Y pasó casi medio siglo; La Piedad a primera
LA PIEDAD. Casi cincuenta años atrás en la temporada 1951-1952, subió La Piedad a primera división y descendió el Veracruz. Ahora ambas escuadras se ven en la posibilidad de estar juntas en el cielo de la liga profesional. Una ya lo logró con el pase directo, al vencer ayer a los Gallos de Aguascalientes 4-1 (global 4-2); la otra intentará la "promoción" contra el Atlante... Para La Piedad, la serie contra los Gallos le significaba vencer varios fantasmas; el principal fue el recuerdo de las finales del Torneo de Invierno 2000 en que se vieron derrotados por el mismo rival: 1-1, en Aguascalientes, 3-5, en su casa... Ahora los Reboceros se llevaron la victoria en su tierra (1-0), mas en el Juan N. López no se sostuvieron: un contundente 4-1 rompió todas sus ilusiones... El entrenador de los Gallos, Antonio Ascensio, vio con horror cómo se esfumaban los dos millones de dólares que había ofrecido la directiva al plantel en caso de que triunfaran. Martín Peña abrió el marcador por los locales (al minuto 29), mas la reacción de los que visitaban fue rápida (al 30, obra de Héctor Hodilón Jiménez). Al 32, Daniel Rosello dejó las cosas emparejadas en el global 2-2. Y lo que siguió fue una curva hacia arriba para los Reboceros: primero descontó el mismo Rosello al 46 (3-2), y al fin Christian Patiño dio la estocada al 67 (4-2) ... En el complemento, pese a recibir un gol tempranero, le quedaba al Aguascalientes la esperanza de emparejar el marcador global ante el anfitrión La Piedad. Y, sí. Los Gallos tuvieron sus mejores chances en esas instancias del juego, cuando un remate del recién ingresado José Luis Malibrán por poco se anida en las redes de La Piedad, lo que hubiera significado el 3-3 global. Pero fue inútil todo esfuerzo. En el minuto 67 sobrevino la descolgada del equipo rebocecero: el delantero Cristian Patiño recibe en solitario por el sector izquierdo y aprovecha el lento repliegue de los defensores del Aguascalientes para asestar el golpe mortal. Era el gol el cuarto para la causa local del reencuentro con la primera división nacional tras casi medio siglo de ausencia. Trompicado desde el arranque, los Gallos, que llegaron con la ventaja de 1-0, resultado del juego de ida, acabarían por redondear un mal día: al minuto 75 sufren la expulsión de Ángel Villaseñor por reclamos al silbante José de Jesús Robles, y optaron entonces por sobrellevar las acciones en el pletórico estadio "Juan Nepomusemo López", por abrirle paso al equipo que en la máxima categoría ocupará el lugar del Atlante. Había la promesa de la directiva, con documento firmado de por medio, de repartir la nada despreciable suma de 2 millones de dólares sólo si el equipo lograba ascender. Mas Ascencio se encontró con un 4-1 en contra inobjetable tras el pitazo del silbante y con los bolsillos más vacíos que antes. Las millonarias ilusiones de los Gallos se fueron desquebrajando poco a poco. Al minuto 28, un remate al rincón del chaparrito Martín Peña ya tenía a los Reboceros con el empate global a un gol. Los locales no tuvieron lugar para el festejo, porque 2 minutos después, el pelón delantero uruguayo Héctor Giménez, la nueva versión de Sebastián "Loco" Abreu, lograba el tanto del empate, con un zurdazo de media vuelta que impactó en el travesaño, y luego en las piolas. Los descuidos defensivos y las fallas técnicas de los jugadores visitantes producto, quizás, de los mismos nervios o por el empuje del enemigo propiciaron el desplome. Los Reboceros se encontraron con el segundo gol: en el minuto 33 Peña manda un servicio a media altura desde la banda derecha que encuentra el testarazo a las redes del charrúa Rosello. Imponían los michoacanos su jerarquía de campeón del Torneo de Verano 2001 alcanzado apenas el domingo anterior, en esta misma plaza, frente a Toros Neza, pese a que enfrente tenían al único equipo capaz de doblegarlo en casa en todo el año: en la final anterior, por el título del Invierno 2000. Pero no fue hoy la misma historia: Aguscalientes se convirtió en un sparring de entrenamiento para el flamante monarca, que a dos minutos de iniciado el complemento consumó la tercera anotación, por cuenta de Rosello, otra vez de cabeza. Para entonces el juego ríspido y los conatos de bronca parecían cosas olvidadas. Luego, tras la efímera reacción de los visitantes, La Piedad aguantó el vendaval como pudo, hasta que al 67 los defensas visitantes abrieron el hueco a Patiño, y de ahí, el pase a la red, el gol que vale el ascenso, el segundo en su historia. La continuación del sueño piedadense depende del propietario del club, Valente Aguirre, quien ha encontrado en el futbol de ascenso su mina de oro: dos años atrás subió a la U. de Curtidores que luego vendió a Francisco Bernart para preservar la plaza en Puebla. ¿Volverá Valente a apostar por el negocio? LA PIEDAD: Sánchez; Madrigal, Domínguez, Peña, Cadena; Hernández, Pérez (García, 31), Rojas (C. Hernández, 58), Cartes; Rosello y Patiño. AGUASCALIENTES: Cervantes; Gorsd, García, Salcido, Cárdenas (Esqueda, 57); Sánchez, Guiñazu (Malibrán, 63), Hodilón (Villaseñor, 50); G. García, Giménez y Rivas. Árbitro: José de Jesús Robles.
Reboceros concretan su sueño: el máximo circuito
Todo parecía cuestión de tiempo.
* * *
Para el entrenador de los Gallos, Antonio Ascencio, esta serie de ascenso le garantizaba a toda la plantilla, incluyendo a su cuerpo técnico, la oportunidad de salir de pobres.





