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Dulces de México invaden NASCAR

Francisco Ortiz Velázquez| El Universal
Sábado 05 de marzo de 2005
Pilotos conducen autos con publicidad que no conocen

Desde su gorra y jersey color naranja mecánica, Russ abre desmesuradamente los ojos azul grisáceos, mientras hace una pausa a la labor de desmantelar algunas partes del bólido número 21 que ha conducido Kevin Harvick en el autódromo "Hermanos Rodríguez".

Do you know what?s ?Pelón pelo rico? ? (¿Usted sabe lo que es un Pelón pelo rico?) se le pregunta.

No idea, I never seen in my life (No tengo idea, nunca he visto eso en mi vida), se encoge de hombros.

Russ y el escuadrón de mecánicos del Reese`s/Pelón Pelo Rico/Chevrolet Team, trabajan arduamente en el garaje, alrededor del auto que luce chillantes colores verde y rojo sobre un fondo blanco, con la imagen del juguetón muñequito que identifica a la popular golosina y las enormes letras negras: Pelón Pelo Rico .

Todos ellos vienen de Carolina del Norte y jamás imaginaron que en su primera carrera fuera de Estados Unidos, en la Serie NASCAR, pintarrajearan su querido auto tipo stock con las letras y colores de un producto que jamás han visto ni saboreado: una de las golosinas mexicanas que más se venden dentro y fuera del país.

Ellos son ejemplo de un fenómeno curioso, ahora que la Serie NASCAR Busch llega por vez primera a México: en su búsqueda de comercializar la carrera y costear los gastos, las escuderías estadounidenses no han tenido empacho en establecer contratos de publicidad y patrocinio con empresas mexicanas, como Grupo Lorena, S.A. de C.V., fabricante del dulce en tubo con chupón de orificios, que se elabora en Guadalajara.

Así, se pueden apreciar en estos vistosos automóviles de 750 caballos de fuerza, con motores de ocho cilindros, caja de cuatro velocidades y que pueden alcanzar hasta 307.2 kilómetros por hora, anuncios de empresas netamente mexicanas o de franquicias extranjeras que funcionan aquí, como galletas Ritz, McDonald`s, Red Bull o Home Depot, además de diversas marcas trasnacionales como Goodyear, 3M, Mobil, Kleenex y mayonesa Hellmann`s.

Esto, independientemente de las firmas mexicanas que patrocinan a los pilotos de nuestro país, en escuderías como las de Telmex, Telcel, Roshfrans o Canel`s.

Por ejemplo, al auto número 90 que maneja Elliot Sadler para el equipo Citifinancial/Ford, luce en el cofre un enorme logotipo de Banamex, merced a la fusión de ese banco mexicano con Citibank.

El auto número 35 que conduce Jason Keller para la escudería McDonald`s/Ford, muestra el logo de esta multinacional de comida rápida junto a una bandera mexicana.

Hasta los blanqueadores para ropa hacen su aparición, como el stock número 47 de Jon Wood, que anuncia al limpiador Clorox, un equipo cuyos patrocinios complementan Wisk, Costco y Ford.

Siguiendo su tradicional incursión en el automovilismo deportivo, figuran también las marcas locales como Canel`s, de San Luis Potosí, fabricante de chicles, que se asoció con Scottia Bank Inverlat y Ford para respaldar al auto número 66 del mexicano Jorge Goeters.

Y al carro color de rosa con blanco de Mara Reyes, lo adornan logotipos de Telmex, Sun, Advil y Ford, que conforman su escudería.

Son los tiempos en que dulces mexicanos sabor tamarindo, llegan al automovilismo para competir sobre los bólidos contra las poderosas firmas que iniciaron la comercialización extrema de este deporte, como Marlboro.

Hoy, el desafío es de productos picositos sobre ruedas como Pelón Pelo Rico ?



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