El día en que el pueblo lloró a Pedro Infante

. (Foto: HEMEROTECA EL UNIVERSAL )
La colectividad mexicana ayer tuvo un común tema de conversación, pues en la inmensa mayoría de los hogares se habló sobre la trágica muerte del popular galán de la pantalla Pedro Infante.
Lo mismo ofreció sus condolencias y brindó su generosa ayuda el Primer Mandatario de la Nación, Don Adolfo Ruiz Cortines, que el más humilde de los ciudadanos patentizó su hondo sentimiento por el deceso del ídolo.
En efecto se informó a EL UNIVERSAL en la Asociación Nacional de Actores que el presidente Ruiz Cortines en cuanto se enteró de la fatal tragedia, dio instrucciones al subsecretario de la Presidencia de la República licenciado Benito Coquet, para que además de a su nombre presentara sus condolencias a la familia de los artistas mexicanos y ofrecía su ayuda. Es más, según nos refirió el tesorero de la ANDA José Ángel Espinosa, don Adolfo les sugirió que utilizaran un avión del gobierno para trasladar los restos del desaparecido actor, diciéndoles asimismo que podrían contar con el auxilio del experimentado Radamés Gaxiola.
Los directivos de la ANDA le hicieron saber al Primer Magistrado de la Nación que venían teniendo dificultades para lograr comunicación telefónica con Mérida y, de inmediato habló don Adolfo con el secretario de Comunicaciones y Obras Públicas para indicarle que buscara todos los escollos.
A poco, los dirigentes de Actores tuvieron las máximas facilidades para estar en contacto con la Ciudad Blanca. También ofreció su sentido pésame a la familia de los actores la Primera Dama de la República doña María Izaguirre de Ruiz Cortines.
Sentimiento colectivo
Si intentáramos precisar cuál fue la reacción de la colectividad ante esta inesperada tragedia, bastaría con señalar, sin excepción, que en todos los sectores sociales hubo dolor y sentimiento.
Escenas ciertamente conmovedoras por su espontaneidad habríamos de presenciar en el curso del día de ayer, cuando fueron bajados los despojos mortales de Pedro Infante en el Aeropuerto Central. Después, a lo largo de las avenidas se sucederían cuadros enternecedores, para que la culminación del drama ocurriera en el “Teatro Jorge Negrete”, de la Asociación Nacional de Actores.
En este local vimos por breves instantes a la mamá del ídolo presa de inmenso dolor. Allí mismo se hallaban muchos amigos del desaparecido, que también lloraban amargamente por la tragedia ocurrida.
La madre de Infante no hacía más que llorar, en la expresión de su rostro se reflejaba su inconmensurable pena. Cuando abría los ojos y musitaba “¿Por qué Dios mío por qué?”, el alma se desgarraba. Y los actores que la acompañaban viviendo un drama real, también derramaban lágrimas.
Ante el féretro por otra parte, seguía interminable el desfilar de cientos de personas que habían acudido a rendir póstumo homenaje a ése gran ídolo.
Entre los cientos de personas que acudieron a la ANDA habríamos de ir recogiendo algunas expresiones en torno al drama.
Roberto Gavaldón, Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica nos manifestó, visiblemente emocionado que era lamentable la muerte de Infante. Él era, dijo, uno de los grandes puntales de la industria cinematográfica. Y luego agregó que ésta, había perdido un importante valor.
Se refirió a los obstáculos que había vencido Infante para llegar a la cúspide y convino en que con la desaparición de Negrete y de Infante quedaban huecos difíciles de cubrir. Nadie puede calcular, comentó, cuándo habrá de surgir un ídolo máximo de las multitudes, como lo fueron los dos actores.





