¡Aváándaaaroo! 30 años después
Hoy se cumplen 30 años de que se llevó a cabo el festival de Avándaro, un concierto en el que 11 bandas lograron reunir a 200 mil jóvenes dispuestos a defender su derecho a escuchar rock. El evento demostró "la presencia de los jóvenes, sus necesidades y sus carencias", aseguró el escritor y novelista José Agustín. "El hecho de que recordemos esa fecha implica que no fue un acontecimiento común y corriente, sino que tuvo una trascendencia importante, verdaderamente grande. "La tendencia natural agregó el autor de La tumba , es muestra de una insatisfacción muy seria ante el sistema, por parte de los jóvenes." Incluso, dice: "Deberíamos hacer un esfuerzo por repetirlo. Nuestros muchachos necesitan y tienen el derecho de ese tipo de eventos, que tienen que ver con sus gustos". Como cualquier espectáculo de su magnitud, para muchos resultó un parteaguas y para otros un estancamiento. Lo cierto es que hoy se cumplen tres décadas de que se llevó a cabo el festival de Avándaro y la gente lo sigue recordando. El 11 de septiembre de 1971 más de 200 mil jóvenes se dieron cita en esta población de Valle de Bravo, en el estado de México, para la presentación de 11 bandas de rock, entre ellos El Tri Soul in My Mind. Por muchos años Alex Lora ha destacado que ese concierto marcó su vida, la de su grupo y la de la música que siempre ha defendido: el rock. Por una parte, los hechos sangrientos ocurridos el 2 de octubre en Tlatelolco, además de la excesiva represión del 10 de junio de 1971 en la Escuela Normal Superior. Después, los ataques a la libertad de expresión de la juventud, el cierre de espacios a la música y la sobrevivencia del rock mexicano en la subterraneidad, que no pudo corregir su camino sino hasta 1987 con la llegada del llamado movimiento "Rock en tu idioma". El periodista Jacobo Zabludovsky, quien escribió el prólogo del libro Nosotros , una recopilación fotográfica y de citas sobre el Festival de Avándaro, escribió en este documento: "Tres hechos históricos registrados en menos de tres años condicionan la vida social, política y cultural de México. Tres hechos que aparecieron aislados pero que tienen una estrecha interconexión. O tal vez, pensándolo bien, son consecuencia encadenada uno del otro y del otro", explica. Es así como surge el mito de Avándaro, un festival que en principio se trataba de una carrera de autos y cuyos organizadores decidieron invitar a algunos grupos de rock para amenizar el evento y atraer más gente; sin embargo en los planes nunca se contempló la reunión en un sólo lugar de más de 200 mil jóvenes. Festival de Rock y Ruedas. Avándaro" fue el título del evento, el cual, a decir del productor Luis de Llano Macedo, uno de los organizadores, se trató de un hecho que provocó "un cambio social y lógico en la actitud de la gente". Según comentó, con este suceso los mexicanos "nos volvimos propios; era el sí tenemos, sí se puede y sí se pudo. En México somos muy solidarios", situación que contrasta y contrastó en ese entonces con la actitud de los habitantes de otras naciones. "El problema que tenemos es de clases, pero la música nos juntó, nos unió", refirió De Llano, quien hizo memoria a la solidaridad de la gente para compartir la comida que se acabó durante el festival, o la cobija que se prestó al compañero y hasta la "casita", que se tenía que hacer para que alguien pudiera hacer del baño. Es así como la gente que estuvo en el concierto recuerda lo que sucedió y se recuerda también la participación de 11 bandas, (12 programadas, pues nunca llegó Love Army). En cambio estuvieron presentes El Amor, Bandido, Los Dug Dug s, Epílogo, Peace and Love, El ritual, Tequila, Three Souls in My Mind, Tinta Blanca, La Tribu y Los Yaki. Ellos, los músicos, fueron parte del todo; ellos fueron quienes se pararon ante 200 mil personas, fueron los que vieron interrumpida su actuación por las más de 20 veces que se cortó la energía eléctrica y quienes se convirtieron en el pretexto de un hecho que fue más que música: escándalo y represión. En repetidas ocasiones Luis de Llano ha mencionado con toda la franqueza del mundo: "las buenas noticias no venden, pero si mencionas rock, sexo y droga en concierto, vendes todos los periódicos". Después vino el post-Avándaro, situación que a decir del productor televisivo se dio en primera instancia por el "miedo" que provocó ver en un sólo lugar a tal cantidad de gente. "El hecho de estar al lado de alguien que no conoces y de quien no conoces sus intenciones es preocupante", afirma. Pero este mismo miedo se dio entre las más altas esferas de la sociedad y la política, siendo la segunda la que de manera más fuerte arremetió contra la juventud y la música. El grupo Peace and Love, originario de Tijuana, interpretó el tema We got the power (Tenemos el poder ), frase que en español fue coreada por todos los asistentes al festival, hecho que, tras los sucesos represivos del 68 y del 10 de junio del 71, hace suponer en una parodia entre aquellos que ostentaban el poder. A esto, basta sumar una tontería que el líder y guitarrista de Peace and Love cometió, el haber "mentado madres" cuando una estación radiofónica (Radio Juventud) estaba transmitiendo en vivo el evento. A la primera grosería la señal fue cortada y significó la gota que derramó el vaso. Pese a esto, versiones diferentes se dieron entre los políticos, como fue el caso de Carlos Hank González, en ese entonces gobernador del Estado de México, cuyas palabras fueron rescatadas en el libro (aún sin publicar) Avándaro... 30 años después (Lo que se dijo y lo que no se había dicho) , de Armando Molina, otro de los organizadores del evento. "Lo de Avándaro no es un simple problema judicial del cual no eludo mi responsabilidad, es un campanazo que reclama la atención y preocupación nacional, que nos obliga a los adultos a entrar abierta y definidamente al problema, a salir de la inercia, a volver a una realidad que no nos gusta, que nos está lacerando, lastimando, pero que si no atendemos nos va a lastimar más." Hank González decía: "Como político que soy, sé lo que significa en esfuerzo y un trabajo, organizar una reunión de 10 ó 20 mil personas... ¿para oír música? La pueden escuchar en cualquier radiodifusora, televisora, en las plazas públicas y alamedas de la ciudad de México. "¿Ir a fumar mariguana? Yo creo que la pueden fumar detrás de sus casas, si esa es su determinación. Por todo eso, creo que fue otro el motivo que los llevó allá." Esta situación significó la satanización del rock en México, que originó los "hoyos funky" y el que muchos grupos "tiraran la toalla", como ejemplo se puede citar a La Revolución de Emiliano Zapata, que dejó el rock para sumarse a la oleada de bandas románticas que a la postre darían origen a la actual onda grupera. El rock fue marginado tras el festival, Alex Lora y su grupo Three Souls in My Mind se convierten en los "aferrados", los que continuaron y lograron hacerse del respeto de sus colegas y del público y que a pesar de todo, continuaron predicando con orgullo lo ocurrido en Avándaro. El Festival de Avándaro se resume en: 200 mil personas profesando con mariguana la paz y el amor, 11 bandas de rock, el desnudo de una mujer ("la encuerada"), así como la solidaridad, la libertad y la unión de la juventud, que a la vez sufrió represión; pero sobretodo en un hecho que inició una nueva época y provocó un cambio de conciencia.
Algo más que música
Para algunos se trató de un evento que dejó huella más allá del aspecto musical, pues representó un parteaguas en la juventud, que tomó como bandera el rock and roll de los años 70, esa que se sentía reprimida y bajo la mira de un sistema que provocó graves conflictos.





