Un duende que parodia a muchos

VERSÁTIL. Ahumada imita a políticos, cantantes y comentaristas. Es El Duende Preguntón del Canal 40. (Foto: LUIS CORTÉS EL UNIVERSAL )
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Caso único en la historia de la comedia en México, Christian Ahumada es no sólo un eficaz y gracioso imitador de políticos, cantantes y comentaristas deportivos sino también el hombre que está detrás del célebre Duende Preguntón que aparece en La Chuleta (con Salvador García Soto) y Contraportada (con Carlos Loret de Mola) en Radio Fórmula, y más recientemente en el programa televisivo El Empujón, de Proyecto 40.
También escribe la columna ¿Sabe o no Sabe? en El Gráfico.
¿Acaso imitaste al partero que te trajo al mundo?
No imité al partero sino a Juan Gabriel. Cuando me dieron la primera nalgada, grité “aaaayyyy” como El divo de Juárez.
¿Se nace imitador?
Yo creo que naces con cierta facilidad para imitar voces y gestos, pero también hay mucho esfuerzo atrás para perfeccionar cada caracterización. Sólo en el diccionario la palabra “éxito” está antes que “trabajo”.
¿Cuáles son tus imitaciones favoritas y con quién de plano no puedes?
Creo que me salen bien Vicente y Alejandro Fernández, Juan Gabriel, Luis Miguel, José José y Armando Manzanero. A quien nunca he podido imitar es a Joan Sebastian y a la mayoría de las mujeres, excepto a María Félix (la imita: “El dinero no lo es todo, pero cómo se las ingenia”), Verónica Castro (“¿qué pasó, condenadotes?”) y Gloria Trevi (“¡quihubo raza!, mi jefa también es inocente!”).
¿Cómo se te ocurrió imitar a comentaristas deportivos de tv?
Yo gané un concurso de Televisa para entrar al programa La Parodia. Ahí me pidieron que imitara a Javier Alarcón y luego me seguí con otros (su imitación de Luis García es estupenda). En El privilegio de mandar parodié a Diódoro Carrasco cuando era gobernador de Oaxaca y a Luis Carlos Ugalde, ex del IFE. También hacía las voces de Cuauhtémoc Cárdenas y de Roberto Madrazo.
¿Por qué saliste del programa “El Weso”, de W Radio?
Siempre he creído que la competencia es buena y te hace crecer, pero no la competencia desleal, cuando te meten el pie para que caigas y pasar por encima de ti.
Fue un problema de egos, soberbia y envidias dentro del equipo. Yo estoy muy agradecido con la oportunidad que me dieron, porque ahí nació El Duende, que es mi personaje ancla y porque para mí la radio es lo máximo, la prefiero por encima de la tele.
Ahora tus parodias de Peña Nieto, López Obrador y “Brozo” tienen gran éxito en “El Empujón”, ¿no?
Afortunadamente, sí. En YouTube miles de personas han visto la parodia que hicimos con Peña Nieto dentro de un auto de lujo, lo mismo que la de Brozo cuando le mandó un mensaje a un tuitero (que había usurpado la personalidad de Marisa Rivera).
¿Quién es tu ídolo dentro de la comedia?
Definitivamente, sin lugar a dudas, don Mario Moreno, Cantinflas. Era un genio en toda la extensión de la palabra; incluso Charles Chaplin decía que Cantinflas era mejor que él, ¡imagínate nada más!
¿Y Tin Tan?
Tin Tan era extraordinario por su versatilidad: cantaba, bailaba y actuaba muy bien, pero yo me quedo con Cantinflas si tengo que escoger entre ellos dos, sobre todo en sus películas en blanco y negro. Creo que Cantinflas no debió hacer las de color, pero, bueno, era su profesión y tenía que seguir trabajando.
Con el Duende y en las imitaciones forzas la voz. ¿Cómo la cuidas?
La verdad es que soy muy irresponsable, no la cuido, ja ja.
Como te habrás dado cuenta, fumo mucho; afortunadamente no tomo nada de alcohol.
Cada año visito al otorrinolaringólogo y al foniatra, pero no me cuido como debiera. Hasta ahorita no he tenido problemas graves.
¿No te gustaría vivir de la imitación como Gilberto Gless?
De muy chavo ya lo hice y fue muy matado; recorrí casi todos los centros nocturnos de la avenida Insurgentes. Ahorita estoy más enfocado a otras cosas y quisiera que El Duende detonara todavía más.
¿Nadie se ha quejado de tus parodias o por El Duende?
De repente sí hablan de aquí y de allá pero nunca en mal plan.
¿“El Duende” tiene novia?
No se meta en mi vida privada, señor periodista (lo dice con la cavernosa voz del personaje).





