Kuno Becker, todo por crecer
Kuno Becker, sensación del nuevo cine mexicano e intrigante sorpresa para el cine en idioma inglés, aparenta ser un novato en el ámbito artístico. Hace dos años irrumpió en la pantalla grande junto a figuras importantes y en papeles que, generalmente, cuesta mucho más tiempo lograr. Pero el mexicano, quien acaba de cumplir 26 años, ha pasado casi toda su vida, de una forma u otra, en los escenarios y ante las cámaras: como niño precoz violinista, como joven figura de telenovelas mexicanas y como actor de cine en español y en inglés. Por su talento, preparación, carisma y atractivo físico, Kuno Becker está considerado actualmente una de las promesas hispanas de Hollywood. En dos años ha hecho cuatro películas seguidas. Rodó la primera el año pasado, la comedia independiente Isla bella , dirigida por Matia Karrell (Behind the red door ), junto a Esaí Morales y Rossana de Soto, donde dice que se divirtió mucho. Su trabajo protagónico en La hija del caníbal , dirigida por Antonio Serrano (el mismo de Sexo, pudor y lágrimas ), fue postulado por MTV para el premio de actor favorito de cine. Esta comedia de suspenso en español se distribuyó en Estados Unidos con el título de Lucía Lucía. Tuvo un papel pequeño, su primero en inglés, en Imagining Argentina, junto a Antonio Banderas y Emma Thompson que estrenará en marzo. "En Isla bella fui protagonista y en Imagining Argentina soy el último crédito, pero lo hice por trabajar con esos actores", afirma. "No espero los resultados de la película, a mí ya me los dio. A mí me basta con hacer una escena con Emma Thompson". Ahora filma su primer protagónico en inglés, Nomad, épica dirigida por el checo Iván Passer (Born to win ) y producida nada menos que por Milos Forman. "Estuve filmando tres meses y medio en Kazakhstan, un país asiático entre China y Rusia. Paramos por el invierno y continuaremos en mayo. Es una película de acción muy entretenida que cuenta una historia del siglo XVIII, de cómo dos tribus se unieron en contra de otra. Es lo más interesante que he hecho hasta ahora". Kuno está viviendo un mundo muy distinto al que estaba acostumbrado. A los cinco años de edad empezó a estudiar el violín en la Escuela Nacional de Música de México. Amplió esos estudios en Salzburgo, Austria; y de los seis a los 16 años se dedicó a ese instrumento. "De chiquito di dos conciertos con mi abuela, que es pianista, uno de Vivaldi en La menor y otro de Bach en Re mayor, en México y California", dice. Su lengua materna es el español y habla a la perfección alemán e inglés. Nieto de alemanes y españoles, nació en México y dice que es mexicano ciento por ciento. Realizó sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Ciudad México y su familia familiarizó a él y a sus dos hermanos con el arte y la cultura. A los 17 años empezó a estudiar actuación en la escuela de Televisa en México y fue actor de telenovelas por seis años. "Un día dije: quiero superarme como actor", recuerda, "quiero poder escoger mejor los proyectos, voy a probar". Probó y su vida cambió totalmente. Como hicieron en su momento María Conchita, en Venezuela, y Salma Hayek, en México, al saltar de la televisión al cine, Kuno tuvo que empezar de cero. "De tener una seguridad en la televisión y la económica, aventarte a dejar todo eso por ver si llegas a trabajar en el cine es un volado, un arma de doble filo. Te pasan muchas cosas por la cabeza: ¿Qué tal si me voy a hacer esta película y al final no la hago, qué tal si nunca vuelvo a trabajar?". Lo primero que hizo fue un cortometraje y para el papel tuvo que someterse a las pruebas. "Yo ya no hacía castings porque más o menos me conocían, pero no importa que hayas hecho televisión, tienes que hacerlos. Pues ahí empecé desde cero. Luego me hicieron el favor de avisarme del casting de Lucía Lucía y en eso pasé seis meses. Me llamaban y pasaban dos meses, volvían a llamarme y pasaban otros meses, hasta que me quedé a hacer la película". El actor está agradecido de las oportunidades que ha tenido, pero sabe que ha sabido elegir bien los proyectos. "Soy un chavo que vivo de mi trabajo, pero prefiero esperarme y escoger una buena película a hacer cualquiera por sacar una lanita", dice. Se muestra reacio a aceptar que se encuentra en la categoría de jóvenes nuevos valores del cine mexicano como Gael García Bernal y Diego Luna. "¿Quién soy yo para ponerme en un nivel tan alto? No puedo decir que sea buen o mal actor. Hasta ahorita me empiezan a ubicar en el cine. Lo que busco son mejores personajes y resulta que los buenos están en las buenas películas. No digo que en la tele no haya buenos personajes, pero los mejores están en el cine".





