Me mantengo ágil y bailando gracias a mi esposa: "Resortes"

. (Foto: EL UNIVERSAL )
Bien podría ser "el papá de los pollitos", pero es más justo llamarlo "el papá de los comediantes", dado que "Resortes Resortín de la Resortera", el nombre completo y artístico que ostenta Adalberto Martínez desde hace 85 años, con la friolera de siete décadas dedicándose a dar alegría a los demás en más de 100 películas, lo colocan como el último de los grandes comediantes de México. Entrevistado a las afueras de su querida Asociación Nacional de Actores y reponiéndose de una cirugía en su ojo izquierdo provocada por una catarata, a decir él de Niágara, "Resortes", con mente lúcida y de hablar dicharachero, evocó los grandes momentos de la comedia mexicana, de sus grandes amigos artistas y de un país que en nada se parece al actual, aunque como dijo a EL UNIVERSAL, "los borrachos y los rateros siempre han existido". Don Adalberto, ¿podría compartirnos el secreto para mantenerse tan vital y optimista? ¡Ayyy mamachitaaa! La mujer que está a tu lado es vital. Con mi esposa llevo 29 años de matrimonio Josefina Flores de Martínez, a la que él lleva 33 años de diferencia. Por ella hago ejercicio todos los días, algo de bicicleta y claro, pongo mis discos para unos cuantos pasitos de baile. Cuando está de buenas, porque de malas, ¡ay mamacita! Usted sin duda es un ídolo popular, ¿cómo surgió ese cariño del y con el pueblo? Hay tanto en mi memoria. "Cantinflas" y yo, por ejemplo, nos conocimos en el billar. Tenía 14 años y él 19. Era el más chamaco que entraba a esos lugares. Conocí a grandes boxeadores como Carlos Pavón y Gonzalo Rubio. "Comencé vendiendo paletas en el teatro Hidalgo, en la segunda calle de Regina. Mi familia y yo vivíamos en la tercera calle número 69, ¡qué bonito número! Ja, ja, ja. Salí de compras en una obra sobre Zapata. Tenía un día de no llegar a mi casa por andar en los bailes de la vecindades. Me asomé por el telón y vi a mi mamá y mis hermanos. Era entrada libre. Me metí al camerino, me caractericé, me puse bigotes de revolucionario y me pinté toda la cara. "Cuando salí, luego que aplaude la gente. El traspunte que me grita: `¡salte, salte!` y yo no sabía que pasaba y me va regañando: `¿quién carajos te dijo que te pusieras esos bigotes, ya te confundieron con Zapata, ¡cabrón!` La regañiza de mi mamá fue horrible, pero ya llevaba en el bolsillo un peso con cincuenta centavos, mi primer sueldo. En la carpa de don Procopio me enseñaron a actuar, el director era Francisco Pando." Después de formar en las carpas de don Procopio un dueto llamado "Los Espontáneos", que no tuvo éxito, me quedé solo y me llamaban "El Flaco Espontáneo". Un día, acompañando a mi hermano Carlos, me vio la manera en que caminaba y como siempre me insultaba me dijo: `camina como la gente, parece que tienes resortes en las patas. Eres un resorte`. Que me enojo y le decía `no me digas así`. Cuando me quise poner un nombre artístico, mi hermano insistió: `llámate Resortes`. Yo tan sólo le agregué el Resortín de la Resortera, para servirles aquí y donde quieran, como quieran, menos por donde quieran. ¿Cómo llegó al cine en su debut con Voces de primavera , en la que fue apadrinado por Domingo Soler y Delia Magaña? Fue ya por mi paso en diversos teatros como el Lírico, el Colonial y hasta en el Apolo de la calle de Vizcaínas, trabajando al lado de Nacho Contla. Era de encueratrices salían con las nalgas de fuera. Era la época de los pachucos con Roberto Soto a la cabeza. Me vestí "pachuco" y bailé twist con dos de las encueratrices más famosas, Brenda Williams y Ge Quque. Fue un trancazo. Formé una compañía que se llamó Pachuco Review. Hice buena amistad con Germán Valdés "Tin Tán". En 1946 me llamaron al cine, y llevaba cierta experiencia. En la oportunidad de que me viera más gente. Después de Voces de Primavera me llamaron para otras dos películas: Yo dormí con un fantasma y El nieto del Zona . Comencé a realizar todas mis payasadas y con mi sombrerote que me identifica. Los productores confiaron en mí, Jaime Salvador y los Hermanos Galindo. Nunca fui a una escuela de baile. Siempre fui espontáneo, y hasta la fecha. Todo el tiempo había bailes y yo me aventaba desde chiquillo, a los cinco o seis años. Recuerdo el charleston y ya después el swing, el cha cha chá, mambo y el twist. De mis parejas de baile admiré a Joan Page, una gringa alta, con un cuerpo divino; de las mexicanas, Gloria Ríos y Silvia Derbez. Llegué a bailar con cómicas, con Eufrosina García "La Flaca", muy graciosa. ¿Ha hecho la película que usted merecía, que usted espero? La sigo teniendo en mente. Se lo dije en su oportunidad a Azcárraga Milmo, que en paz descanse. Tengo un argumento de una película que nunca he podido hacer. El título es Viva la risa . Que alguien vea el libreto, es muy bueno. Todo contra la guerra y la violencia. ¿Qué es la risa para usted? Un pueblo que está riendo es feliz. La risa es lo mejor que tenemos. Cuando estamos tristes, ¡qué gacho! ¿Añora el México de antes? Sí, claro. No había tanto tránsito y tanta gente. Lo demás siempre ha habido. Borrachos, rateros toda la vida. A los seis años me robaron mis zapatos nuevos, me los habían comprado mis papás con tantos esfuerzos, para que un desgraciado me engañara, subió con mis zapatos dizque a un departamento y me dijo que lo esperara, y hasta la fecha lo espero al hijo de *#+&&&&. ¿Ha cuidado el dinero que ha ganado, ha sido ahorrador? He ahorrado lo necesario para no tener que causar lástimas. No he sido borracho. No que no tome nada, pero no para caerse. La fama y el dinero no se me subieron a la cabeza, porque nunca me aparté del pueblo, siempre he convivido con la gente más humilde, es la más sincera. En este día del padre, Adalberto Martínez "Resortes" esconde también su gran pena por el fallecimiento años atrás de su hija a causa de la inseguridad en la ciudad de México, cuando no quiso abandonar su vehículo y recibió un balazo que acabó con su vida, a lo que agresor, ya aprehendido, cuando se enteró quién era el padre sólo dijo: "Si sabía que era hija de `Resortes` no le disparo". Así como a "Resortes" se le ha distinguido en diversos países como Francia, Chile y España, cabe realizarle un gran homenaje a quien es el último de nuestros grandes cómicos.
?¡Ayyy mamachitaaa!?
Adalberto fue un niño del barrio bravo de Tepito, en Peralvillo. Es acuariano, del 25 de enero, y a los 15 años ya andaba trepado en un escenario como comparsa en el antiguo teatro Hidalgo, en la segunda calle de Regina, hasta recorrer todas las carpas de don Procopio en los barrios más disímbolos del México de los 30 y los 40.
Como si tuvieras resortes en las patas
En las carpas estuvo su máximo aprendizaje, ¿cómo surge el famoso apodo "Resortes"?
?Nunca fui a una escuela de baile?
¿La manera como bailaba y sentía la música, de dónde lo aprendió?





