Pearl Harbor

. (Foto: EL UNIVERSAL )
Las personas que han tenido la oportunidad de ver los cortos de Pearl Harbor no han visto nada todavía. La bomba japonesa que cae girando sobre el USS Arizona no se detiene al alcanzar al acorazado; atraviesa las cubiertas y finalmente llega a un cuarto lleno de armamento. Hay una pausa terrible y luego, ¡pum!, el USS Arizona se levanta por los aires en dos pedazos mientras más de mil marinos pierden la vida. Es un trabajo asombroso del cine hollywoodense, irónicamente, es una escena de una película que Hollywood en algún momento ni siquiera quería realizar. Newsweek tuvo la oportunidad de ver, en exclusiva, la película Pearl Harbor , la más esperada de la temporada. Es evidente que será un éxito en taquilla, pues es una gran producción acerca de la historia de Estados Unidos que seguramente llenará las salas. Pero igualmente evidentes son las "heridas de guerra" que se abrieron durante la realización. La película de Michael Bay se anota varios puntos a su favor por sus escenas de acción, pero la historia de amor entre dos valientes pilotos y una hermosa enfermera no resulta tan afortunada. Como documento histórico, el filme se apega en general a la historia e incluso trata algunos detalles. Críticos e historiadores seguramente debatirán acerca de si la película sataniza a los japoneses y oculta la falta de preparación de los comandantes de la marina estadounidense esa fatídica mañana de diciembre. A fin de cuentas, Pearl Harbor se apega más a las reglas de Hollywood que a la desoladora realidad de la historia. Si hacer una película es una batalla, la historia detrás de ésta esconde una sangrienta guerra en la que no se tomaron prisioneros. Desde la obsesión del ejecutivo en jefe de Disney, Michael Eisner, por los costos, hasta una terrible pelea con Harvey Weinstein, de Miramax, durante la realización se soltaron tantos proyectiles como los que devastaron a la Flota del Pacífico. Preocupado por el costo de la película, que dura casi tres horas, Eisner rechazó varios presupuestos iniciales. Y el director Bay renunció cuatro veces en protesta. La cinta se salvó del naufragio únicamente gracias a que los realizadores aceptaron prescindir de algunas escenas y efectos especiales, mientras que los actores y el equipo ?todos, incluyendo al productor Jerry Bruckheimer, al director Bay y la estrella Ben Affleck? estuvieron de acuerdo en reducir su salario. "Todos los días había algo que impedía hacer la película", recuerda Bruckheimer. "Fue una pelea difícil". Una vez que comenzó el rodaje, se enfrentaron al doble reto de no vulgarizar la historia en el intento de impresionar a los espectadores. Si se deja que la ficción se anteponga a los hechos, se obtiene un fiasco de relaciones públicas del tipo de Huracán . Pero si la película es demasiado solemne, se termina con un drama que parece documental de la televisión pública. Mientras que la mayoría de las películas de esta temporada, como Jurassic Park III , son resultado de campañas bien estructuradas para crear un éxito de taquilla, Pearl Harbor nació de la desesperación. Bay, uno de los directores que más éxitos ha cosechado para Disney, estaba enojado porque el estudio no le daba ningún guión interesante incluso después del éxito de Armagedón . A principios de 1999, Bay estuvo a punto de dejar Disney para hacer un thriller con la Twentieth Century Fox. El jefe de los estudios Disney, Joe Roth, llamó al temperamental director a su oficina para ofrecerle, de forma personal, las mejores ideas de Disney. Rechazó todas. Una segunda reunión, que se llevó a cabo dos semanas después, parecía llevar el mismo rumbo. Mientras Bay se levantaba para irse, Todd Garner, ejecutivo de producción de Disney, comenzó a hablar. "¿Estaría interesado en una película acerca de Pearl Harbor?". Garner, quien había visitado el monumento luctuoso, Arizona Memorial, cuando era niño, había estado jugando con un concepto: dos pilotos estadounidenses son hermanos y están enamorados de la misma mujer; la historia tendría como fondo el ataque sorpresa. "Dije, ?¿quién estaría lo suficientemente loco como para hacer una película de esas dimensiones??", recuerda Bay. "Y en el cuarto reinó un silencio absoluto". Fue uno de los pocos momentos de calma antes de la tormenta. Bay, acicateado por las críticas que se hicieron a Armagedón , quería hacer una película "con más peso". "Todo mundo ha leído acerca de Pearl Harbor, pero la historia se torna fascinante cuando uno se adentra en los detalles", asegura. Se centró en la historia de amor ficticia que había sugerido Garner. El guionista Randall Wallace (Braveheart ) cambió la relación entre los pilotos de hermanos a mejores amigos. También añadió el ataque del mayor James Doolittle a Tokio en abril del 42 para darle a la historia un final feliz. "Algunos de los sobrevivientes dijeron, ?no sé porqué están haciendo una historia de amor. No había mucho amor en esa época?", comenta Bay. "Y yo les respondí, ?Fíjense en Titanic , de no haber una historia de amor, lo único que habría es el hundimiento de un barco?". Pero era el barco del propio Bay el que estaba hundiéndose. Aunque Armagedón fue un éxito enorme, se excedió 35 millones de dólares de su presupuesto, para alcanzar la estratosférica cifra de 174 millones de dólares. A finales de 1999 Eisner estaba buscando formas de recortar costos y tranquilizar a Wall Steet, y no estaba ansioso de apostar a un proyecto como Pearl Harbor . "Puede tenerse éxito en las taquillas o puede tenerse éxito económico", aclara Eisner. "Algunas veces se obtienen los dos. Pero no siempre". Eisner tomó la decisión de llevar el proyecto al comité de planeación estratégica de Disney, que generalmente analiza las cifras de potenciales adquisiciones corporativas multimillonarias. Tres presupuestos elaborados para Pearl Harbor , de 208, 186 y 176 millones de dólares, fueron rápidamente rechazados, hasta que Eisner y Roth lo bajaron a 145 millones. Pero sólo una semana después, Roth dejó Disney para fundar su propio estudio, y aunque Bay había comenzado a contratar la gente para construir los escenarios, Eisner aplazó el proyecto. Pearl Harbor pudo haberse hundido definitivamente. Eisner decidió que la película se haría bajo sus condiciones o no se haría. El nuevo jefe del estudio, Peter Schneider, a quien le preocupaba que la película encendiera un fervor anti-japonés, estaba menos dispuesto que Roth a otorgar presupuestos grandes al proyecto. Él y Eisner insistieron en que Bay y Bruckheimer recortaran otros 10 millones. Los realizadores aceptaron reducir ocho millones, hasta llegar a un total de 137 millones. Y aún así, Disney no estaba conforme. Luego, Garner, completamente exasperado, se enfrentó a Eisner. "Si salto por la ventana y sobrevivo, ¿darás tu aprobación para la película?", preguntó Garner. Eisner miró por la ventana de la sala de conferencias en el sexto piso, evaluando la oferta. "Si sobrevives" respondió. Eisner estaba seguro de que Bruckheimer y Bay volverían a reducir la cifra, pero el director ya había tenido suficiente. "Le dije, ?¿qué quieren que haga? Le he dado a ganar al estudio 900 millones de dólares y me están contando los centavos que gasto. Bajé mi salario y me dicen, ?quita lo de la incursión de Doolittle, quita lo de la caja negra, quita el USS Oklahoma?". Finalmente llegaron a un acuerdo, 135 millones de dólares, con un margen de apenas 5 millones adicionales. Cualquier otra cosa fuera de ese presupuesto tendrían que aportarla Bruckheimer y Bay. Al igual que la mayor parte del elenco, Ben Affleck aceptó trabajar por una fracción de su sueldo de 12 millones de dólares, recibiendo sólo 250 mil dólares y la promesa de un cheque mucho mayor si la película tiene éxito. Affleck explicó su aceptación al indicar que "no tenían dinero". La falta de dinero no fue el único problema. Bay escogió a actores relativamente desconocidos, Kate Beckinsale y Josh Hartnett, para representar a la enfermera Evelyn Johnson y al piloto Danny Walker. Weinstein quería que Beckinsale filmara primero Serendipity , de Miramax, y retuvo los derechos de la siguiente película de Hartnett. Según los realizadores y Disney, a menos que tuviera a Beckinsale, Weinstein impediría que Hartnett trabajara en Pearl Harbor . (Miramax refuta esto, diciendo que esto se adecuaba con los intereses de la cinta histórica). Pero Disney no cedió y Weinstein tuvo que esperar. Con tan poco dinero invertido en la contratación del talento, a Bay y Bruckheimer les quedó bastante para poner en la pantalla las cosas que quisieran cuando comenzó la filmación en abril del año pasado. Las complicadas secuencias de batalla implicaron hacer explotar 17 barcos, tener aviones antiguos volando sobre las cabezas de los aterrorizados soldados y, en una caótica escena sobre el barco Row, hacer estallar 350 bombas en siete segundos. "Tuvimos mucha suerte", asegura Schneider. "Nada salió mal". Incluso cuando un doble tuvo un accidente en un avión, su lesión más grave fue un dedo meñique roto. Se dio gran importancia a la autenticidad; Affleck utiliza una playera hawaiiana que fue copiada de una tela de 1930, y --exactamente igual que hacía el personal médico de Pearl Harbor-- las enfermeras de la película utilizan botellas de refresco para realizar transfusiones de sangre de emergencia. Con el apoyo de la armada, en la película se utilizó un portaaviones estadounidense real para recrear el ataque de Doolittle a Tokio. Los historiadores a quienes se consultó ofrecieron tantos consejos que Bay tuvo que contratar dos guionistas adicionales para incorporar las sugerencias y pulir los diálogos de Wallace. Gran parte de la invasión que sirve como escenario central de la película, se recreó con computadoras en la firma de George Lucas, Industrial Light & Magic, donde se añadieron desde agua simulada hasta un escuadrón de aviones digitales y una flota de barcos dañados enmedio. El hundimiento del USS Oklahoma se realizó filmando una porción de 45 metros del casco girando en el enorme tanque de agua que se utilizó para Titanic . El resto, incluyendo a los soldados envueltos en llamas, se añadió por computadora. Los recortes en el presupuesto se aprecian más en la Batalla de Inglaterra y en las escenas posteriores a la incursión de Doolittle. "Aun así, 135 millones de dólares por esta película es una maldita ganga", apunta Bay. El mismo Bay pagó un precio muy alto por Pearl Harbor . Habiendo bajado su salario, el director pidió dinero prestado a Disney antes de la filmación y puso el dinero en una cuenta en Merryl Lynch de Beverly Hills. Bay dice que un corredor joven comenzó a hacer demasiadas transacciones, hasta mil mensuales, haciéndolo perder hasta 200 mil dólares en un día. Cuando estaba a punto de terminar la filmación de Pearl Harbor , el portafolio de Bay, de tres millones de dólares, se había desvanecido. El consternado director comentó, "no se podrían hacer transacciones peores incluso si se quisiera", y está considerando la posibilidad de demandar a Merrill Lynch, que declinó hacer comentarios. Disney espera que a la película de Bay le vaya mejor que a sus acciones. Para que las cuentas salgan, es necesario que Pearl Harbor recaude al menos 400 millones de dólares a nivel mundial. Al mismo tiempo, Disney está cuidándose mucho de no lanzar una campaña excesiva de publicidad, para empezar, no sacarán figuras de acción en la Cajita Feliz. El enfoque solemne de la producción se mostró desde el comienzo de las filmaciones en Hawaii, donde realizadores y ejecutivos de Disney se reunieron para rendir honores y dejar una ofrenda floral en el Arizona Memorial. "De pronto hubo un giro radical en el ambiente", dice Dick Cook, de Disney. "Esta no era simplemente la realización de una película espectacular más". Quizá no, pero aun así Disney espera que el filme sea un gran éxito en las taquillas. (c) 2001 Newsweek Magazine. Todos los derechos reservados. Pese a un título que presenta imágenes del sorpresivo ataque japonés perpetrado el 7 de diciembre de 1941 contra la base naval estadounidenses situada en Hawai, que originó la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, la película se centra en un romance que ocurre antes, durante y después de la batalla. Aunque los cineastas dicen que han investigado cuidadosamente y contratado a historiadores para garantizar exactitud en el set de la película, también admiten que han tenido que recortar los hechos para asegurar el drama. "Nunca olvidamos la historia, sino que tenemos que servir a la historia", dijo el productor Jerry Bruckheimer. Bruckheimer y el director Michael Bay se encuentran entre los realizadores clave de la película de Disney que está a bordo del portaaviones USS John C. Stennis en Pearl Harbor durante el fin de semana, para promover la película. Pearl Harbor cuenta la historia de un triángulo amoroso que involucra a una enfermera de la marina, Evelyn (Kate Beckinsale), y los pilotos de la fuerza aérea Rafe y Danny (Ben Affleck y Josh Hartnett). Los pilotos son grandes amigos antes de la guerra, cuando Rafe se enamora de Evelyn. Pero Rafe la deja para volar sobre Gran Bretaña, es derribado y se presume que está muerto. Danny y Evelyn --acantonados en Pearl Harbor y la base aérea Wheeler Army, al norte, se enamoran. Entonces, Rafe aparece en Hawai. Sin embargo, los pretendientes de Evelyn no tienen tiempo para ser rivales, debido a que el ataque japonés a Pearl Harbor ocurre al día siguiente. Bruckheimer y Bay dijeron que querían hacer de la verdad de Pearl Harbor la esencia de los hechos que rodean la batalla para rendir homenaje a los hombres y mujeres que estuvieron allí. Sin embargo, apegarse a cada hecho es imposible, debido al tiempo del filme, aproximadamente tres horas, o una hora más del promedio. "Es una gran historia que contar; tomaría nueve horas hacerlo", dijo Bay. Además, los relatos de los registros históricos y los sobrevivientes entran con frecuencia en conflicto, y separar la realidad de la ficción es difícil. "Los historiadores nos cuentan ciertas cosas que los sobrevivientes nos dijeron que nunca ocurrieron", indicó Bruckheimer.
El amor en tiempos de guerra
HONOLULÚ, EU (Reuters).? A medida que se acerca el estreno en Estados Unidos de la nueva película Pearl Harbor , previsto para el próximo fin de semana, sus realizadores instan a los amantes de la historia a pensar en el amor; no en la guerra.





