Impactantes efectos en X-Men

MISTYQUE Jennifer Lawrence da vida a Raven. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )
espectaculos@eluniversal.com.mx
Kevin Bacon advierte a quienes vean X-Men: primera generación, que algunas secuencias donde vuelan y se aplastan objetos, no son producto de efectos visuales, sino que se hicieron en el set.
De acuerdo con los apuntes de producción proporocionados por la distribuidora Fox México, el protagonista de Río místico, simplemente se sintió como niño en el rodaje.
A él le toca interpretar a Shaw, un mutante con la habilidad de absorber la energía cinética y canalizarla hacia su propia fuerza.
La secuencia a la que se refiere es de las primeras, cuando encuentra a un niño que en el futuro se convierte en el villano de Magneto.
“El set estaba absolutamente impactante, bello. Los efectos estuvieron maravillosos. Fue una escena de las que yo llamo de Actuación No Requerida. Las cosas empezaron a volar por ahí y un archivero quedó aplastado… no sé cómo lo hicieron”, recuerda.
“ La gente dirá: vaya, ese fue un efecto digital, y yo quisiera poner un sub título que diga ‘¡este gabinete está siendo realmente aplastado!’ Había visto los ensayos en la computadora y realmente no podía concebir cómo iba a suceder eso. Todo era muy genuino y fabulosamente genial”, agrega..
X-Men: primera generación, se sitúa durante la juventud de Charles Xavier y Erik Lensher, quienes eran grandes amigos y luchaban juntos en contra de una gran amenaza mundial, antes de convertirse en los antagónicos Profesor X y Magneto.
Y no sólo ver cómo chocaban las cosas divirtió al actor, sino también los grandes placeres de su personaje.
Después de todo, es dueño de un importante club en el que se toman grandes decisiones para los mutantes.
“Es muy divertido. Son cigarros y whiskey, muchachas bellas y bonitos trajes”, comenta el actor.
En la cinta producida por Brian Singer, quien fuera director de las dos primeras sagas de X-Men y Supermán, regresa, también actúa la joven Jennifer Lawrence (Fuego).
Con 20 años de edad, da vida a Raven, adolescente que con el tiempo se convertiría en la azulada Mistyque.
El proceso de maquillaje, recuerda, era arduo: de seis a ocho horas.
“ Cuando la gente oye esto piensan que estoy durmiendo o estoy acostada o que el proceso incluye descansos. No es así; estoy de pie. Estoy sentada en un asiento de bicicleta”, narra.
A eso hay que agregarle la preparación física previa al rodaje, por lo cual Lawrence entrenó dos horas al día, por medio año.
“Estaba convencida de que me prepararon para alguna batalla épica y que íbamos a ser los actores los que iban a realizar todas estas acrobacias locas.
“ Pero luego me di cuenta que no podía hacer nada con mi traje de X-Men puesto ¡no podía levantar mis brazos sobre mis hombros ni podía doblar las rodillas! Hay una escena de batalla y hay combates muy emocionantes pero no estoy realmente en ninguno de ellos”, revela Lawrence.





