Los muertos caerán sobre mi conciencia
MADRID.— Francisco José Garzón, un hombre de 52 años que lleva 30 trabajando en Renfe (Red Nacional de Ferrocarriles Españoles) es el maquinista que manejaba el tren cuando sufrió un accidente que provocó la muerte de 80 personas y unos 130 heridos. Y es el responsable de que al tomar la curva que provocó que descarrilara, el tren fuera a 190 km por hora en lugar de los 80 permitidos.
Según él mismo declaró ayer ante la policía desde el Hospital Clínico de Santiago, en el que está ingresado con heridas leves y custodiado por la policía judicial, al producirse el accidente llamó por teléfono al servicio de emergencias de Renfe para reconocer que iba a más velocidad de la permitida. Y al bajarse del vagón lo primero que dijo fue que se trató de “un error humano”. Hoy prestará declaración ante el juez como imputado. “Descarrilé, qué voy a hacer”, se le escucha decir en una grabación citada por medios españoles. “Espero que no haya muertos porque caerán sobre mi conciencia”, añadió.
Pero el exceso de velocidad no fue la única razón del descarrilamiento. El sindicato de maquinistas (Semaf) asegura que la tragedia se podía haber evitado porque el sistema de seguridad y de frenado no era el adecuado. Según Semaf, el sistema que había instalado en ese tramo denominado ASFA (Anuncio de Señales y Frenado Automático), es el que se usa en una vía convencional y sólo permite frenar el tren automáticamente en caso de que este supere los 200 km por hora. De manera que deja en manos del maquinista la decisión de reducir la marcha del convoy. Además, apuntan también el hecho de que la línea está hecha con tramos de vía de alta velocidad y otros de línea convencional, lo que complica el recorrido, así como el hecho de que el tren sea híbrido (eléctrico-diésel).
Todo el día de ayer se llevaron a cabo las identificaciones de los heridos y fallecidos del tren en el que viajaban 218 pasajeros y cuatro tripulantes, dos de los cuales están entre los muertos. También se llevaron a cabo algunas autopsias.
El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, viajó ayer a Galicia, su tierra natal, donde reconoció que había sido un día “muy difícil” y decretó tres días de duelo desde hoy. El rey Juan Carlos y su esposa visitaron a los heridos.
El presidente estadounidense Barack Obama se declaró “impactado” y “entristecido”. El papa Francisco y líderes mundiales externaron sus condolencias.





