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Sábado de gloria y resurrección

Héctor Alfonso Morales| El Universal
Domingo 05 de abril de 2015
Sbado de gloria y resurreccin

Oribe Peralta volvió a hacer gol, tras seis jornadas sin concretar, para definir el encuentro ante La Máquina.. (Foto: ERNESTO PÉREZ M. IMAGO7 )

Oribe Peralta sale del letargo para revivir al América con un triunfo balsámico, ante un Cruz Azul errático

hector.morales@eluniversal.com.mx  

Oribe Peralta tiene un don, mismo que sirve para resucitar al americanismo: es letal, por lo que en pleno Sábado de Gloria se levanta desde los escombros en que se habían convertido las Águilas para hacer un remate cruzado que se convierte en gol.

Mínima diferencia la que marca el ‘Cepillo’ para guiar al campeón del futbol mexicano a una victoria balsámica en el ‘Clásico Joven’ ante un errático Cruz Azul. El grito de júbilo en el Estadio Azteca acompaña a los aplausos de Gustavo Matosas, cuya era en Coapa amenazaba con desmoronarse.

El uruguayo sonríe tímidamente, pero sabe que en aquella anotación encuentra la tranquilidad que necesitaba para no seguir tambaleándose en el banquillo azulcrema. Ahora tendrá el próximo miércoles el partido ante el Herediano de Costa Rica para buscar la remontada e instalarse en la final de la ‘Concachampions’. Ningún impulso es mayor que el de vencer a uno de sus máximos rivales históricos para pensar en la gesta.

América no arrolla, gana al estilo “como sea” y con el anhelo de que uno de sus referentes tenga un momento de lucidez para encontrar la victoria. Así navegan los emplumados y les ha alcanzado para sumar 21 puntos, estar dentro de los tres primeros en el Clausura 2015 y, de paso, herir una vez más el orgullo de La Máquina.

Matosas, contrario a lo que hizo su antecesor Antonio Mohamed, encuentra la ruta para ganar los clásicos. Venció a Pumas y a los Cementeros, le falta el Guadalajara. Pocos recuerdan que los de Coapa se habían comido 10 goles en sus tres partidos anteriores. Victorias son amores para la tribuna. Hay rasgos de reconciliación entre el timonel sudamericano y su exigente grada.

Partido que no acababa de romperse. Digno del momento que vivían ambos equipos. La expectativa por ver el ‘Clásico Joven’ se nota en las tribunas, con una entrada que rebasa los 90 mil espectadores, pero en la cancha, América y Cruz Azul son el vivo reflejo de su realidad. La incertidumbre y el nerviosismo se apoderan de los dos clubes capitalinos.

La Máquina juega con el espíritu que le ha dejado derrotas amargas en los últimos tiempos. Es mejor, encima a las Águilas, tiene las mejores oportunidades... y vuelve a sufrir. Alemao y Mauro Formica resultan los mejores exponentes cementeros en la cancha. Los dos fallan sus oportunidades.

El argentino falla goles que parecen cantados. Dos remates sin marca, ante un portero joven como Hugo González, los entrega sin mayores dosis de peligro, ante la desperación de la afición azul. Uno en el primer tiempo y otro en el complemento. El brasileño se mueve e intenta, por poco hace un golazo con una pelota que pega en el travesaño.

Ese perdón le cuesta caro a los de La Noria. Luis Fernando Tena, con las manos en la cintura, se desespera porque la clemencia de La Máquina es excesiva. En el ambiente se recuerda el verbo “cruzazulear”, porque la visita tiene todo para ganar y no lo hace.

Situación aprovechada por Oribe Peralta, pues antes de que comenzara la desesperación americanista, remató un certero centro del volante Rubens Sambueza.

El ‘Cepillo’, desaparecido desde la jornada seis cuando le marcó a Chiapas, se acordó de su estirpe de goleador y mando su cabezazo cruzado al minuto 47 para sentenciar el ‘Clásico Joven’.

América revive con este triunfo. No es espectacular, ni contundente. Su futbol dista de ser agradable y gana “como sea”. Pero estos tres puntos que obtiene ante Cruz Azul le significan una dosis de credibilidad al técnico que algunos aficionados águilas querían fuera de Coapa hace 15 días.



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