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Semana Mayor que no impide la clásica pasión

Daniel Blumrosen Juárez| El Universal
Domingo 05 de abril de 2015
Semana Mayor que no impide la clsica pasin

El ‘Monstruo de las 100 mil cabezas’ apareció en el ‘Coloso de Santa Úrsula’ y rindió pleitesía al ‘Cepillo’ Peralta por el excelente gol con la testa, a pase de Sambueza. (Foto: BERNARDO MALDONADO. XINXHUA )

Pese a que 'La Sangre Azul' y 'La Monumental' infunden temores, el 'Coloso de Santa Úrsula' registra un entradón

daniel.blumrosen@eluniversal.com.mx  

Todo parece premeditado, incluso su aparición en las gradas del Estadio Azteca justo cuando el árbitro Fernando Guerrero da el silbatazo inicial.

Son los verdaderos protagonistas del ‘Clásico Joven’, el “del miedo”, como es bautizado por varios aficionados que llegan a Santa Úrsula impulsados por ese irracional amor que suelen despertar los equipos de futbol, aunque con la preocupación a flor de piel. El problema para ellos es que sufren como pocos... Otra vez.

“Los de la barra se han peleado con los jugadores y hasta se agarraron en el último juego (frente a los Xoloitzcuintles de Tijuana)... Sí te preocupa un poquito que vaya a pasar algo", admite Estefanía González, quien presume su camiseta de La Máquina. “Ojalá que todo termine bien, ganemos y nadie se pelee, aunque eso ya es difícil. Lo de que no se peleen, eeeh, porque mi Azul siempre gana”.

Eso explica que no haya muchos deseos de permanecer en la explanada. No hay rituales, mucho menos aparecen las cervezas que apagan la sed generada por una calurosa tarde primaveral.

Los integrantes de la barra ‘La Sangre Azul’ se presentan muy cerca de la hora pactada. A diferencia de lo ocurrido hace dos semanas, hay pocas consignas contra la directiva cementera. Tampoco rencor hacia José de Jesús Corona. Entienden que enfrente está su más enconado rival y consideran que la única manera de superarlo es con una unidad más necesaria que sincera.

Aunque su paciencia se agota con las inverosímiles fallas de Mauro Formica, a quien le falta el arrojo del limitado José Carlos Toffolo ‘Alemao’. Y aparece el “¡Pongan hue..., azules, pongan hue...!”.

Sui géneris Sábado de Gloria en la capital, marcado por la pasión que generan sus dos colosos, aunque pierde la batalla con esas agrupaciones que siempre atrapan miradas, ya sea por sus coloridas banderas y contagiosos cánticos o debido al temor que suelen infundir.

‘La Monumental’ cierra Calzada de Tlalpan durante el camino al hogar del ‘Monstruo de las 100 mil cabezas’ de Santa Úrsula.

No pasa de la molestia generada en los automovilistas. Ocupan su sitio en la cabecera norte y cumplen con lo que les toca. El dispositivo de seguridad es importante, mas no tan estricto como el que tienen enfrente.

Porque en el otro extremo del inmueble están los invitados más esperados. Es por eso que el Agrupamiento de Granaderos destina más del triple de efectivos para custodiar a los barristas visitantes, pero no se encuentran preparados cuando ingresan. Es entonces que comienzan las persecuciones. Antes de que se cumplan los primeros cinco minutos, todos son encapsulados.

Por fin aparece la batalla en las gradas. Al igual que sobre el lienzo verde, los celestes dominan durante los primeros minutos, pese a ser minoría. Sus gritos retumban en el ‘Coloso de Santa Úrsula’. Hasta que Oribe Peralta da un vuelco a todo con su cabezazo (47’). El delirio embriaga a los simpatizantes del local, mientras diversas lágrimas recorren las mejillas azules. Eterna imagen de dolor, porque su amado conjunto siempre se las ingenia para caer en el juego importante.

Inolvidable, aunque repetitiva, estampa de un peculiar Sábado de Gloria en el Distrito Federal.

Las vacaciones por Semana Mayor no impiden que el Azteca registre otra entrada de época. Casi 100 mil espectadores acuden al ‘Clásico Joven’, sin importar los oscuros presentes de ambos equipos. Es la magia de una rivalidad que sigue intacta, pese a la prolongada sequía de campeonatos ligueros que experimentan los Cementeros.

Y la pasión se desborda de la peor manera. Afortunadamente sólo son pequeños brotes. El más explosivo, protagonizado por dos sujetos con camisetas amarillas. Para cuando llega la policía, ambos ya recibieron el tradicional baño del Sábado de Gloria... Con líquidos de dudosa procedencia.

No pasa a mayores, porque en el “clásico del miedo” triunfa la ecuanimidad, por más que millones de corazones azules son exprimidos... Por enésima ocasión.



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