Ronaldinho, el mago que extravió la magia
Ronaldinho El delantero brasileño celebra un gol con el Querétaro . (Foto: Archivo El Universal )
@univ_deportes
El brasileño Ronaldinho cumplirá este fin de semana 35 años con la
pena de un mago que tocó la alegría por abulia y como consecuencia se convirtió
en una caricatura del semidiós considerado en el 2004 como el mejor jugador del
mundo.
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Con unos kilos de más, lento y sin capacidad de liderazgo, "Dinho" ha
sido en el Querétaro del fútbol mexicano una imitación pirata del genio que
ayudó a Brasil a ser campeón mundial del 2002 y si se mantiene vigente en los
diarios ha sido por sus apariciones en fiestas, no por su gracia al tocar la
pelota.
Fue el fichaje bomba del pasado torneo Apertura 2014 al cual llegó a mitad de
temporada y se ganó un aprobado a secas con tres goles y una asistencia en
nueve juegos. Al acabar se fue de vacaciones a su país y cuando sus compañeros
comenzaron a entrenarse para el siguiente campeonato, él celebró el fin de año
en casa.
En diciembre presumió en las redes sociales su aparición en fiestas con
mujeres, pero los directivos del Querétaro mantuvieron el discurso de que el
futbolista atendía asuntos importantes en Brasil y por eso iba a llegar
retrasado a la pretemporada.
Cuando el entrenador Ignacio Ambriz se había acostumbrado a la idea de no
tenerlo llegó con un mes de tardanza y como consecuencia no pudo jugar en los
primeros tres encuentros del campeonato y en el cuarto solo apareció durante 29
minutos.
El 6 de febrero por fin completó un partido y los hinchas del Querétaro se
mostraron dispuestos a olvidar su desgana confiados en que, una vez en forma,
el hombre se echaría el equipo a los hombros y lo pondría en la Liguilla de los
candidatos al título.
Por ese tiempo aparecieron fotos suyas en una fiesta en Cancún y aunque en el
partido siguiente volvió a jugar todo el encuentro, a partir de ahí no le
alcanzó el gas para completar los 90 minutos y ya el pasado fin de semana ni
siquiera apareció en la alineación del técnico Víctor Vucetich, sustituto de
Ambriz.
Que Ronaldinho es parrandero es algo que se sabe desde sus tiempos en el
Barcelona español cuando, según los medios, llegaba a los entrenamientos con
los ojos rojizos, pero aún con resaca, nada más que tocaba la pelota, le
quitaba el enojo al entrenador 'Pep' Guardiola.
Ahora ha sido diferente; sus desplazamientos en la cancha asemejan a un zombi
aburrido, y sus únicos números respetables son los de su salario de casi dos
millones de dólares al año porque en la cancha, de los 10 partidos del
Querétaro ha jugado solo en cinco, dos completos, y aún no convirtió su primer
gol.
Se trata de uno de los futbolistas más grandes que ha pasado por México, pero
se ha mantenido fuera de forma y, como le pasó a su compatriota Bebeto' con el
Toros Neza en 1999, en la cancha no ha podido demostrar su arte.
Ronaldinho celebrará su cumpleaños 35 en dos días. Caerá en sábado, después del
partido de su equipo. Debía estar contento por eso, pero su fiesta será
incompleta porque asistirá a ella con un sentimiento de orfandad causado por el
enfriamiento de su relación con su amigo más querido, el balón.





