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'El Bofo Bautista', de Dolores Hidalgo para el futbol

José Ángel Parra| El Universal
Martes 15 de abril de 2003

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El reencuentro con Reinaldo Navia revitalizó al Bofo Adolfo Bautista en el Morelia. La ganancia: recuperó su poder goleador suma cinco y también su juego.

"Nos costó un poquito integrarnos, pero ya estuve con él cuando ambos jugamos para Tecos y ahora nos acoplamos mejor. Tratamos de llevarnos bien arriba", explicó Bautista a EL UNIVERSAL.

No se define como delantero punta. "Trato, más bien, de jugar de 10 o de nueve y medio, un tanto más retrasado". Es la posición que le gusta, aunque en el pasado probó como volante recuperador e incluso como zaguero central.

Convertido en el jugador más destacado de la jornada 14 por su par de goles frente al San Luis y su colaboración en el golde Navia, Bautista recordó sus orígenes.

Séptimo de una familia de ocho hijos cuatro varones y cuatro mujeres, Adolfo siguió los pasos de su hermano Joaquín, quien militó en un club de San Miguel de Allende y luego pasó a las filiales de Tecos en la Primera A. Atrás de ellos, Gonzalo, el más chico de la familia, entrena en la Tercera, dentro de la misma organización de Zapopan. La tradición futbolera se extiende: un sobrino suyo entrena en el Morelia.

Originario de Dolores Hidalgo, Guanajuato, Cuna de la Independencia, desde pequeño El Bofo encontró en el futbol a su máxima pasión. Junto con sus amigos se integró en el futbol rápido. A la par, se educó en el campo, entre los cultivos de maíz y frijol; en la pequeña ciudad, donde la cerámica atrapa a los turistas. Veía de cerca los monumentos arquitectónicos e históricos, como la Parroquia de Dolores, el Templo de Nuestra Señora de la Soledad, la Casa de Hidalgo o la Casa de Abasolo.

Se crió en un pueblo tranquilo, cuya calma sólo la interrumpe el mes de septiembre, por la algarabía que generan las Fiestas Patrias.

Sencillo de trato, serio aunque risueño al primer chascarrillo, Adolfo cuenta ya entre los mejores los goles conseguidos ante América (en la fecha 7) y San Luis (en la 14). "Hice pared con Navia y de volea le pegué. Me salió al ángulo".

El futbol le da para olvidar las carencias de chico. Su padre trabajó en una purificadora de agua. Hoy invierte en una tienda de artículos deportivos, que atenderá su progenitor. Y el futuro: la selección y la carrera de entrenador. Porque, como se lo propuso: quería oler a futbol.



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