"Me dieron muchos golpes"

VÍCTIMA. Rogelio Cedeño, en una foto de la Universidad Nacional de Costa Rica. (Foto: ESPECIAL )
SAN JOSÉ.— La represión en Chile tras el golpe de Estado de 1973 fue masiva e indiscriminada, recuerda. Con la experiencia de permanecer detenido en el Estadio Nacional de Santiago y sobrevivir a las torturas, dice que “todo es difícil y confuso. Entre más tiempo pasa, a uno le parece que no fue a uno al que le ocurrió, sino a otro. Sobreviví al Estadio: esas cuestiones son muy azarosas. Nadie sabe quién es quién y a cualquiera se le puede escapar una bala”.
Ahora profesor jubilado y con 67 años, Rogelio Cedeño Castro tenía 27 cuando cayó preso, en octubre de 1973, y fue llevado a la Escuela Militar Bernardo O’ Higgins, en Santiago, y luego al Estadio, convertido en centro de detención y tortura por el régimen de Augusto Pinochet tras derrocar al gobierno de Salvador Allende.
“A veces uno sentía que jugaba con su propia vida. Era tan horrible aquello que trataba de no tomarlo en serio. En la Escuela me recibió un oficial que me preguntó qué hacía allí. Le respondí de una forma que me arriesgué de que me dieran un culatazo”, cuenta, en entrevista con EL UNIVERSAL.
Atraído por el ascenso en noviembre de 1970 del gobierno de Allende, Cedeño emigró a Chile a finales de ese año a estudiar Sociología y vivir el nuevo proceso político chileno y su impacto en una América Latina y el Caribe marcada por el triunfo de la revolución cubana en 1959.
El día del golpe caminó los cuatro kilómetros de su casa a la Universidad de Chile, en Santiago, pues había paro de transporte. El golpe estaba en marcha y decidió regresar a su casa, donde vivía con su esposa y su hija de apenas seis meses de nacida.
Relata que entre el 4 y el 6 de octubre fue detenido por ser extranjero en un país que perseguía todo lo que oliera a Cuba. Unos 11 mil cubanos, enviados por el entonces presidente Fidel Castro estaban hacía varios años en Chile y Pinochet les buscaba.
Para efectos de represión, costarricense era igual que cubano. Y en el Estadio, el arresto se prolongó unos 20 días.
“Sí me torturaron. El Estadio fue un centro de torturas. En mi caso, nada extraordinario, pero me dieron golpes, muchos golpes. Recuerdo los vestidores y portones con la gente presa. Allí nos tenían y nos iban rotando. Con el que se compartió un día, al día siguiente ya no se le volvía a ver”, narra.
“Dormíamos en el suelo de los vestidores. En el día nos tenían en las graderías, donde pasábamos muchas horas”, relata. A finales de octubre de 1973 fue entregado a la embajada de Costa Rica, donde estuvo varios días sin poder ver a su familia y ese mismo mes fue repatriado. En diciembre de 1973 recibió a su esposa y a su hija en Costa Rica, cuando la dictadura les dejó salir de Chile.





