Guty Espadas Jr. hizo historia

Guty Espadas Jr. logró el cetro mundial pluma del CMB. Es el primer hijo campeón de un padre campeón. (Foto: GUILLEMO GRANADOS/El Universal )
MERIDA. Un cabezazo del filipino Luisito Espinosa propició una cortadura en el entrecejo de Guty Espadas hijo en el undécimo episodio y, tras la exploración médica, se decidió parar la pelea y decretar la victoria por decisión técnica, unánime, en favor del yucateco. Espadas se coronó de esta forma campeón mundial pluma del CMB. Las artimañas del filipino Espinosa convirtieron a Guty junior en el primer hijo campeón de un padre campeón, por vez primera en los anales del boxeo nacional y mundial. En el décimo round los jueces le habían descontado un punto a Espinosa por un cabezazo, pero para el siguiente capítulo repitió la estrategia, lo que motivó a detener el combate a los dos minutos y 23 segundos de ese onceavo asalto. Guty hijo comenzó a cincelar la gesta desde el primer round, cuando se fue encima de Luisito y con un cruzado de derecha sobre la barbilla lo mandó a la lona. El público enardeció ante la caída del filipino y al grito de "¡Guty, Guty!", animaron al hijo del ex campeón mundial. Sin embargo, Guty no mantuvo el ataque y permitió que Luisito recuperara terreno. En el segundo acto Guty siguió haciendo daño con ganchos cortos y con un recto de derecha volvió a cimbrar a Luisito, quien comenzó a cambiar la estrategia. Evitó pelear en largo y paulatinamente invitó al combate en corto. El movimiento en la táctica le rindió frutos y a partir del tercer round niveló el desafío. En el intercambio de golpes, Luisito sacó la mejor parte, pues con repetitivos opers dañó el pómulo izquierdo de Guty, cuya inflación le comenzó a cerrar el ojo. Desde la esquina, Nacho Beristáin y Guty padre exhortaban a Guty a pelear a la distancia, ya que cuando así lo hacía Luisito lucía mal. Casi al final del cuarto round, cuando parecía que el filipino visitaba de nueva cuenta la lona, Guty no lo siguió y una vez más le perdonó la vida. Guty papá no paraba de gritar a su hijo que evitara la pelea en corto. Le insistía una y otra vez que se alejara del filipino, que lo boxeara. El griterio en el polifórum Zamná acallaba los clamores de Guty papá, aunque parecía por momentos que Guty hijo los escuchaba, pues comenzaba a danzar más sobre el cuadrilátero, para combinar estos movimientos con una lluvia de golpes sobre la menuda figura del filipino. Al abrir el noveno round, Luisito buscó otra vez el combate en corto y con volados de derecha e izquierda conseguía impactar el moreno rostro de Guty. Los aproximadamente ocho mil aficionados que no llenaron el Polyfórum Zamná animaban a Guty con el grito: "¡Sí se puede, sí se puede!". Por momentos, Guty respondía al clamor y se enfrascaba en un intercambio de golpes en corto con Luisito. Fue en uno de estos acercamientos cuando el boxeador filipino dio otro cabezazo que terminó por abrir el entrecejo de Guty. Tras ser atendido en la esquina por el médico, Fernando Bautista Buenfil, se determinó que ya no podía continuar. A estas alturas de la pelea, Guty aventajaba en las puntuaciones y era cuestión de tiempo para que se decretara la victoria. Y así fue. Con voz estentórea, Ricardo King Yu, el anunciador del Polifórum, gritó que Guty hijo era el campeón mundial pluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
Algarabía
La algarabía estalló en el Polyfórum Zamná cuando los jueces revelaron la puntuación: John Keane, de Gran Bretaña, 107-99; Marty Denkin, de Estados Unidos, 107-100 y Chuck Hasset, también estadounidense, 107-98.
No era constante
Sin embargo, Guty no era constante en su ofensiva. En el octavo round de nueva cuenta tambaleó a Luisito quien, por un instante, parecía que se resquebrajaba, pero inexplicamente Guty no continuba la ráfaga de puñetazos.





