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¿Qué mujer no querría a Al Pacino en su baño?

Stan Grossfeld/?The Boston Globe?| El Universal
Viernes 04 de mayo de 2001
Rentó un departamento en el Bronx y el pago fue la foto del recuerdo. Filmó dos escenas de "People I Know"

NUEVA YORK. Al Pacino hizo un ofrecimiento a mi madre que no podía rechazar.

El ganador del Oscar buscaba un baño para filmar dos escenas de "People I Know", que coestelariza Kim Basinger, Ryan O Neal, Tea Leoni y Robert Klein. Esta película en la que Pacino interpreta a Eli Wurman alguna vez afamado publicista que lucha por mantener su poder, fue filmada en varias locaciones de Nueva York a principios de este mes y se estrena a principios del año entrante.

La oferta llegó en una carta dirigida a la "estimada residente" del departamento en el área de Greenwich Village. Una productora de cine buscaba un pasillo que condujera a un baño con mobiliario original de los 50.

Mi madre, maestra jubilada que trabajó durante 30 años en un escuela del sur del Bronx, respondió más pronto que los policías de "Serpico".

¿Qué mujer no querría que Pacino aún atractivo a los 60 años, se diera una regaderazo en su baño? Además, se le pagaría a mi madre por prestar la locación.

Unos días después llegó la producción a preparar el sitio de la filmación. Se colocaron artículos de aseo personal, un frasco de pastillas y una botella de whisky en la cornisa de la ventana del baño. Colgaron una fotografía de la Universidad de Yale, alma mater de Wurman, en una pared del baño y cambiaron la cortina de la regadera.

Afuera se estacionaron 13 unidades móviles, que incluían un remolque de 30 metros de largo para Pacino. Un equipo de 46 personas prepararon la iluminación, cubrieron las ventanas con cinta negra y apagaron el refrigerador. Tres miembros de la familia Grossfeld se turnaban para limpiar el lavabo después de cada uso.

Luego vino la calma en el set. Con la camisa fuera del pantalón y el cabello alborotado, llegó Pacino; hablaba con el acento sureño de su personaje. Actor de técnica por excelencia, supuestamente practicó el acento durante meses dentro y fuera de la filmación.

Se filma la primera toma. Por 40 segundos se podían escuchar algunos sonidos, gemidos y el ocasional insulto. Pacino se arreglaba la camisa y caminaba por el pasillo rumbo a la cocina.

"Corte", ordenó el director Dan Algrant.

"Tenía que orinar como elefante", dijo Pacino.

"Se te olvidó bajarle", intervino alguien.

"Que sea más breve", indicó Algrant y a continuación exclama, "¡acción!" La escena se filma de nuevo, con 35 segundos para usar el inodoro. Pacino, apodado "Al Cappuccino" por su gusto por la cafeína, tenía una manguera ¿Pero cuántos cafés había tomado?

En la segunda toma nos enteramos de su secreto: el actor llevaba oculta en sus pantalones una botella con agua caliente y jugo de arándano que se suponía era sangre en su orina. Nos enteramos de ésto porque derramó líquido sobre el tapete oriental de mi madre.

Pacino sacudió la cabeza con tristeza y preguntó, "¿por qué tengo el presentimiento de que la dueña de este departamento me va a demandar?"

"No lo hará", respondió mi hermana, abogada de profesión, mientras reían los miembros de la producción.

"Pues, eres la única", replicó Pacino.

El actor terminó la escena, luego se retiró a su remolque. Entretanto, su doble en traje de baño se metió a la regadera. Había suficiente espacio para instalar un tripoide para la cámara.

Después de 45 minutos regresó Pacino, pero ahora realmente tenía que ir al baño y eso requería otro lugar fuera de la filmación.

Me invadió la magia del cine. Rápidamente llamé a la puerta de una vecina. Abrió una amable anciana llamada Helen y algo aturdida preguntó, "¿dónde está?".

"Ya voy Helen", gritó una voz. Ver a Pacino en pantuflas y bata produjo un sonrisa inmediata en el rostro de la anciana. "Me apena conocerla en estas circunstancias poco comunes", se disculpó Pacino.

Al regresar a la filmación entró a la regadera, lucía esbelto en traje de baño. Mi madre y mi hermana ya habían advertido a la producción: si por error bajaban la palanca del inodoro, "Serpico podría quemarse con agua hirviendo".

Todos hicimos nuestra parte por Hollywood.

La escena quedó lista en una toma. Pacino bebió whisky. Se podía sentir que todo su personaje, sombrío y temperamental, desaparecía como el agua que se iba por la coladera. Al parecer, Pacino conocía el número exacto de azulejos que cubría la cámara y se movió de un extremo a otro de la escena.

"¿Demasiado?", preguntó alguien al director.

"Estuvo genial", respondió Algrant, que dirigió "Naked in New York", comedia de 1994.

Pacino salió del baño y se cambió en la recámara de mi madre.

"Personas como ustedes hacen que el trabajo sea agradable", dijo después de vestirse.

El actor, que creció en el sur del Bronx, felicitó a mi madre por cumplir próximamente 80 años.

"Tiene que llegar a los 100 años", dijo.

Luego abrazó a mi madre y también a mi hermana. Eso fue nuestro verdadero pago.

"Vamos a tomarnos una fotografía familiar", sugirió aún caracterizado pero muy sonriente por primera vez en todo el día.

(Distribuido por el Servicio de Noticias "The New York Times")



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