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El “Señor Rating” se va de la radio

César Huerta| El Universal
Lunes 27 de mayo de 2013
El Seor Rating se va de la radio

PIONERO. Implementó varios formatos en radio, como el de más música y menos comerciales, y la idea de llevar a los locutores a la calle. (Foto: MARCO ANTONIO VALDEZ EL UNIVERSAL )

Entrevista a Gabriel Hernández, descubridor de talentos, quien inició su carrea en 1947 y que fue responsable de La Z y el 97.7, ha anunciado su retiro del medio

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En los pasillos radiofónicos le llaman “El Señor Rating”. Descubrió a Rigo Tovar y a Rocío Durcal para las frecuencias mexicanas; creó el concepto “Más música, menos comerciales” en FM y comenzó a sacar a los locutores de las cabinas, para enfrentarlos con el público.

Pero todo llega a su fin. Y Gabriel Hernández, quien inició su carrea en 1947 y que fue responsable de La Z y el 97.7, ha anunciado su retiro del medio. “Hice lo que pude hacer y ahora ya no hay nada que la radio me pueda ofrecer para entretenerme”, dice sonriente.

Ahora, comenta, regresará a lo que le apasiona: ser un buscador de talentos.

Es algo que le inculcó hace décadas Franciso Aguirre, dueño de Radio Centro, quien lo mandaba a permearse de todo lo que hubiera en el continente.

“Llegaba con 300 discos al aeropuerto de todo lo que escuchaba afuera, así llegaron aquí Leo Dan (“Como te extraño”), Roberto Carlos (“El amor se va”) y Diego Verdaguer (“Volveré”), muchos más; los descubría viajando; ahora no hay nada nuevo”, recuerda.

¿Esa es la situación del radio actual?, ¿nada nuevo?

No hay una oleada de talento. Si se fijan, ahora todo es de los años ochenta, es como cuando decíamos la época de las grande bandas (de los veinte). Pero no es un problema de México, sino internacional, no hay cosas nuevas, todos padecen el mismo dolor.

Precisamente a fines de esa década, usted sacó 97.7 en FM con pocos comerciales

¡De loco no me bajaron! (risas). Primero le quite la palabra “radio” porque yo quería vender marca; me dijeron que estaba mal. Les dije: es nuevo, no existe, creo que esta es la manera de llegar a ser la número uno, como me lo pidieron. Fue mucho trabajo de convencimiento, pero también para los anunciantes que me dijeron que no iba a durar y cuando salió, fue un fenómeno.

En el ambiente se notaba que la gente deseaba escuchar más música y eso fue lo que le dimos.

El actual alejamiento de las sedes de la radio de lugares céntricas (Radio Centro estaba en el Centro del DF) y que la gente no pueda ver a sus locutores ¿ha tenido que ver con esta situación?

Eso es uno (motivo), por eso es que con el 97.7 y la Z mi costumbre fue llevar a los locutores cerca de la áreas donde estaba nuestra audiencia, es la única forma de saber cómo dirigirse a ella.

A Gabriel Roa (locutor) por ejemplo, me lo encontré un día en la periferia (del Distrito Federal) y le dí trabajo cuando tenía 17 años. Y vean quién es ahora.

¿Era el tener que encontrar todo en todos lugares?

Hasta en cine encontraba cosas. Me iba al condominio de productores y vi por ahí Canción de juventud, con Rocío Durcal. La música de la película estaba en dos EP (de cuatro canciones cada una) y dije, será un éxito.

Fui con una empresa y me dijeron que eso no les interesaba. Entonces, para que ellos hicieran una edición, vendí mi auto y compré las mil copias de ella. Lo demás, ya saben ustedes qué pasó.

Algún fracaso debió de tener

¡Por supuesto! José José venía en decadencia y me pidieron ayuda en Ariola (sello musical), yo tenía vacaciones y en ellas aprovechamos para que grabara “Buenos días amor”, “Gavilán o paloma” y “Amar y querer”. No pude llegar a tiempo a Radio Centro y me llevé una fuerte reprimenda porque era empleado de ellos, no de José José o Ariola, y tenía razón.

Otro fue cuando puse a Rigo Tovar en la radio, fue excelente la respuesta pero al día siguiente llego contento a la oficina y me piden que vaya a la dirección general.

Ahí me dijeron que eso no se tocaría más.

Me salí a caminar, a ordenar mis ideas y regresé a renunciar, les dije que si mi propuesta no servía, era porque mi trabajo ya no tenía nada que hacer ahí. No me la aceptaron y Rigo se convirtió en algo popular.

¿Cómo sabe qué funcionará?

No sé. No sabría ni siquiera cómo enseñarlo. Quizá aprendí en el rancho de niño, me gustaba escuchar a los árboles, las flores con viento, los pájaros; dicen que todos tenemos un ritmo antes de nacer y ese es el corazón de nuestra madre.



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