grupo RBD, que se desprende de una telenovela, y no es un grupo musical ni compone su música ni está hecho de cantantes (?) y a mí me preocupa, porque son la encarnación más vívida de esta trivialización, de este convertir a la música en simple y sencillamente un ingrediente de una plataforma de desarrollo económico". Al mismo tiempo, dice Sarquiz, no se ha resuelto el problema de la piratería que afecta a la industria discográfica y a los artistas. "No sé si esto se le pueda cargar del todo al gobierno federal, ahí ha participado mucho el gobierno del DF, porque no me puedo explicar que por un lado se hable del combate a la piratería y por el otro los piratas puedan pagar una contribución al erario por vender algo que finalmente protege a los artistas que no tienen de su lado la comercialización de mercancía robada". Pero, dice Sarquiz, en la falta de apoyo a la música de calidad hay algo que los políticos pasan por alto. "En estos días se cumplió el aniversario del momento que, para gran trepidación de muchos aristócratas, la Reina de Inglaterra les otorgó la medalla de la Orden del Imperio Británico a Los Beatles, y ¿el motivo?, es porque Los Beatles y todos los grupos que siguieron detrás de ellos enderezaron la balanza de pagos del Reino Unido, con todas las divisas que llevaron por su éxito", concluyó.
Invade la música chatarra
En el caso de la música, Óscar Sarquiz, analista del tema, consideró que así como en México la comida chatarra está convirtiendo a la obesidad en un problema de salud pública, también ha existido un consumo indiscriminado de música chatarra.





