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La genialidad de "Chicuelo"

El Universal
Martes 17 de abril de 2007
Manuel Jiménez fue un estilista innato, inventor de la ´chicuelina´, y se convirtió en el primer gran ídolo del público de México

Es Manuel Jiménez Moreno Chicuelo un eslabón esencial dentro del estilo sevillano en el arte de la lidia de reses bravas, más no escuela, se aclara. Y se convirtió en el primer gran ídolo español en México, dentro del siglo XX.

Su cuna fue el barrio de Triana en Sevilla, el 15 de abril de 1902. Llega a este mundo con el toque de la varita mágica de ser un estilista puro, de una genialidad asombrosa y que marca un sello muy personal en la forma de interpretar el toreo.

Huérfano desde los cinco años, empieza a sentir el anhelo de ser torero, Frecuenta los alberos de la Huerta del Lavadero, propiedad de los famosos Gallos". Es en el coso de Dos Hermanas, propiedad de Antonio Pickman, donde mata su primer becerro, con tan sólo 10 años de edad. Un bisoño que sorprendía por su talento innato de entender a los animales, de un trazo inmaculado y pureza de técnica.

En 1913 alcanza un éxito al torear un becerro en La Venta. Más tarde, en los mentideros taurinos se habla de ese prodigio de chiquillo, que promete un potosí.

Después marcha a Salamanca, al campo, donde está en cuanto tentadero se le presenta y actúa en varios festivales, que le permiten crecer pronto. A los 15 años en Tejares, viste por vez primera en terno de luces, confirmando sus dotes de poseer cualidades firmes y ser un fuera de serie.

En Salamanca torea al lado de Juan Luis de la Rosa y el infortunado Manuel Granero, el éxito va del brazo con el trianero. Lo que confirma el 1 de septiembre de 1918 en la plaza de Zaragoza. Triunfal es la campaña menor de 1919, presentándose en Madrid el 8 de agosto. Enmarcado en un ambiente de una expectación pocas veces vista llega a la alternativa, el 28 de septiembre de ese año, con sólo 17 años de edad.

Se justifica en Sevilla

En efecto, la borla de matador de toros se la confiere nada menos que otro fenómeno de Triana, el Pasmo Juan Belmonte, quien le cede el toro Vidriero de Santa Coloma, el 28 de septiembre de 1919. Da fe de ello Manuel Belmonte. En ese mismo albero, el día 30, alternando con Rafael El Gallo y Belmonte, corta orejas y rabo.

Al año siguiente, 1920, suma 63 corridas en la campaña, un número importante. Entre esos festejos se produce la confirmación del doctorado en Madrid, el 18 de junio de manos de Rafael Gómez El Gallo y como testigos Juan Belmonte y Fortuna con ganado del Duque de Veragua, en una actuación que le permite salir a hombros por la puerta grande del albero de La Corte.

Los ciclos siguientes son de éxito continuo y en 1922 torea en Lima, Perú, seis corridas de toros.

En 1923, es el año que puede considerarse que llega a la culminación de su genial estilo. Alcanza la cumbre. Sufre lesiones serias y siempre está en la línea del arte.

Se sitúa en la cresta del escalafón con lecciones de toreo en plazas de máxima jerarquía como Madrid, Sevilla, Barcelona, Valencia y Bilbao. En especial logra un triunfo en la Villa del Oso y el Madroño, donde realiza una pieza inolvidable al toro Corchaíto de Graciliano Pérez Tabernero, el 24 de mayo de 1928.

Hace campaña en cuatro temporadas en México. Se presenta, en la de 1924-25, ciclo en el que dice adiós de los ruedos el Califa Rodolfo Gaona. Chicuelo se convierte en todo un ídolo en tierra azteca y es de los artistas más querido de nuestro público que se identifica plenamente con su sensibilidad.

Suma en esta campaña 10 corridas de toros; 16 actuaciones en la siguiente, 1925-26; 12 en la de 1926-27 y 7 paseos en la última campaña, 1930-31, lo que da idea del nivel de calidad del inventor de la chicuelina.

Un rosario de faenas

Manuel Jiménez Moreno Chicuelo se presenta en la plaza "El Toreo" de México el 7 de diciembre de 1924, en mano a mano con Victoriano Roger Valencia II, con toros de Piedras Negras, y también el 21 del mismo mes y año con toros de esa divisa tlaxcalteca, alternando con Rodolfo Gaona. En sus primeras corridas sólo deja ver destellos de su arte que calan profundamente.

Pero el 25 de enero de 1925 le corta la oreja a Toledano de Atenco. Es su corrida consagratoria en nuestra patria y nace ahí un ídolo la tarde del 1 de febrero de 1925. Mano a mano con Gaona y toros de San Mateo. El burel Vive lejos infiere una cornada al leonés y el sevillano mata cinco toros, inmortalizando a Lapicero, que el juez no concede nada y es objeto de una bronca épica, y también a Consejero, a quien corta las orejas y el rabo.

Ya consolidado su cartel en el siguiente ciclo. el 25 de octubre de 1925, alternando con Juan Silveti y Manuel Martínez, con San Mateo, realiza otro faenón al toro Dentista. Lo pincha tres veces y dos descabellos, orejas y rabo.

El 17 de enero de 1926 obtiene, por pinchar, sólo una oreja de Melcochero de Zotoluca, y el 7 de marzo de 1926, en solitario, con seis de San Mateo, inmortaliza a Peregrino. Con otra faena cumbre.

En la tercera campaña, el 7 de noviembre de 1926, cuaja al toro Mezcalero de Piedras Negras. La autoridad niega trofeos. Las ovaciones del tendido son interminables.

Chicuelo y San Mateo se identifican plenamente. El 26 de diciembre le corta las orejas y el rabo a Pintor . Otra tarde cumbre del sevillano el 16 de enero de 1927. Orejas y rabo a Duende de San Mateo y los mismos trofeos a un toro de regalo de Piedras Negras en esa sesión. Y trofeos similares obtiene el 6 de febrero de 1927 de Pergamino de Atenco.

En su campaña final en México, reaparece el 26 de octubre de 1930. Y su última tarde es también de brillante resultado: el 15 de febrero de 1931, corrida de Covadonga en mano a mano con David Liceaga. El diestro andaluz inmortaliza a Zacatecano y el mexicano a Espartero, de San Mateo, y las orejas y rabos para ambos, ¡por eso se hace ídolo!

En España torea hasta 1951.

El día 1 de noviembre dice adiós de los ruedos en Utrera y muere en Sevilla, el 31 de octubre de 1967.



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