Tienden la cama en menos de 4 minutos

El colchón se cubre con tres tipos de sábanas y un duvet de pluma hipoalergénica. (Foto: Juan Boites/ EL UNIVERSAL )
viridiana.ramirez@eluniversal.com.mx
Ser ama de llaves de un hotel no significa dejar la cama con las sábanas bien estiradas y la habitación perfumada. Existe todo un trabajo en equipo y de limpieza profunda que hace placentera la estancia.
Las camaristas deben seguir todo un protocolo. Lo primero es abrir cortinas y puertas. Acto seguido, rocían químicos dependiendo del grado de suciedad en el baño y se dejan reposar. Ahora la cama, que alistan en menos de cuatro minutos.
El colchón se cubre con tres tipos de sábanas (una lo envuelve, la segunda cubre los pies con un doblez de 10 centímetros y la tercera decora la cama) y un duvet de pluma hipoalergénica que da frescura. La ropa de cama se cambia cada tercer día y su tiempo de vida es de 112 lavadas.
El sacudido de los muebles debe ser en sentido de las manecillas del reloj. Al último se deja el baño. Toallas y batas deben cambiarse si están mojadas o en el suelo. Todo ha quedado listo en 45 minutos. Así es la dinámica con cada una de las 10 habitaciones o 12 créditos asignados por día a cada camarista. Un crédito equivale a una superficie de 65 metros cuadrados.
Por la noche y si el huésped no está o permite el acceso al personal, limpian el baño y alistan la cama doblando las sábanas por un costado. Deben colocar pantuflas en el suelo y una botella de agua como amenidad.
El hotel es estricto en sus protocolos de higiene, por eso cada dos años los cuartos tienen una limpieza profunda, consta de pulir pisos, madera y limpiar techos.
Esa es la meta cotidiana de Martha Nava, directora de ama de llaves del hotel Four Seasons México, y de su equipo de 75 personas, entre ellas las camaristas, 22 por la mañana y siete por la noche; hadas madrinas que desaparecen nuestro desorden en menos de 45 minutos.





