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Baratijas a precio de oro

Erika Monroy Enviada| El Universal
Miércoles 31 de julio de 2013
Baratijas a precio de oro

CÁMARAS. El taller y sus tesoros pendientes. (Foto: CORTESÍA THE HISTORY CHANNEL Y ERIKA MONROY )

Rick Dale le da valor a sus antigüedades en los restauradores

erika.monroy@eluniversal.com.mx  

LAS VEGAS.— Todo comenzó con una máquina expendedora de refrescos, de 1950, que Rick Dale tenía arrumbada en su patio hace 28 años. Con ese tesoro fue que la historia de éxito comenzó para el restaurador, que ahora es famoso gracias al programa Los Restauradores, de The History Channel.

La vida de Rick Dale no fue fácil, al principio, los altibajos y las temporadas donde trabajo y dinero escaseaban, lo llevaron a escuchar el consejo de un amigo.

“Una persona vino a la casa, vio la máquina de refrescos y me dijo que muchas personas alrededor del mundo van a California a pagar por cosas como esa, hice que luciera bien y, finalmente, la vendí por mil dólares”, recuerda.

Con la venta de la máquina y la inesperada demanda de un mercado ávido por las cosas antiguas en buen estado, Dale encontró una forma de hacer dinero aprovechando sus habilidades. “La gran revelación fue que podía tomar algo viejo, restaurarlo y venderlo, de ahí en adelante el negocio se fue para arriba”, dice el ojiazul.

La tienda de Rick en Las Vegas es un lugar, relativamente pequeño, donde cualquier persona puede entrar y recibir un tour por las instalaciones para poder ver cómo el negocio familiar no se detiene.

Entre grandes estaciones de gas, máquinas de escribir, más otras antigüedades, la empresa repuntó su éxito gracias al programa que hoy estrena capítulos.

“Recuerdo que los productores de El precio de la historia querían que les vendiera unas de mis piezas, dije que no y luego estuvieron insistiendo para que saliera en un episodio como experto”, narra Dale.

Después de ignorarlos por un tiempo, Rick aceptó la propuesta. “No tenía idea de lo que hacía, pero pude restaurar muchas cosas. Sin embargo, lo que yo quería era ganar dinero porque pasábamos por una mala racha. Lo siguiente que supe es que querían hacer un show”.

A partir de ese momento las cosas mejorarían y ahora es reconocido en varios países y dice que la fama no es un problema. “La gente a veces no lo entiende, pero esto es trabajo, que hago para vivir y ellos lo filman, pero mi negocio es primero”.

Con más de 2 millones y medio de audiencia en Estados Unidos, Dale considera que el éxito del programa se debe a que también muestra su filosofía de vida.

“No te rindas, aunque no tengas nada, sigue adelante”, dice.

“Este trabajo es una cosa de construir, trabajar con tus manos te hace una persona diferente, me gustaría enseñar a personas jóvenes y niños”, añade.

Para este empresario el sueño más grande es poder restaurar un pueblo entero. “Durante los viajes que hacía por el país buscando piezas especiales para restaurar, me di cuenta de que muchos pueblos habían sido succionados por las grandes ciudades y esas localidades estaban muriendo, ese es mi sueño, restaurar cada farmacia y cine, para devolverlos a la vida”, finaliza.



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